1º Samuel 27–31
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 27
David entre los filisteos
Entonces David se dijo1: Ahora bien, voy a perecer algún día por la mano de Saúl. Lo mejor para mí es huir2 a la tierra de los filisteosa. Saúl se cansará3, y no me buscará más en todo el territorio de Israel, y escaparé de su mano.
2Se levantó, pues, David y se pasó con los seiscientos hombres que estaban con éla a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gatb.
3Y moró David con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada cual con los de su casaa; David con sus dos mujeres Ahinoam jezreelita, y Abigail la de Carmelb, viuda1 de Nabal.
4Y le dieron la noticia a Saúl que David había huido a Gat, y no lo buscó más.
5Y David dijo a Aquis: Si he hallado ahora gracia ante tus ojos, que me den un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite allí; pues, ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?
6Aquis le dio Siclag aquel díaa; por eso Siclag ha pertenecido a los reyes de Judá hasta hoy.
7El número de los días que David habitó en el territorio de los filisteos fue un año1 y cuatro mesesa.
8Y subieron David y sus hombres e hicieron incursiones contra los gesuritasa, los gezritas y los amalecitasb; porque ellos eran los habitantes de la tierra desde tiempos antiguos, según se va a Shur, hasta la tierra de Egiptoc.
9David atacaba1 el territorio, y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, el ganado, los asnos, los camellos y la ropaa. Entonces regresaba y venía a Aquis.
10Y Aquis decía: ¿Dónde atacasteis1 hoya? Y David respondía: Contra el Neguev2 de Judá, contra el Neguev de Jerameelb y contra el Neguev de los ceneosc.
11David no dejaba con vida hombre ni mujer para traer a Gat, diciendo: No sea que nos descubran1, diciendo: «Así ha hecho David, y así ha sido su costumbre todo el tiempo que ha morado en el territorio de los filisteos».
12Aquis confiaba en David diciendo: En verdad que se ha hecho odioso a su pueblo Israel y será mi servidor para siempre.
Capitulo 28
Saúl y la adivina de Endor
Aconteció en aquellos días que los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerraa, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Bien sabes que saldrás conmigo a campaña, tú y tus hombres.
2Respondió David a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que puede hacer tu siervo. Y Aquis dijo a David: Muy bien, te haré mi guarda personal1 de por vida2a.
3Samuel había muertoa, y todo Israel lo había llorado, y lo habían sepultado en Ramá su ciudadb. Y Saúl había echado de la tierra a los médium y espiritistasc.
4Y se reunieron los filisteos y fueron y acamparon en Sunema; y Saúl reunió a todo Israel y acamparon en Gilboab.
5Al ver Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo y su corazón se turbó1 en gran manera.
6Y Saúl consultó al Señora, pero el Señor no le respondiób ni por sueñosc, ni por Urimd, ni por profetas.
7Entonces Saúl dijo a sus siervos: Buscadme una mujer que sea médium para ir a consultarla. Y sus siervos le dijeron: He aquí, hay una mujer en Endora que es médiumb.
8Saúl se disfrazó poniéndose otras ropasa y fue con dos hombres; llegaron a la mujer de noche, y él dijo: Te ruego que evoquesb por mí a un espíritu, y que hagas subir al que yo te digac.
9Pero la mujer le dijo: He aquí, tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha echado de la tierra a los que son médium y espiritistasa. ¿Por qué, pues, pones trampa contra mi vida para hacerme morir?
10Y Saúl le juró por el Señor diciendo: Vive el Señor que ningún castigo vendrá sobre ti por esto.
11Entonces la mujer dijo: ¿A quién debo hacerte subir? Y él respondió: Tráeme a Samuel.
12Cuando la mujer vio a Samuel, clamó a gran voz; y la mujer habló a Saúl diciendo: ¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!
13Y el rey le dijo: No temas; pero, ¿qué ves? Y la mujer respondió a Saúl: Veo a un ser divino1 subiendo de la tierra.
14Y él le dijo: ¿Qué forma tiene? Y ella dijo: Un anciano sube, y está envuelto en un mantoa. Y Saúl conoció que era Samuel, e inclinando su rostro a tierra, se postró ante élb.
15Entonces Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Saúl respondió: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Dios se ha apartado de mía y ya no me responde ni por los profetas ni por sueñosb; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer.
16Y Samuel dijo: ¿Entonces, por qué me preguntas a mí, ya que el Señor se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?
17El Señor ha hecho conforme a lo que1 dijo por medio de mí; y el Señor ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prójimo, a Davida.
18Porque tú no obedeciste al1 Señor, ni llevaste a cabo su gran ira contra Amaleca, el Señor te ha hecho esto hoy.
