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1 Samuel 11–18
Y subió Nahas amonitaa y sitió a1 Jabes de Galaadb, y todos los hombres de Jabes dijeron a Nahas: Haz un pacto con nosotros y te serviremosc.
2 Pero Nahas amonita les dijo: Lo haré con esta condición: que a todos vosotros os saque yo el ojo derechoa; así haré que esto sea una afrenta sobre todo Israelb.
3 Y los ancianos de Jabes le dijerona: Danos1 siete días para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel. Y si no hay quien nos libre, nos entregaremos2 a ti.
4 Entonces los mensajeros fueron a Guibeá de Saúla y hablaron estas palabras a oídos del pueblo, y todo el pueblo alzó la voz y llorób.
5 Y sucedió que Saúl regresaba1 del campo detrás de los bueyesa, y dijo2: ¿Qué pasa con el pueblo que está llorando? Entonces le contaron las palabras de los mensajeros3 de Jabes.
¶6 Y el Espíritu de Dios vino con poder sobre Saúla al escuchar estas palabras, y Saúl se enojó grandemente1.
7 Y tomando una yunta de bueyes, los cortó en pedazosa y los mandó por todo el territorio de Israel por medio1 de mensajeros, diciendo: Así se hará a los bueyes del que no salga en pos de Saúl y en pos de Samuelb. Entonces el terror del Señor cayó sobre el pueblo, y salieron como un solo hombrec.
8 Y los contó1 en Bezeca, y los hijos de Israel eran trescientos milb y los hombres de Judá treinta mil.
9 Y dijeron a los mensajeros que habían venido: Así diréis a los hombres de Jabes de Galaad: «Mañana cuando caliente el sol seréis librados1». Entonces los mensajeros fueron y lo anunciaron a los hombres de Jabes, y estos se regocijaron.
10 Entonces los hombres de Jabes dijeron a Nahas: Mañana saldremos a vosotros y podréis hacernos lo que os parezca bien1a.
11 A1 la mañana siguiente Saúl dispuso al pueblo en tres compañíasa; y entraron en medio del campamento a la vigilia de la mañana, e hirieron a los amonitas hasta que calentó el día. Y sucedió que los que quedaron fueron dispersados, no quedando dos de ellos juntos.
¶12 Y el pueblo dijo a Samuel: ¿Quién es el que dijo: «¿Ha de reinar Saúl sobre nosotrosa?». Traed a esos1 hombres para que los matemosb.
13 Pero Saúl dijo: A nadie se matará hoya, porque hoy el Señor ha hecho liberación en Israelb.
¶14 Entonces Samuel dijo al pueblo: Venid, vayamos a Gilgala y renovemos el reino allíb.
15 Así que todo el pueblo fue a Gilgal, y allí en Gilgal, hicieron rey a Saúl delante del Señora. Allí también ofrecieron sacrificios de las ofrendas de paz delante del Señorb; y se regocijaron grandemente allí Saúl y todos los hombres de Israel.
Entonces Samuel dijo a todo Israel: He aquí, yo he escuchado vuestra voz en todo lo que me dijisteisa, y he puesto rey sobre vosotrosb.
2 Y he aquí, ahora el rey va delante de vosotrosa. Yo ya soy viejo y lleno de canasb, y he aquí, mis hijos están con vosotrosc. Yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta hoyd.
3 Aquí estoy; testificad contra mí delante del Señor y delante de su ungidoa. ¿A quién he quitado1 buey, o a quién he quitado1 asno, o a quién he defraudadob? ¿A quién he oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con élc? Testificad, y os lo restituiré.
4 Y ellos dijeron: Tú no nos has defraudado ni oprimido, ni has tomado nada de mano de ningún hombre.
5 Y él les respondió: El Señor es testigo contra vosotros, y su ungido es testigo en este díaa que nada habéis hallado en mi manob. Y ellos dijeron: Él es testigo.
¶6 Entonces Samuel dijo al pueblo: El Señor es el que designó1 a Moisés y a Aarón, y el que sacó a vuestros padres de la tierra de Egiptoa.
