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1º Reyes 17–19
Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad1a, dijo a Acab: Vive el Señor, Diosb de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por la palabra de mi bocac.
2 Y vino a Elías1 la palabra del Señor, diciendo:
3 Sal de aquí y dirígete hacia el oriente, y escóndete junto al arroyo Querit, que está al oriente1 del Jordán.
4 Y1 beberás del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten allía.
5 Él fue e hizo conforme a la palabra del Señor, pues fue y habitó junto al arroyo Querit, que está al oriente1 del Jordán.
6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne al atardecer, y bebía del arroyo.
7 Y sucedió que después de algún tiempo el arroyo se secó, porque no había caído lluvia en la tierra.
¶8 Vino después a él la palabra del Señor, diciendo:
9 Levántate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y quédate allí; he aquí, yo he mandado a una viuda de allía que te sustenteb.
10 Él se levantó y fue a Sarepta. Cuando llegó a la entrada de la ciudad, he aquí, allí estaba una viuda recogiendo leña, y la llamó y le dijo: Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo bebaa.
11 Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: Te ruego que me traigas1 también un bocado de pan en tu mano.
12 Pero ella respondió: Vive el Señor tu Diosa, que no tengo pan1, solo tengo un puñado de harina en la tinaja2 y un poco de aceite en la vasijab y3 estoy recogiendo unos4 trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramosc.
13 Entonces Elías le dijo: No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso1 y tráemela; después harás para ti y para tu hijo.
14 Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «No se acabará la harina en la tinaja1 ni se agotará2 el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra».
15 Entonces ella fue e hizo conforme a la palabra de Elías, y ella, él y la casa de ella comieron por muchos días.
16 La harina de la tinaja1 no se acabó ni se agotó2 el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio3 de Elías.
¶17 Y sucedió que después de estas cosas, se enfermó el hijo de la mujer dueña de la casa; y su enfermedad fue tan grave que no quedó aliento en él.
18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo que ver contigoa, oh varón de Diosb? Has venido para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo1.
19 Y él le respondió: Dame a tu hijo. Y él lo tomó de su regazo y lo llevó a la cámara alta donde él vivía, y lo acostó sobre su propia cama.
20 Clamó al Señor y dijo: Oh Señor, Dios mío, ¿has traído también mal a la viuda con quien estoy hospedado1 haciendo morir a su hijo?
21 Entonces se tendió tres veces sobre el niñoa, clamó al Señor y dijo: Oh Señor, Dios mío, te ruego que el alma de este niño vuelva a él1.
22 El Señor escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él1 y revivióa.
23 Y Elías tomó al niño, lo bajó de la cámara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elías dijo: Mira, tu hijo vive.
24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres hombre de Diosa, y que la palabra del Señor en tu boca es verdad.
Y sucedió que después de muchos días, la palabra del Señor vino a Elías en el tercer añoa, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y enviaré lluvia sobre la faz de la tierrab.
2 Y Elías fue a mostrarse a Acab. Y el hambre era intensa en Samaria.
3 Y Acab llamó a Abdías que era mayordomo de1 la casaa. (Y Abdías temía2 en gran manera al Señorb;
4 pues sucedió que cuando Jezabel destruyó1 a los profetas del Señora, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustentób con pan y agua.)
5 Entonces Acab dijo a Abdías: Ve por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los valles1; quizá hallaremos hierba y conservaremos con vida los caballos y los mulos, y no tendremos que matar2 parte del ganado.
6 Y dividieron la tierra entre ellos para recorrerla; Acab se fue solo por un camino, y Abdías se fue solo por otro.
¶7 Y estando Abdías en el camino, he aquí, Elías le salió al encuentro1, y Abdías lo reconocióa y cayó sobre su rostro, y dijo: ¿Eres tú Elías, mi señor?
8 Y él le respondió: Yo soy. Ve, di a tu señor: «Aquí está Elías».
9 Y él dijo: ¿Qué pecado he cometido1, que entregas a tu siervo en manos de Acab para que me mate?
10 Vive el Señor tu Diosa, que no hay nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte; y cuando decían: «No está aquí», hacía jurar al reino o a la nación que no te habían hallado.
11 Y ahora dices: «Ve, di a tu señor: “Aquí está Elías”».
12 Y sucederá que cuando te deje, el Espíritu del Señora te llevará adonde yo no sepa; así que cuando yo vaya y se lo diga a Acab y él no pueda encontrarte, me matará, aunque yo tu siervo he temido1 al Señor desde mi juventud.
13 ¿No le han contado a mi señor lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas del Señor, que escondí a cien1 de los profetas del Señor de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustenté con pan y aguaa?
14 Y ahora dices: «Ve, di a tu señor: “Aquí está Elías”» entonces me matará.
15 Y Elías dijo: Vive el Señor de los ejércitosa, delante de quien estoy, que hoy ciertamente me mostraré a él.
¶16 Abdías fue al encuentro de Acab, y le dio aviso; y Acab fue al encuentro de Elías.