19Además, el Señor entregará a Israel contigo en manos de los filisteos; por tanto, mañana tú y tus hijos estaréis conmigoa. Ciertamente, el Señor entregará el ejército de Israel en manos de los filisteos.
20Al instante Saúl cayó por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; además estaba sin fuerzas, porque no había comido nada1 en todo el día y toda la noche.
21La mujer se acercó a Saúl, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: He aquí, tu sierva te ha obedecido1 y he puesto mi vida en peligro2a al oír las palabras que tú me hablaste.
22Ahora pues, te ruego que también escuches la voz de tu sierva, y me permitas poner delante de ti un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas cuando sigas tu camino.
23Pero él rehusó, y dijo: No comeréa. Sin embargo, sus siervos juntamente con la mujer le insistieron, y él los escuchó1b. Se levantó, pues, del suelo y se sentó en la camac.
24La mujer tenía en casa un ternero engordado y se apresuró a matarloa; y tomando harina, la amasó y coció de ella pan sin levadurab.
25Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos, y comieron. Después se levantaron y se fueron aquella noche.
Capitulo 29
Los filisteos desconfían de David
Reunieron los filisteos todos sus ejércitosa en Afecb, mientras los israelitas acamparon junto a la fuente que está en Jezreelc.
2Y los príncipes de los filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquisa.
3Entonces los jefes de los filisteos dijeron: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis dijo a los jefes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl, rey de Israel, que ha estado conmigo estos díasa, o más bien estos años, y no he hallado falta en él desde el día en que se pasó1 a mí hasta hoyb?
4Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra él, y1 le dijeron: Haz volver a ese2 hombre y que se vuelva al lugar que le asignaste, y no le permitas que descienda a la batalla con nosotrosa, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversariob. Pues, ¿con qué podría hacerse él aceptable a su señor? ¿No sería con las cabezas de estos3 hombres?
5¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo:
«Saúl mató a sus miles,
y David a sus diez milesa»?
6Aquis llamó a David y le dijo: Vive el Señor que tú has sido recto; tu salir y tu entrar en el ejército conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el día en que te pasaste a mí hasta hoya. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los príncipesb.
7Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a1 los príncipes de los filisteos.
8Y David dijo a Aquis: Pero, ¿qué he hecho? ¿Y qué has hallado en tu siervo desde el día en que estuve delante de ti hasta hoya, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?
9Respondió Aquis y dijo a David: Yo sé que eres grato a mis ojos como un ángel de Diosa; sin embargo, los jefes de los filisteos han dicho: «No debe subir con nosotros a la batallab».
10Por tanto1, levántate muy de mañana con los siervos de tu señor que han venido contigo, y luego que os hayáis levantado temprano y haya claridad2, partida.
11David, pues, se levantó temprano, él y sus hombres, para salir por la mañana y regresar a la tierra de los filisteos. Y los filisteos subieron a Jezreel.
Capitulo 30
David contra los amalecitas
Y aconteció que cuando David y sus hombresa llegaron a Siclag al tercer día, los amalecitasb habían hecho una incursión en el Neguev1 y contra Siclagc, y habían asolado2 a Siclag y la habían incendiado;
2y se llevaron cautivas las mujeres y a todos los que estaban en ella, grandes y pequeños, sin dar muerte1 a nadiea; se los llevaron y siguieron su camino.
3Cuando llegaron David y sus hombres a la ciudad, he aquí que había sido quemada, y que sus mujeres, sus hijos y sus hijas habían sido llevados cautivos.
4Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron, hasta que no les quedaron fuerzas para llorara.
5Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail, la viuda1 de Nabal, el de Carmela, habían sido llevadas cautivas.
6Y David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba amargado1a, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas. Mas David se fortaleció en el Señor su Diosb.
7Entonces dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimeleca: Te ruego que me traigas el efod. Y Abiatar llevó el efod a Davidb.
8Y David consultó al Señora, diciendo: ¿Perseguiré a esta banda? ¿Podré alcanzarlosb? Y Él le respondió: Persíguelos, porque de cierto los alcanzarás y sin duda rescatarásc a todos.
9Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que estaban con éla, y llegaron hasta el torrente Besor, donde se quedaron algunos rezagados.
10Pero David siguió adelante1, él y cuatrocientos hombres, porque doscientos, que estaban demasiado fatigados para cruzar el torrente Besora, se quedaron atrás.
11Y hallaron en el campo a un egipcio y se lo llevaron a David; le dieron pan y comió, y le dieron a beber agua.
12También le dieron un pedazo de torta de higos y dos racimos de uvas pasas y comió, y su espíritu se reanimó1a; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches.