7 Ahora pues, presentaos para que yo argumente con vosotros delante del Señor acerca de todos los hechos de justicia del Señor que Él ha hecho por vosotros y por vuestros padresa.
8 Cuando Jacob fue a Egiptoa y vuestros padres clamaron al Señorb, el Señor envió a Moisés y a Aarónc, quienes1 sacaron a vuestros padres de Egipto y los establecieron2 en este lugard.
9 Pero ellos olvidaron al Señor su Diosa, y Él los vendió en manos de Sísara, jefe del ejército de Hazorb, en manos de los filisteosc y en manos del rey de Moabd, los cuales1 pelearon contra ellos.
10 Y clamaron al Señora, y dijeron: «Hemos pecado porque hemos dejado al Señor y hemos servido a los baales y a Astarotb; pero ahora, líbranos de la mano de nuestros enemigos, y te serviremosc».
11 Entonces el Señor envió a Jerobaala, a Bedán1b, a Jeftéc y a Samueld, y os libró de la mano de vuestros enemigos en derredor, de manera que habitasteis con seguridad.
12 Cuando visteis que Nahasa, rey de los hijos de Amón, venía contra vosotros, me dijisteis: «No, sino que un rey ha de reinar sobre nosotrosb», aunque el Señor vuestro Dios era vuestro reyc.
13 Ahora pues, aquí está el rey que habéis escogidoa, a quien habéis pedido; he aquí que el Señor ha puesto rey sobre vosotrosb.
14 Si teméis al Señor y le servís, escucháis su voz y no os rebeláis contra el mandamiento1 del Señor, entonces vosotros, como el rey que reine sobre vosotros, estaréis siguiendo al Señor vuestro Diosa.
15 Pero si no escucháis la voz del Señor, sino que os rebeláis contra el mandamiento1 del Señora, entonces la mano del Señor estará contra vosotrosb, como estuvo contra vuestros padresc.
16 Presentaos ahora, y ved esta gran cosa que el Señor hará delante de vuestros ojosa.
17 ¿No es ahora1 la siega del trigoa? Yo clamaré al Señor, para que mande truenos2 y lluviab. Entonces conoceréis y veréis que es grande la maldad que habéis hecho ante los ojos del Señor, al pedir para vosotros un reyc.
18 Clamó Samuel al Señor, y el Señor envió aquel día truenos1 y lluvia; y todo el pueblo temió grandemente al Señor y a Samuela.
¶19 Entonces todo el pueblo dijo a Samuel: Ruega por tus siervos al Señor tu Dios para que no muramosa, porque hemos añadido este mal a todos nuestros pecados al pedir para nosotros un reyb.
20 Y Samuel dijo al pueblo: No temáis; aunque vosotros habéis hecho todo este mal, no os apartéis de seguir al Señor, sino servid al Señor con todo vuestro corazóna.
21 No os debéis apartar, porque entonces iríais tras vanidades que ni aprovechan ni libran, pues son vanidadesa.
22 Porque el Señor, a causa de su gran nombrea, no desamparará a su pueblob, pues el Señor se ha complacido en haceros pueblo suyoc.
23 Y en cuanto a mí, lejos esté de mí que peque contra el Señor cesando de orar por vosotrosa, antes bien, os instruiré en el camino bueno y rectob.
24 Solamente temed al Señor y servidle en verdad con todo vuestro corazóna; pues habéis visto cuán grandes cosas ha hecho por vosotrosb.
25 Mas si perseveráis en hacer mala, vosotros y vuestro reyb pereceréisc.
Saúl tenía treinta1 años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta2 y dos años sobre Israel.
2 Saúl escogió para sí tres mil hombres de Israel, de los cuales dos mil estaban con Saúl en Micmasa y en la región montañosa de Betel, y mil estaban con Jonatán en Gebab de Benjamín. Y al resto del pueblo lo despidió cada uno a su tienda.
3 Y Jonatán hirió la guarnición de los filisteosa que estaba en Gebab, y lo supieron los filisteos. Entonces Saúl tocó la trompeta por toda la tierra diciendo: Oigan los hebreosc.
4 Y todo Israel oyó decir que Saúl había herido la guarnición de los filisteos, y también que Israel se había hecho odioso a los filisteosa. Entonces el pueblo se reunió con1 Saúl en Gilgal.
¶5 Y los filisteos se reunieron para pelear contra Israel: treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo y gente tan numerosa como la arena a la orilla del mara; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avénb.
6 Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en un apuro (pues el pueblo estaba en gran aprieto), el pueblo se escondió en cuevas, en matorrales, en peñascos, en sótanos y en fososa.
7 También algunos de los hebreos pasaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaada. Pero Saúl estaba todavía en Gilgal, y todo el pueblo le seguía tembloroso.
¶8 El esperó siete días, conforme al tiempo que Samuel había señaladoa, pero Samuel no llegaba a Gilgal, y el pueblo se le dispersaba.
9 Entonces Saúl dijo: Traedme el holocausto y las ofrendas de paz. Y él ofreció el holocaustoa.
10 Y sucedió que tan pronto como terminó de ofrecer el holocausto, he aquí que Samuel vino; y Saúl salió a su encuentro para saludarle1a.
11 Pero Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Como vi que el pueblo se me dispersaba, que tú no llegabas dentro de los días señalados y que los filisteos estaban reunidos en Micmasa,
12 me dije: «Ahora los filisteos descenderán contra mí en Gilgal, y no he implorado el favor del Señor». Así que me vi forzado, y ofrecí el holocausto.
13 Y Samuel dijo a Saúl: Has obrado neciamentea; no has guardado el mandamiento que el Señor tu Dios te ordenób, pues ahora el Señor hubiera establecido tu reino sobre1 Israel para siemprec.
14 Pero ahora tu reino no perduraráa. El Señor ha buscado para sí un hombre conforme a su corazónb, y el Señor le ha designado como príncipe sobre su pueblo porque tú no guardaste lo que el Señor te ordenó.
¶15 Entonces Samuel se levantó y subió de Gilgal a Guibeá de Benjamína. Y Saúl contó1 el pueblo que se hallaba con él, como seiscientos hombresb.
16 Y Saúl, su hijo Jonatán y el pueblo que se hallaba con ellos, estaban situados en Geba de Benjamín, mientras los filisteos acampaban en Micmasa.
17 Y salieron los merodeadores1 del campamento de los filisteos en tres compañías2a; una compañía3 se dirigió por el camino de Ofrab, a la tierra de Sual,
18 otra compañía1 se dirigió por el camino de Bet-horóna y la otra compañía1 se dirigió por el camino de la frontera que mira sobre el valle de Zeboimb, hacia el desierto.
¶19 En toda la tierra de Israel no podía hallarse ningún herreroa, pues los filisteos decían: No sea que los hebreos hagan espadas o lanzasb.
20 Y todo Israel tenía que descender a los filisteos, cada cual para afilar la reja de su arado, su azuela, su hacha o su aguijada1.
21 El precio era dos tercios de siclo1 por las rejas de …
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| 1 | * , acampó contra |
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| 1 | * , Déjanos solos por |
| 2 | * , saldremos |
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| 1 | * , venía |
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| 2 | * , Saúl dijo |
| 3 | * , hombres |
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| 1 | * , y su ira ardió en extremo |
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| 1 | * , mano |
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| 1 | * , alistó |
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| 1 | O, tendréis liberación |
| 1 | * , todo lo bueno ante vuestros ojos |
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| 1 | * , Y sucedió que a |
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| 1 | * , Dad los |
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| 1 | * , tomado |
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| 1 | * , hizo |
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| 1 | * , y ellos |
| 2 | * , hicieron habitar |
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| 1 | * , y ellos |
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| 1 | La versión gr. (sept.) y la siriaca dicen: Barac |
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| 1 | * , la boca |
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| 1 | * , la boca |
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| 2 | Véase Hech. 13:21 |
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| 1 | * , bendecirle |
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| 1 | * , alistó |
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| 1 | * , destructores |
| 2 | * , cabezas |
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| 3 | * , cabeza |
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| 1 | * , cabeza |
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| 1 | O, azadón |
| 1 | Heb., pim; un siclo equivale * a 11.4 gramos de plata |
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