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Éxodo 15–16
Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cánticoa al Señor, y dijeron1:
Canto al Señor porque ha triunfado gloriosamente2b;
al caballo y a su jinete ha arrojado al marc.
2 Mi fortaleza y mi canción es el Señor1,
y ha sido para mí salvacióna;
este es mi Diosb, y le glorificaré,
el Dios de mi padrec, y le ensalzaréd.
3 El Señor es fuerte guerreroa;
4 Los carros de Faraón y su ejército arrojó al mara,
y los mejores de sus oficiales se ahogaron1 en el mar Rojo2.
descendieron a las profundidades como una piedraa.
6 Tu diestra, oh Señor, es majestuosa en podera;
tu diestra, oh Señor, destroza al enemigob.
7 En la grandeza de tu excelencia1 derribas a los que se levantan contra tia;
envías tu furor, y los consumes como pajab.
8 Al soplo de tu aliento1 se amontonaron las aguasa,
se juntaron las corrientes como en un montónb;
se cuajaron los abismos en el corazón del mar.
9 El enemigo dijo: «Perseguiré, alcanzaréa, repartiré el despojob;
se cumplirá mi deseo contra1 ellos;
sacaré mi espada, los destruirá mi mano».
10 Soplaste con tu viento, los cubrió el mara;
se hundieron como plomo en las aguas poderosas1b.
11 ¿Quién como tú entre los dioses, oh Señora?
¿Quién como tú, majestuoso en santidadb,
temible en las alabanzasc, haciendo maravillasd?
12 Extendiste tu diestraa,
los tragó la tierra.
13 En tu misericordia has guiado al puebloa que has redimidob;
con tu poder los has guiado a tu santa moradac.
14 Lo han oído los pueblos y tiemblana;
el pavor se ha apoderado de los habitantes de Filistea.
15 Entonces se turbaron los príncipes de Edoma;
los valientes1 de Moab se sobrecogieron de temblorb;
se acobardaron2 todos los habitantes de Canaánc.
16 Terror y espanto cae sobre ellosa;
por la grandeza de tu brazo quedan inmóviles, como piedrab,
hasta que tu pueblo pasa, oh Señor,
hasta que pasa el pueblo que tú has compradoc.
17 Tú los traerása y los plantarásb en el monte de tu heredadc,
el lugar que has hecho para tu morada, oh Señord,
el santuario, oh Señor, que tus manos han establecidoe.
18 El Señor reinará para siempre jamása.
¶19 Porque los caballos de Faraón con sus carros y sus jinetes entraron en el mar, y el Señor hizo volver sobre ellos las aguas del mara; pero los hijos de Israel anduvieron por en medio del marb sobre tierra seca.
20 Y Miriam la profetisa, hermana de Aaróna, tomó en su mano el panderob, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzasc.
Cantad al Señor porque ha triunfado gloriosamente1;
al caballo y su jinete ha arrojado al mara.
¶22 Moisés hizo partir a Israela del mar Rojo1, y salieron hacia el desiertob de Shurc; anduvieron tres días en el desierto y no encontraron agua.
23 Cuando llegaron a Maraa no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas1; por tanto al lugar le pusieron el nombre de Mara2.
24 Y murmuró el pueblo contra Moisésa, diciendo: ¿Qué beberemos?
25 Entonces él clamó al Señora, y el Señor le mostró un árbolb; y él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y Dios les dio1 allí un estatuto y una ordenanzac, y allí los puso a pruebad.
26 Y dijo: Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Diosa, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutosb, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipciosc; porque yo, el Señor, soy tu sanadord.
¶27 Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras1, y acamparon allí junto a las aguasa.
Partieron de Elim, y toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Sina, que está entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de su salida de la tierra de Egiptob.
2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desiertoa.
3 Y los hijos de Israel les decían: Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egiptoa cuando nos sentábamos junto a las ollas de carneb, cuando comíamos pan hasta saciarnos1; pues nos habéis traído2 a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
¶4 Entonces el Señor dijo a Moisés: He aquí, haré llover pan del cieloa para vosotros; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi leyb.
5 Y sucederá que en el sexto día, cuando preparen lo que traigan, la porción será el doble de lo que recogen diariamentea.
6 Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis1 que el Señor os ha sacado de la tierra de Egiptoa;
7 y por la mañana veréis1 la gloria del Señora, pues Él ha oído vuestras murmuraciones contra el Señorb; ¿y qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotrosc?
8 Y Moisés dijo: Esto sucederá cuando el Señor os dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciaros por la mañana; porque el Señor ha oído vuestras murmuraciones1 contra Él. Pues ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señora.
9 Y Moisés dijo a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: «Acercaos a la presencia del Señor, porque Él ha oído vuestras murmuracionesa».