13Y David le dijo: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y él dijo: Soy un joven…
This passage has been shortened. Keep reading 1º Samuel 27–31 in Logos
Footnotes
- 1, dijo en su corazón
- 2, que de seguro yo escape
- 3O, perderá la esperanza
- 1, mujer
- 1, días
- 1, hería
- 1, hicisteis incursión
- 2I.e., región del sur
- 1, digan de nosotros
- 1, guarda de mi cabeza
- 2, todos los días
- 1O, se estremeció
- 1O, un dios
- 1, ha hecho por sí como
- 1, escuchaste la voz del
- 1, pan
- 1, ha escuchado tu voz
- 2, en mi palma
- 1, escuchó sus voces
- 1, cayó
- 1, y los jefes de los filisteos
- 2, al
- 3, aquellos
- 1, no hagas mal ante los ojos de
- 1, Y ahora
- 2, tengáis luz
- 1I.e., región del sur
- 2, herido
- 1, no mataron
- 1, mujer
- 1, amargado en alma
- 1, persiguió
- 1, le volvió
Cross references
- a1 Sam. 26:19
- a1 Sam. 25:13
- b1 Sam. 21:10; 1 Rey. 2:39
- a1 Sam. 30:3; 2 Sam. 2:3
- b1 Sam. 25:42, 43
- aJos. 15:31; 19:5; Neh. 11:28
- a1 Sam. 29:3
- aJos. 13:2, 13
- bEx. 17:8; 1 Sam. 15:7, 8
- cEx. 15:22
- a1 Sam. 15:3; Job 1:3
- a1 Sam. 23:27
- b1 Sam. 30:29; 1 Crón. 2:9, 25
- cJue. 1:16; 4:11
- a1 Sam. 29:1
- a1 Sam. 1:22, 28
- a1 Sam. 25:1
- b1 Sam. 7:17
- cLev. 19:31; 20:27; Deut. 18:10; 1 Sam. 15:23
- aJos. 19:18; 1 Sam. 28:4; 1 Rey. 1:3; 2 Rey. 4:8
- b1 Sam. 31:1
- a1 Crón. 10:13, 14
- b1 Sam. 14:37; Prov. 1:24–31
- cNúm. 12:6; Joel 2:28
- dEx. 28:30; Núm. 27:21
- aJos. 17:11; Sal. 83:10
- bHech. 16:16
- a2 Crón. 18:29; 35:22
- b1 Crón. 10:13; Isa. 8:19
- cDeut. 18:10, 11
- a1 Sam. 28:3
- a1 Sam. 15:27
- b1 Sam. 24:8
- a1 Sam. 16:14; 18:12
- b1 Sam. 28:6
- a1 Sam. 15:28
- a1 Sam. 15:20, 26; 1 Rey. 20:42
- a1 Sam. 31:2; Job 3:17–19
- aJue. 12:3; 1 Sam. 19:5; Job 13:14
- a1 Rey. 21:4
- b2 Rey. 5:13
- cEst. 1:6; Ezeq. 23:41
- aGén. 18:7; Luc. 15:23, 27, 30
- bGén. 18:6
- a1 Sam. 28:1
- bJos. 12:18; 19:30; 1 Sam. 4:1; 1 Rey. 20:30
- c1 Rey. 21:1; 2 Rey. 9:30
- a1 Sam. 28:1, 2
- a1 Sam. 27:7
- b1 Sam. 27:1–6; 1 Crón. 12:19, 20; Dan. 6:5
- a1 Sam. 27:6
- b1 Sam. 14:21
- a1 Sam. 18:7; 21:11
- a2 Sam. 3:25; 2 Rey. 19:27; Isa. 37:28
- b1 Sam. 27:8–12; 29:3
- a1 Sam. 27:10–12
- a2 Sam. 14:17, 20; 19:27
- b1 Sam. 29:4
- a1 Crón. 12:19, 22
- a1 Sam. 29:4, 11
- b1 Sam. 15:7; 27:8–10
- c1 Sam. 27:6, 8
- a1 Sam. 27:11
- aNúm. 14:1
- a1 Sam. 25:42, 43; 2 Sam. 2:2
- aEx. 17:4; Juan 8:59
- b1 Sam. 23:16; Sal. 18:2; 27:14; 31:24; 71:4, 5; Rom. 4:20
- a1 Sam. 23:6, 9
- b1 Sam. 22:20–23
- a1 Sam. 23:2, 4; Sal. 50:15; 91:15
- bEx. 15:9
- c1 Sam. 30:18
- a1 Sam. 27:2
- a1 Sam. 30:9, 21
- aJue. 15:19
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation