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Éxodo 8:5–32:35

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51Dijo además el Señor a Moisés: Di a Aarón: «Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, sobre los arroyos2 y sobre los estanquesa, y haz que suban ranas sobre la tierra de Egipto».

6Y extendió Aarón su mano sobre las aguas de Egipto, y las ranas subieron y cubrieron1 la tierra de Egiptoa.

7Y los magos1 hicieron lo mismo2 con sus encantamientos3a, e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.

8Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aaróna, y dijo: Rogad al Señor para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré ir al pueblob para que ofrezca sacrificios al Señorc.

9Y Moisés dijo a Faraón: Dígnate decirme1 cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas2 de ti y de tus casas y queden solamente en el río.

10Y él respondió: Mañana. Entonces Moisés dijo: Sea conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como el Señor nuestro Diosa.

11Y las ranas se alejarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu puebloa; solo quedarán en el Nilo.

12Entonces Moisés y Aarón salieron de la presencia de Faraón, y Moisés clamó al Señora acerca de las ranas que Él había puesto sobre Faraón.

13Y el Señor hizo conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los patios y de los campos.

14Y las juntaron en montones, y la tierra se corrompió1.

15Pero al ver Faraón que había alivio, endureció1 su corazón y no los escuchó, tal como el Señor había dichoa.

Tercera plaga: los piojos

16Entonces el Señor dijo a Moisés: Di a Aarón: «Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos1 por toda la tierra de Egipto».

17Y así lo hicieron; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos1 en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos1 por todo el país de Egiptoa.

18Y los magos1 trataron de producir piojos2 con sus encantamientos3, pero no pudierona; hubo, pues, piojos en hombres y animales.

19Entonces los magos1 dijeron a Faraón: Este es el dedo de Diosa. Pero el corazón de Faraón se endureció2 y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.

Cuarta plaga: los insectos

20Y el Señor dijo a Moisés: Levántate muy de mañana y ponte delante de Faraón cuando vaya1 al aguaa, y dile: «Así dice el Señor: “Deja ir a mi pueblo para que me sirvab.

21“Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí, enviaré enjambres de insectos sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y dentro de tus casas; y las casas de los egipcios se llenarán de enjambres de insectos, y también el suelo sobre el cual están.

22“Mas en aquel día yo pondré aparte la tierra de Gosén en la que mora1 mi puebloa, para que no haya allí enjambres de insectos, a fin de que sepas que yo, el Señor, estoy2 en medio de la tierrab;

23y yo haré distinción1 entre mi pueblo y tu pueblo. Mañana tendrá lugar esta señal”».

24Y así lo hizo el Señor. Y entraron grandes1 enjambres de insectos en la casa de Faraón y en las casas de sus siervos, y en todo el país de Egipto la tierra fue devastada a causa de los enjambres de insectosa.

25Entonces llamó Faraón a Moisés y a Aarón, y dijoa: Id, ofreced sacrificio a vuestro Dios dentro del paísb.

26Pero Moisés respondió: No conviene que lo hagamos así, porque es abominación para1 los egipcios lo que sacrificaremos al Señor nuestro Diosa. Si sacrificamos lo que es abominación para1 los egipcios delante de sus ojos, ¿no nos apedrearán?

27Andaremos una distancia de tres días de camino en el desierto, y ofreceremos sacrificios al Señor nuestro Dios, tal como Él nos manda1a.

28Y Faraón dijo: Os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificio al Señor vuestro Dios en el desiertoa, solo que no vayáis muy lejos. Orad por míb.

29Entonces dijo Moisés: He aquí, voy a salir de tu presencia y rogaré al Señor que los enjambres de insectos se alejen mañana de Faraón, de sus siervos y de su pueblo; pero que Faraón no vuelva a obrar con engaño, no dejando ir al pueblo a ofrecer sacrificios al Señora.

30Y salió Moisés de la presencia de Faraón y oró al Señora.

31Y el Señor hizo como Moisés le pidió1, y quitó los enjambres de insectos de Faraón, de sus siervos y de su pueblo; no quedó ni uno solo.

32Pero Faraón endureció1 su corazón también esta vez y no dejó salir al puebloa.

Capitulo 9

Quinta plaga: la peste en el ganado

Entonces el Señor dijo a Moisés: Ve a Faraón y dile: «Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “Deja ir a mi pueblo para que me sirvaa.

