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1 Samuel 15–26
Samuel dijo a Saúl: El Señor me envió a que te ungiera por rey sobre su pueblo, sobre Israela; ahora pues, está atento a1 las palabras del Señor.
2 Así dice el Señor de los ejércitos: «Yo castigaré1 a Amalec por lo que hizo a Israela, cuando se puso contra él en el camino mientras subía de Egipto.
3 »Ve ahora, y ataca1 a Amalec, y destruye2 por completo3 todo lo que tiene, y no te apiades de éla; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a niños como a niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnosb».
¶4 Entonces Saúl convocó al pueblo, y los contó1 en Telaima: doscientos mil soldados de a pie, y diez mil hombres de Judá.
5 Saúl fue a la ciudad de Amalec y se emboscó en el valle.
6 Y dijo Saúl a los ceneosa: Idos, apartaos, descended de entre los amalecitas, para que no os destruya con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel cuando subían de Egiptob. Y los ceneos se apartaron de entre los amalecitas.
7 Saúl derrotó1 a los amalecitasa desde Havilab en dirección a Shurc, que está al oriente2 de Egipto.
8 Capturó vivo a Agag, rey de los amalecitasa, y destruyó por completo a todo el pueblo a filo de espadab.
9 Pero Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas, de los bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir por completo; pero todo lo despreciable y sin valor lo destruyeron totalmentea.
¶10 Entonces vino la palabra del Señor a Samuel, diciendo:
11 Me pesa haber hecho rey a Saúla, porque ha dejado de seguirme1b y no ha cumplido mis mandamientos. Y Samuel se conmovió, y clamó al Señor toda la nochec.
12 Y se levantó Samuel muy de mañana para ir al encuentro de Saúl; y se le dio aviso a Samuel, diciendo: Saúl se ha ido a Carmela, y he aquí que ha levantado un monumento para sí, y dando la vuelta, ha seguido adelante bajando1 a Gilgalb.
13 Entonces Samuel vino a Saúl, y Saúl le dijo: ¡Bendito seas del Señora! He cumplido el mandamiento del Señor.
14 Pero Samuel dijo: ¿Qué es este balido1 de ovejas en mis oídos y el mugido1 de bueyes que oigoa?
15 Y Saúl respondió: Los han traído de los amalecitas, porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificar al Señor tu Diosa; pero lo demás lo destruimos por completo.
16 Dijo entonces Samuel a Saúl: Espera, déjame declararte lo que el Señor me dijo anoche. Y él le dijo: Habla.
¶17 Y Samuel dijo: ¿No es verdad que aunque eras pequeño a tus propios ojos, fuiste nombrado jefe de las tribus de Israela y el Señor te ungió rey sobre Israel?
18 Y el Señor te envió en una misión1, y dijo: «Ve, y destruye por completo a los pecadores, los amalecitas, y lucha contra ellos hasta que sean exterminadosa».
19 ¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del Señor, sino que te lanzaste sobre el botín e hiciste lo malo ante los ojos del Señora?
¶20 Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo obedecí la voz del Señora, y fui en la misión1 a la cual el Señor me envió, y he traído a Agag, rey de Amalec, y he destruido por completo a los amalecitas.
21 Mas el pueblo tomó del botín ovejas y bueyes, lo mejor de las cosas dedicadas al anatema, para ofrecer sacrificio al Señor tu Diosa en Gilgal.
¿Se complace el Señor tanto
en holocaustos y sacrificiosa
como en la obediencia1 a la voz del Señor?
He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificiob,
y el prestar atención, que la grosura de los carneros.
23 Porque la rebelión es como pecado de adivinacióna,
y la desobediencia1, como iniquidad e idolatríab.
Por cuanto has desechado la palabra del Señor,
Él también te ha desechado para que no seas2 reyc.
¶24 Entonces Saúl dijo a Samuel: He pecadoa; en verdad he quebrantado el mandamiento1 del Señor y tus palabras, porque temí al pueblo y escuché su vozb.