10 Y sucedió que mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron1 hacia el desierto y, he aquí, la gloria del Señor se apareció en la nubea.
11 Y habló el Señor a Moisés, diciendo:
12 He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Háblales, diciendo: «Al caer la tarde1 comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pana; y sabréis que yo soy el Señor vuestro Diosb».
¶13 Y sucedió que por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamentoa, y por la mañana había una capa de rocíob alrededor del campamento.
14 Cuando la capa de rocío se evaporó1, he aquí, sobre la superficie2 del desierto había una cosa delgada, como copos3, menuda, como la escarcha sobre la tierraa.
15 Al verla, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto?1, porque no sabían lo que era. Y Moisés les dijo: Es el pan que el Señor os da para comera.
16 Esto es lo que el Señor ha mandado: «Cada uno recoja de él lo que vaya a comer1; tomaréis un gomer2 por cabeza, conforme al número de personas que cada uno de vosotros tiene en su tiendaa».
17 Y así lo hicieron los hijos de Israel, y unos recogieron mucho y otros poco.
18 Cuando lo midieron con el gomer, al que había recogido mucho no le sobró, ni le faltó al que había recogido pocoa; cada uno había recogido lo que iba a comer.
19 Y Moisés les dijo: Que nadie deje nada para1 la mañana siguientea.
20 Mas no obedecieron1 a Moisés, y algunos dejaron parte del maná2 para la mañana siguiente, pero crió gusanos y se pudrió; y Moisés se enojó con ellos.
21 Lo recogían cada mañana, cada uno lo que iba a comer; pero cuando el sol calentaba, se derretía.
¶22 Y sucedió que en el sexto día recogieron doble porcióna de alimento, dos gomeres para cada uno. Y cuando todos los jefes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisésb,
23 él les respondió: Esto es lo que ha dicho el Señor: «Mañana es día de reposo, día de reposo consagrado al Señora. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para1 mañanab».
24 Y lo guardaron hasta la mañana como Moisés había mandado, y no se pudrió ni hubo en él gusano algunoa.
25 Y Moisés dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para el Señor; hoy no lo hallaréis en el campo.
26 Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, día de reposo, no habrá nada1a.
27 Y sucedió que el séptimo día, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada.
28 Entonces el Señor dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyesa?
29 Mirad que el Señor os ha dado el día de reposo; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.
30 Y el pueblo reposó el séptimo día.
¶31 Y la casa de Israel le puso el nombre de maná1a, y era como la semilla del cilantroa, blancob, y su sabor era como de hojuelas con miel.
32 Y Moisés dijo: Esto es lo1 que el Señor ha mandado: «Que se guarde un gomer lleno de maná2 para vuestras generaciones, para que vean el pan que yo os di de comer en el desierto cuando os saqué de la tierra de Egipto».
33 Entonces dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer lleno de manáa, y colócalo delante del Señor a fin de guardarlo para vuestras generaciones.
34 Tal como el Señor ordenó a Moisés, así lo colocó Aarón delante del Testimonioa para que fuera guardado.
35 Y los hijos de Israel comieron el maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; el maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaána.
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| 1 | * , y dijeron, diciendo |
| 2 | O, es exaltado en gran manera |
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| 1 | Heb., Yah |
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| 1 | Heb., YHWH, generalmente traducido Señor |
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| 1 | * , hundieron |
| 2 | * , mar de Cañas |
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| 1 | O, exaltación |
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| 1 | * , tus narices |
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| 1 | * , se saciará mi alma de |
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| 1 | O, majestuosas |
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| 1 | O, jefes |
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| 2 | * , se derritieron |
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| 1 | O, es exaltado en gran manera |
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| 1 | * , mar de Cañas |
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| 1 | Heb., marim |
| 2 | I.e., amargura |
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| 1 | * , hizo para ellos |
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| 1 | O, palmeras datileras |
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| 1 | * , hasta la saciedad |
| 2 | * , sacado |
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| 1 | * , y sabréis |
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| 1 | * , y veréis |
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| 1 | * , vuestras quejas que murmuráis |
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| 1 | * , se volvieron |
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| 1 | * , Entre las dos tardes |
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| 1 | * , hubo subido |
| 2 | * , faz |
| 3 | O, como escamas |
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| 1 | Heb., Man hu, véase vers. 31 |
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| 1 | * , conforme a su comer, y así en el resto del cap. |
| 2 | Un gomer equivale * a 2.2 litros |
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| 1 | * , nada de ello hasta |
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| 1 | * , escucharon |
| 2 | * , de ello |
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| 1 | * , hasta la |
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| 1 | * , nada en él |
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| 1 | Heb., man, véase vers. 15 |
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| 1 | * , la cosa |
| 2 | * , de él |
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| 1 | Un efa equivale * a 22 litros |
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