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1º Reyes 1:1–2:46
El rey David era ya viejo, entrado en días, y lo cubrían de ropas pero no entraba en calor.
2 Entonces sus siervos le dijeron: Que se busque para mi señor el rey una doncella para que atienda al1 rey y sea quien lo cuide; que ella se acueste en tu seno y entrará en calor mi señor el rey.
3 Se buscó a una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamitaa y la trajeron al rey.
4 La joven era muy hermosa; ella cuidaba al rey y le servía, pero el rey no la conoció.
¶5 Entretanto Adonías, hijo de Haguita, se ensalzaba diciendo: Yo seré rey. Y preparó para sí carros y hombres de a caballo y cincuenta hombres que corrieran1 delante de élb.
6 Su padre nunca lo había contrariado1 preguntándole: ¿Por qué has hecho esto? Era también hombre de muy hermoso parecer, y había nacido2 después de Absalóna.
7 Y había consultado1 con Joab, hijo de Sarviaa, y con el sacerdote Abiatarb, que respaldaban a Adoníasc.
8 Pero el sacerdote Sadoca, Benaía, hijo de Joiadab, el profeta Natánc, Simeid, Rei y los valientes que tenía Davide, no estaban con Adonías.
9 Y Adonías sacrificó ovejas, bueyes y animales cebados junto a la piedra de Zohélet1, que está al lado de En-rogela; e invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Judá, siervos del rey.
10 Pero no invitó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los valientes, ni a Salomón su hermanoa.
¶11 Entonces Natán habló a Betsabé, madre de Salomóna, diciendo: ¿No has oído que Adonías, hijo de Haguit, se ha hecho rey y que David nuestro señor no lo sabe?
12 Ahora pues, ven, voy a darte un consejoa para que salves tu vida y la vida de tu hijo Salomón.
13 Ve ahora mismo1 al rey David y dile: «¿No has jurado tú, oh rey mi señor, a tu sierva, diciendo: “Ciertamente tu hijo Salomón será rey después de mí y se sentará en mi tronoa”? ¿Por qué, pues, se ha hecho rey Adonías?».
14 He aquí, mientras estés aún hablando con el rey, yo entraré tras de ti y confirmaré tus palabras.
¶15 Y Betsabé vino a ver al rey en la alcoba. El rey era muy ancianoa, y Abisag sunamita le servía1.
16 Entonces Betsabé se inclinó y se postró ante el1 rey. Y el rey dijo: ¿Qué deseas?2
17 Ella le respondió: Mi señor, tú juraste a tu sierva por el Señor tu Dios, diciendo: «Ciertamente tu hijo Salomón será rey después de mí y se sentará en mi tronoa».
18 Y he aquí, ahora Adonías es rey; y tú, mi señor el rey, hasta ahora no lo sabes.
19 Él ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del reya, al sacerdote Abiatar y a Joab, jefe del ejército, pero no ha invitado a Salomón tu siervo.
20 Y en cuanto a ti, mi señor el rey, los ojos de todo Israel están sobre ti, para que les hagas saber quién ha de sentarse en el trono de mi señor el rey después de él.
21 Pues sucederá que en cuanto mi señor el rey duerma con sus padresa, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables1.
¶22 Y he aquí que mientras ella estaba aún hablando con el rey, entró el profeta Natán.
23 E informaron al rey, diciendo: Aquí está el profeta Natán. Cuando este entró a la presencia del rey, se postró ante el1 rey rostro en tierra.
24 Entonces Natán dijo: Mi señor el rey, ¿has dicho tú: «Adonías será rey después de mí y se sentará en mi trono»?
25 Porque él ha descendido hoy y ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejércitoa y al sacerdote Abiatar, y he aquí, están comiendo y bebiendo en su presencia, y gritan1: «¡Viva el reyb Adonías!».
26 Pero ni a mí, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía, hijo de Joiada, ni a tu siervo Salomón ha invitadoa.
27 ¿Ha sido hecho esto por mi señor el rey, y no has declarado a tus siervos1 quién había de sentarse en el trono de mi señor el rey después de él?
¶28 Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante del rey.
29 Y el rey juró, diciendo: Vive el Señor, que ha redimido mi vida de toda angustiaa,
30 que ciertamente como te juré por el Señor, Dios de Israel, diciendo: «Tu hijo Salomón será rey después de mí, y él se sentará sobre mi trono en mi lugara», así lo haré hoy mismo.
31 Betsabé se inclinó rostro en tierra, se postró ante el1 rey y dijo: Viva para siempre mi señor el rey Davida.
¶32 Entonces el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaía, hijo de Joiadaa. Ellos entraron a la presencia del rey,
33 y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señora, haced montar a mi hijo Salomón en mi propia mula y bajadle a Gihónb.
34 Que allí el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan como rey sobre Israela; y tocad trompeta y decidb: «¡Viva el reyc Salomón!».
35 Después subiréis tras él, y él vendrá, se sentará en mi trono y reinará en mi lugar; porque le he escogido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.
36 Y Benaía, hijo de Joiada, respondió al rey y dijo: ¡Amén! Así lo diga también el Señor, el Dios de mi señor el rey.
37 Como el Señor ha estado con mi señor el reya, así esté con Salomón, y haga su trono más grande que el trono de mi señor el rey Davidb.
¶38 Entonces el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía, hijo de Joiadaa, los cereteos y los peleteosb, descendieron e hicieron que Salomón montara en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihónc.
39 El sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite de la tiendaa y ungió a Salomónb. Entonces tocaron trompeta, y todo el pueblo gritó1: ¡Viva el reyc Salomónd!
40 Luego todo el pueblo subió tras él; y el pueblo tocaba flautas y se regocijaba con gran alegría, de modo que la tierra se estremecía1 con su sonido.