25 Ahora pues, te ruego que perdones mi pecado y vuelvas conmigo para que adore al Señora.
26 Pero Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque has desechado la palabra del Señor, y el Señor te ha desechado para que no seas1 rey sobre Israela.
27 Cuando Samuel se volvía para irse, Saúl asió el borde de su manto, y este se rasgóa.
28 Entonces Samuel le dijo: Hoy el Señor ha arrancado de ti el reino de Israela, y lo ha dado a un prójimo tuyo que es mejor que tú.
29 También la Gloria1a de Israel no mentirá ni cambiará su propósito, porque El no es hombre para que cambie de propósitob.
30 Y Saúl dijo: He pecado, pero te ruego que me honres ahora delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israela y que regreses conmigo para que yo adore al Señor tu Diosb.
31 Volvió Samuel tras Saúl, y Saúl adoró al Señor.
¶32 Entonces Samuel dijo: Traedme a Agag, rey de los amalecitas. Y Agag vino a él alegremente1. Y Agag dijo: Ciertamente, la amargura de la muerte ha pasado ya.
33 Pero Samuel dijo: Como tu espada ha dejado a las mujeres sin hijos, así también tu madre será sin hijo entre las mujeresa. Y Samuel despedazó a Agag delante del Señor en Gilgal.
¶34 Luego Samuel se fue a Ramáa, pero Saúl subió a su casa en Guibeá de Saúlb.
35 Samuel no vio más a Saúl hasta el día de su muertea. Y Samuel lloraba por Saúlb, pues el Señor se había arrepentido de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.
Y el Señor dijo a Samuel: ¿Hasta cuándo te lamentarás por Saúla, después que yo lo he desechado para que no reine1 sobre Israelb? Llena tu cuerno de aceite y vec; te enviaré a Isaíd, el de Belén, porque de entre sus hijos he escogido2 un rey para míe.
2 Y Samuel respondió: ¿Cómo puedo ir? Cuando Saúl lo sepa, me matará. Y el Señor dijo: Toma contigo una novilla y di: «He venido a ofrecer sacrificio al Señora».
3 Invitarás a Isaí al sacrificio y yo te mostraré lo que habrás de hacera; entonces me ungirás a aquel que yo te indique1b.
4 Samuel hizo lo que el Señor dijo, y fue a Beléna. Y los ancianos de la ciudad vinieron a su encuentro temblando y dijeron: ¿Vienes en pazb?
5 Y él respondió: En paz. He venido a ofrecer sacrificio al Señor. Consagraos y venid conmigo al sacrificioa. Samuel consagró también a Isaí y a sus hijos y los invitó al sacrificio.
¶6 Y aconteció que cuando ellos entraron, vio a Eliaba, y se dijo: Ciertamente el ungido del Señor está delante de Él.
7 Pero el Señor dijo a Samuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como1 el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazóna.
8 Entonces Isaí llamó a Abinadaba y lo hizo pasar delante de Samuel. Y este dijo: Tampoco a este ha escogido el Señor.
9 Después Isaí hizo pasar a Sama1a. Y él dijo: Tampoco a este ha escogido el Señor.
10 Isaí hizo pasar a siete de sus hijos delante de Samuel. Pero Samuel dijo a Isaí: El Señor no ha escogido a estos.
11 Y Samuel dijo a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos1? Y él respondió: Aún queda el menor, que2 está apacentando las ovejasa. Entonces Samuel dijo a Isaí: Manda a buscarlo3, pues no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga acá.
12 Y envió por él y lo hizo entrar. Era rubio1, de ojos hermosos y bien parecidoa. Y el Señor dijo: Levántate, úngele; porque este esb.
13 Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanosa; y el Espíritu del Señor vino poderosamente sobre David desde aquel día en adelanteb. Luego Samuel se levantó y se fue a Ramá.
¶14 El Espíritu del Señor se apartó de Saúla, y un espíritu malo de parte del Señor le atormentabab.
15 Entonces los siervos de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te está atormentando.
16 Ordene ahora nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen un hombre que sepa tocar el arpa1, y2 cuando el espíritu malo de parte de Dios esté sobre ti, él tocará el arpa con su manoa y te pondrás bien.