17 Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, Acab le dijoa: ¿Eres tú, perturbador de Israel?
18 Y él respondió: Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis abandonado los mandamientos del Señora y habéis seguido a los baalesb.
19 Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmeloa, junto con cuatrocientos cincuenta profetas de Baalb y cuatrocientos profetas de la Aserac que comen a la mesa de Jezabel.
¶20 Acab envió mensaje a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo.
21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre1 dos opinionesa? Si el Señor es Dios, seguidleb; y si Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.
22 Entonces Elías dijo al pueblo: Solo yo he quedado como profeta del Señora, pero los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta hombresb.
23 Que nos den, pues, dos novillos; que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la leña, pero que no le pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro novillo y lo colocaré sobre la leña, y no le pondré fuego.
24 Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del Señor; y el Dios que responda por fuego, ese es Diosa. Y todo el pueblo respondió y dijo: La idea es buena.
¶25 Y Elías dijo a los profetas de Baal: Escoged un novillo para vosotros y preparadlo primero, pues sois los más, e invocad el nombre de vuestro dios, pero no le pongáis fuego.
26 Entonces tomaron el novillo que les dieron1 y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: Oh Baal, respóndenos. Pero no hubo voza ni nadie respondió. Y danzaban2 alrededor del altar que habían hecho3.
27 Y sucedió que ya al mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía: Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez estará meditando o se habrá desviado, o estará de viaje, quizá esté dormido y habrá que despertarlo.
28 Y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbrea, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos.
29 Y sucedió que pasado el mediodía, se pusieron a gritar frenéticamente1 hasta la hora de ofrecerse el sacrificio de la tardea; pero no hubo voz, ni nadie respondió ni nadie hizo caso2.
¶30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se acercó a él. Y reparó el altar del Señor que había sido derribadoa.
31 Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del Señor, diciendo: Israel será tu nombrea.
32 Y con las piedras edificó un altar en el nombre del Señora, e hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas1 de semilla.
33 Dispuso después la leña, cortó el novillo en pedazos y lo colocó sobre la leñaa.
34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Después dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y añadió: Hacedlo por tercera vez; y lo hicieron por tercera vez.
35 El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja de agua.
36 Y sucedió que a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tardea, el profeta Elías se acercó y dijo: Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israelb, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israelc, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuyad.
37 Respóndeme, oh Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones.
38 Entonces cayó el fuego del Señor, y consumió el holocaustoa, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja.
39 Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El Señor, Él es Diosa; el Señor, Él es Dios.
40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, que no se escape ninguno de ellos. Los prendieron, y Elías los hizo bajar al torrente Cisóna y allí los degollób.
¶41 Y Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque se oye el estruendo de mucha lluvia.
42 Acab subió a comer y a beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmeloa; y allí se agachó en tierrab y puso su rostro entre las rodillas.
43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el1 mar. Y él subió, miró y dijo: No hay nada. Y Elías dijo siete veces: Vuelve a mirar.
44 Y sucedió que a la séptima vez, él dijo: He aquí, una nubea tan pequeña como la mano1 de un hombre sube del mar. Y dijo: Sube, y di a Acab: «Prepara2 tu carro y desciende, para que la fuerte lluvia no te …
| 1 | O, de Tisbé de Galaad |
| a | |
| b | |
| c | |
| 1 | * , a él |
| 1 | * , delante |
| 1 | * , Y será que |
| a | |
| 1 | * , delante |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | * , traigas para mí |
| a | |
| 1 | * , torta |
| 2 | O, el cántaro |
| b | |
| 3 | * , y he aquí |
| 4 | * , dos |
| c | |
| 1 | * , allí |
| 1 | O, del cántaro |
| 2 | * , ni faltará |
| 1 | O, cántaro |
| 2 | * , ni faltó |
| 3 | * , mano |
| a | |
| b | |
| 1 | O, ¿Has venido … hijo? |
| 1 | * , peregrinando |
| a | |
| 1 | * , sobre sus entrañas |
| 1 | * , sobre sus entrañas |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| 1 | * , que estaba sobre |
| a | |
| 2 | O, reverenciaba |
| b | |
| 1 | * , cortó |
| a | |
| b | |
| 1 | O, arroyos |
| 2 | * , cortar |
| 1 | * , a encontrarlo |
| a | |
| 1 | * , ¿Qué he pecado yo |
| a | |
| a | |
| 1 | O, reverenciado |
| 1 | * , cien hombres |
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| a | |
| a | |
| a | |
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| a | |
| b | |
| c | |
| 1 | * , cojearéis sobre |
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| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | * , les dio |
| a | |
| 2 | * , cojeaban; i.e., un tipo de danza ceremonial |
| 3 | |
| a | |
| 1 | * , profetizaron |
| a | |
| 2 | * , ni hubo atención |
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| 1 | Heb., seah; un seah equivale * a 7.3 litros |
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| d | |
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| 1 | * , camino del |
| a | |
| 1 | * , palma |
| 2 | * , Ata, unce |
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