¶41 Y lo oyó Adonías y todos los invitados que estaban con él cuando habían terminado de comer. Al oír Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué hace la ciudad tal alboroto1?
42 Estaba aún hablando, cuando he aquí, llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatara. Y Adonías le dijo: Entra, pues tú eres hombre valiente y traerás buenas noticiasb.
43 Pero Jonatán respondió y dijo a Adonías: Al contrario. Nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón.
44 El rey también ha enviado con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaía, hijo de Joiada, a los cereteos y a los peleteos, y ellos lo han montado en la mula del rey.
45 Y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido rey en Gihón, y de allí han subido gozosos y se ha alborotado la ciudada. Este es el ruido que habéis oído.
46 Además, Salomón ya se ha sentado en el trono del reinoa,
47 y aun los siervos del rey han ido a bendecir a nuestro señor el rey David, diciendo: «Que tu Dios haga el nombre de Salomón más célebre1 que tu nombre y su trono más grande que tu tronoa». Y el rey ha adorado en el lechob.
48 El rey también ha dicho así: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha concedido que se siente hoy en mi tronoa un descendiente mío1 mientras mis ojos lo ven.
¶49 Entonces todos los invitados de Adonías se aterrorizaron, y se levantaron y cada uno se fue por su camino.
50 Adonías tuvo miedo de Salomón, y se levantó, se fue y se asió de los cuernos del altara.
51 Y avisaron a Salomón, diciéndole: He aquí, Adonías tiene miedo del rey Salomón, y1 se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: «Que el rey Salomón me jure hoy que no matará a espada a su siervo».
52 Y Salomón dijo: Si es hombre digno, ni uno de sus cabellos caerá en tierraa; pero si se halla maldad en él, morirá.
53 Entonces el rey Salomón envió que lo hicieran descender del altar. Y él vino y se postró ante el1 rey Salomón, y Salomón le dijo: Vete a tu casa.
Y acercándose los días de la muerte de Davida, dio órdenes a su hijo Salomón, diciendo:
2 Yo voy por el camino de todos en la tierraa. Sé, pues, fuerteb y sé hombre.
3 Guarda los mandatos del Señor tu Dios, andando en sus caminos, guardando sus estatutos, sus mandamientos, sus ordenanzas y sus testimonios, conforme a lo que está escrito en la ley de Moisésa, para que prosperesb en todo lo que hagas y dondequiera que vayas1,
4 para que el Señor cumpla la promesa que me hizo1a, diciendo: «Si tus hijos guardan su caminob, andando delante de mí con fidelidad2, con todo su corazónc y con toda su alma, no te faltará3 hombre sobre el trono de Israeld».
5 También sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarviaa, lo que hizo a los dos jefes de los ejércitos de Israel, a Abner, hijo de Ner, y a Amasab, hijo de Jeterc, a los cuales mató; también derramó1 sangre de guerra en tiempo de paz. Y puso sangre de guerra en el cinturón que le ceñía y en las sandalias que tenía en sus pies.
6 Haz, pues, conforme a tu sabiduría, y no permitas que sus canas desciendan al Seol1a en paz.
7 Mas muestra bondad a los hijos de Barzilai galaaditaa, y que estén entre los que comen a tu mesab; porque ellos me ayudaron1c cuando huía de tu hermano Absalón.
8 Y he aquí, está contigo Simei, hijo de Gera, benjamita de Bahurima; él fue el que me maldijo con una terrible1 maldición el día que yo iba a Mahanaim. Mas cuando descendió a mi encuentro en el Jordán, le juré por el Señor, diciendo: «No te mataréb a espada».
9 Pero ahora, no lo dejes sin castigo, porque eres hombre sabio; sabrás lo que debes hacer con él y harás que desciendan sus canas con sangre al Seola.
¶10 Y durmió David con sus padres y fue sepultadoa en la ciudad de Davidb.
11 Los días que David reinó sobre Israel fueron cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusaléna.
12 Salomón se sentó en el trono de David su padre y su reino se afianzó en gran maneraa.
¶13 Entonces Adonías, hijo de Haguit, vino a Betsabé, madre de Salomón; y ella le dijo: ¿Vienes en paza? Y él respondió: En paz.
14 Y añadió: Tengo algo que decirte1. Y ella dijo: Habla.
15 Y él dijo: Tú sabes que el reino era míoa y que todo Israel esperaba que yo fuera rey1b; pero el reino ha cambiado de manos y ha venido a ser de mi hermanoc, porque por …
| 1 | * , esté delante del |
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| 1 | * , como corredores |
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| 1 | * , lastimado |
| 2 | * , ella le dio a luz |
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| 1 | * , sus palabras eran |
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| 1 | I.e., piedra de la serpiente |
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| 1 | * , y entra |
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| 1 | * , servía al rey |
| 1 | * , al |
| 2 | * , ¿Qué a ti? |
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| 1 | * , pecadores |
| 1 | * , al |
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| 1 | * , dicen |
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| 1 | Algunos * dicen: tu siervo |
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| 1 | * , al |
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| 1 | * , dijo |
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| 1 | * , se hendía |
| 1 | * , es el ruido de la ciudad un alboroto |
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| 1 | * , mejor |
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| 1 | Así en la versión gr. (sept.); el * omite: un descendiente mío |
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| 1 | * , he aquí |
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| 1 | * , al |
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| 1 | * , que te vuelvas |
| 1 | * , su palabra que habló de mí |
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| 2 | O, verdad |
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| 3 | * , diciendo: no te será cortado |
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| 1 | * , hizo |
| 1 | I.e., región de los muertos |
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| 1 | * , se me acercaron |
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| 1 | O, dolorosa |
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| 1 | * , palabra para ti |
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| 1 | * , ponía su rostro en mí para reinar |
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