17 Entonces Saúl dijo a sus siervos: Buscadme ahora un hombre que toque bien y traédmelo.
18 Y respondió uno de los mancebos y dijo: He aquí, he visto a un hijo de Isaí, el de Belén, que sabe tocar, es poderoso y valiente, un hombre de guerraa, prudente en su hablar, hombre bien parecido y el Señor está con élb.
19 Entonces Saúl envió mensajeros a Isaí y dijo: Envíame a tu hijo David, el que está con el rebaño.
20 Tomó Isaí un asno cargado de pan, un odre de vino y un cabrito, y los envió a Saúl con su hijo Davida.
21 David fue a Saúl y le servía1; y Saúl lo amó grandementea y lo hizo su escudero.
22 Y Saúl envió a decir a Isaí: Te ruego que David se quede delante de mí, pues ha hallado gracia ante mis ojos.
23 Sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía a Saúl, David tomaba el arpa1, la tocaba con su mano, y Saúl se calmaba y se ponía bien, y el espíritu malo se apartaba de éla.
Los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerraa, y se concentraron en Soco, que pertenece a Judá; y acamparon entre Socob y Azecac, en Efes-damim1d.
2 Y Saúl y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle de Elaa, y se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a los filisteos.
3 Los filisteos estaban a un lado del monte, e Israel estaba al otro lado del monte, y entre ellos, el valle.
4 Entonces de los ejércitos de los filisteos salió un campeón llamado Goliata, de Gatb, cuya altura era de seis codos1 y un palmo.
5 Tenía un yelmo de bronce sobre la cabeza y llevaba una cota de malla, y el peso de la cota era de cinco mil siclos de bronce.
6 Tenía también grebas1 de bronce en las piernas y una jabalina de broncea colgada entre los hombros.
7 El asta de su lanza era como un rodillo de telara y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro; y su escudero iba delante de élb.
8 Y Goliat se paró y gritó a las filas de Israel, diciéndoles: ¿Para qué habéis salido a poneros en orden de batalla? ¿Acaso no soy yo filisteo y vosotros siervos de Saúla? Escogeos un hombre y que venga contra1 mí.
9 Si es capaz de pelear conmigo y matarme1, entonces seremos vuestros …
| a | |
| 1 | * , escucha el sonido de |
| 1 | O, visitaré |
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| 1 | * , hiere |
| 2 | * , destruid |
| 3 | O, dedica al anatema, y así en el resto del cap. |
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| b | |
| 1 | O, los alistó |
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| 1 | * , hirió |
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| 2 | * , antes |
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| 1 | * , se ha vuelto de en pos de mí |
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| c | |
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| 1 | * , y descendió |
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| 1 | * , sonido |
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| a | |
| 1 | * , un camino |
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| 1 | * , el camino |
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| a | |
| 1 | * , obedecer |
| b | |
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| 1 | O, insubordinación |
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| 2 | * , de ser |
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| 1 | * , la boca |
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| 1 | * , de ser |
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| 1 | O, Eminencia |
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| 1 | Otra posible lectura es: atado; la versión gr. (sept.) dice: temblando |
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| 1 | * , de reinar |
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| 2 | * , he visto |
| e | |
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| 1 | * , diga |
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| 1 | Así en gr.; en heb., pues no es lo que |
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| 1 | En 2 Sam. 13:3 y en 1 Crón. 2:13, Simea |
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| 1 | * , los muchachos |
| 2 | * , y he aquí |
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| 3 | * , Envía y tómalo |
| 1 | * , rojizo |
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| 1 | O, la lira |
| 2 | * , y sucederá que |
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| 1 | * , estaba delante de él |
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| 1 | O, la lira |
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| 1 | En 1 Crón. 11:13, Pasdamim |
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| 1 | Un codo equivale * a 45 cm. |
| 1 | I.e., pieza de la armadura que protege la pierna |
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| 1 | * , a |
| 1 | * , herirme |
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