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1 Samuel 28–29
Aconteció en aquellos días que los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerraa, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Bien sabes que saldrás conmigo a campaña, tú y tus hombres.
2 Respondió David a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que puede hacer tu siervo. Y Aquis dijo a David: Muy bien, te haré mi guarda personal1 de por vida2a.
¶3 Samuel había muertoa, y todo Israel lo había llorado, y lo habían sepultado en Ramá su ciudadb. Y Saúl había echado de la tierra a los médium y espiritistasc.
4 Y se reunieron los filisteos y fueron y acamparon en Sunema; y Saúl reunió a todo Israel y acamparon en Gilboab.
5 Al ver Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo y su corazón se turbó1 en gran manera.
6 Y Saúl consultó al Señora, pero el Señor no le respondiób ni por sueñosc, ni por Urimd, ni por profetas.
7 Entonces Saúl dijo a sus siervos: Buscadme una mujer que sea médium para ir a consultarla. Y sus siervos le dijeron: He aquí, hay una mujer en Endora que es médiumb.
¶8 Saúl se disfrazó poniéndose otras ropasa y fue con dos hombres; llegaron a la mujer de noche, y él dijo: Te ruego que evoquesb por mí a un espíritu, y que hagas subir al que yo te digac.
9 Pero la mujer le dijo: He aquí, tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha echado de la tierra a los que son médium y espiritistasa. ¿Por qué, pues, pones trampa contra mi vida para hacerme morir?
10 Y Saúl le juró por el Señor diciendo: Vive el Señor que ningún castigo vendrá sobre ti por esto.
11 Entonces la mujer dijo: ¿A quién debo hacerte subir? Y él respondió: Tráeme a Samuel.
12 Cuando la mujer vio a Samuel, clamó a gran voz; y la mujer habló a Saúl diciendo: ¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!
13 Y el rey le dijo: No temas; pero, ¿qué ves? Y la mujer respondió a Saúl: Veo a un ser divino1 subiendo de la tierra.
14 Y él le dijo: ¿Qué forma tiene? Y ella dijo: Un anciano sube, y está envuelto en un mantoa. Y Saúl conoció que era Samuel, e inclinando su rostro a tierra, se postró ante élb.
¶15 Entonces Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Saúl respondió: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Dios se ha apartado de mía y ya no me responde ni por los profetas ni por sueñosb; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer.
16 Y Samuel dijo: ¿Entonces, por qué me preguntas a mí, ya que el Señor se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?
17 El Señor ha hecho conforme a lo que1 dijo por medio de mí; y el Señor ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prójimo, a Davida.
18 Porque tú no obedeciste al1 Señor, ni llevaste a cabo su gran ira contra Amaleca, el Señor te ha hecho esto hoy.
19 Además, el Señor entregará a Israel contigo en manos de los filisteos; por tanto, mañana tú y tus hijos estaréis conmigoa. Ciertamente, el Señor entregará el ejército de Israel en manos de los filisteos.
¶20 Al instante Saúl cayó por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; además estaba sin fuerzas, porque no había comido nada1 en todo el día y toda la noche.
21 La mujer se acercó a Saúl, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: He aquí, tu sierva te ha obedecido1 y he puesto mi vida en peligro2a al oír las palabras que tú me hablaste.
22 Ahora pues, te ruego que también escuches la voz de tu sierva, y me permitas poner delante de ti un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas cuando sigas tu camino.
23 Pero él rehusó, y dijo: No comeréa. Sin embargo, sus siervos juntamente con la mujer le insistieron, y él los escuchó1b. Se levantó, pues, del suelo y se sentó en la camac.
24 La mujer tenía en casa un ternero engordado y se apresuró a matarloa; y tomando harina, la amasó y coció de ella pan sin levadurab.
25 Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos, y comieron. Después se levantaron y se fueron aquella noche.
Los filisteos desconfían de David
Reunieron los filisteos todos sus ejércitosa en Afecb, mientras los israelitas acamparon junto a la fuente que está en Jezreelc.
2 Y los príncipes de los filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquisa.
3 Entonces los jefes de los filisteos dijeron: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis dijo a los jefes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl, rey de Israel, que ha estado conmigo estos díasa, o más bien estos años, y no he hallado falta en él desde el día en que se pasó1 a mí hasta hoyb?
4 Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra él, y1 le dijeron: Haz volver a ese2 hombre y que se vuelva al lugar que le asignaste, y no le permitas que descienda a la batalla con nosotrosa, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversariob. Pues, ¿con qué podría hacerse él aceptable a su señor? ¿No sería con las cabezas de estos3 hombres?
5 ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo:
«Saúl mató a sus miles,
y David a sus diez milesa»?
¶6 Aquis llamó a David y le dijo: Vive el Señor que tú has sido recto; tu salir y tu entrar en el ejército conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el día en que te pasaste a mí hasta hoya. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los príncipesb.
7 Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a1 los príncipes de los filisteos.
8 Y David dijo a Aquis: Pero, ¿qué he hecho? ¿Y qué has hallado en tu siervo desde el día en que estuve delante de ti hasta hoya, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?
9 Respondió Aquis y dijo a David: Yo sé que eres grato a mis ojos como un ángel de Diosa; sin embargo, los jefes de los filisteos han dicho: «No debe subir con nosotros a la batallab».
10 Por tanto1, levántate muy de mañana con los siervos de tu señor que han venido contigo, y luego que os hayáis levantado temprano y haya claridad2, partida.
11 David, pues, se levantó temprano, él y sus hombres, para salir por la mañana y regresar a la tierra de los filisteos. Y los filisteos subieron a Jezreel.
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| 1 | * , guarda de mi cabeza |
| 2 | * , todos los días |
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| 1 | O, se estremeció |
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| 1 | O, un dios |
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| 1 | * , ha hecho por sí como |
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| 1 | * , escuchaste la voz del |
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| 1 | * , pan |
| 1 | * , ha escuchado tu voz |
| 2 | * , en mi palma |
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| 1 | * , escuchó sus voces |
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| 1 | * , cayó |
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| 1 | * , y los jefes de los filisteos |
| 2 | * , al |
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| 3 | * , aquellos |
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| 1 | * , no hagas mal ante los ojos de |
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| 1 | * , Y ahora |
| 2 | * , tengáis luz |
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