2“Porque si te niegas a dejarlos ira y los sigues deteniendo1,

3he aquí, la mano del Señor vendrá1 con gravísima pestilenciaa sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacadas y sobre las ovejas.

4“Pero el Señor hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egiptoa, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los hijos de Israelb”».

5Y el Señor fijó un plazo definido, diciendo: Mañana el Señor hará esto en la tierra.

6Y el Señor hizo esto al día siguiente, y perecieron todos los ganados de Egiptoa; pero de los ganados de los hijos de Israel, ni un solo animal muriób.

7Y Faraón envió a ver, y he aquí, ni un solo animal de los ganados de Israel había perecido. Pero el corazón de Faraón se endureció1 y no dejó ir al puebloa.

Sexta plaga: las úlceras

8Entonces el Señor dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de hollín de un horno, y que Moisés lo esparza hacia el cielo en presencia de Faraón;

9y se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producirá1 furúnculos que resultarán en2 úlceras en los hombres y en los animales, por toda la tierra de Egiptoa.

10Tomaron, pues, hollín de un horno, y se presentaron1 delante de Faraón, y Moisés lo arrojó hacia el cielo, y produjo2 furúnculos que resultaron en3 úlceras en los hombres y en los animales.

11Y los magos1 no podían estar delante de Moisés a causa de los furúnculos, pues los furúnculos estaban tanto en los magos1 como en todos los egipciosa.

12Y el Señor endureció1 el corazón de Faraón y no los escuchó, tal como el Señor había dicho a Moisésa.

Séptima plaga: el granizo

13Entonces dijo el Señor a Moisés: Levántate muy de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: «Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “Deja ir a mi pueblo para que me sirvaa.

14“Porque esta vez enviaré todas mis plagas sobre ti1, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como yo en toda la tierraa.

15“Porque si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra.

16“Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer1: para mostrarte mi podera y para proclamar mi nombre por toda la tierra.

17“Y todavía te enalteces contra mi pueblo no dejándolos1 ir.

18“He aquí, mañana como a esta hora, enviaré1 granizo muy pesado, tal como no ha habido en Egipto desde el día en que fue fundado hasta2 ahoraa.

19“Ahora pues, manda poner a salvo tus ganadosa y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o1 todo animal que se encuentre en el campo, y no sea traído a la casa, morirá cuando caiga sobre ellos el granizob”».

20El que de entre los siervos de Faraón tuvo temor de1 la palabra del Señora, hizo poner a salvo a sus siervos y sus ganados en sus2 casas,

21pero el que no hizo caso a1 la palabra del Señor, dejó2 a sus siervos y sus ganados en el campo.

22Y el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga1 granizoa en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda planta del campo por toda la tierra de Egipto.

23Y extendió Moisés su vara hacia el cielo, y el Señor envió1 truenos2 y granizo, y cayó fuego sobre la tierra. Y el Señor hizo llover granizoa sobre la tierra de Egipto.

24Y hubo granizo muy intenso, y fuego centellando continuamente1 en medio del granizo, muy pesado, tal como no había habido en toda la tierra de Egipto desde que llegó a ser una nación.

25Y el granizo hirió todo lo que había en el campo por toda la tierra de Egipto, tanto hombres como animales; el granizo hirió también toda planta del campo, y destrozó todos los árboles del campoa.

26Sólo en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizoa.

27Entonces Faraón envió llamar a Moisés y Aarón y les dijoa: Esta vez he pecado; el Señor es el justob, y yo y mi pueblo somos los impíos.

28Rogad al Señora, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Dios; y os dejaré ir y no os quedaréisb más aquí.

29Y Moisés le dijo: Tan pronto como yo salga de la ciudad, extenderé mis manos1a al Señor; los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del Señorb.

30En cuanto a ti y a tus siervos, sé que aún no teméis1 al2 Señor Diosa.

31(Y el lino y la cebada fueron destruidos1, pues la cebada estaba en espigaa y el lino estaba en flor;

32pero el trigo y el centeno no fueron destruidos1, por ser tardíos.)

33Y salió Moisés de la ciudad, de la presencia de Faraón, y extendió sus manos1 al Señor, y los truenos y el granizo cesarona, y no cayó más2 lluvia sobre la tierra.

34Pero cuando Faraón vio que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, pecó otra vez, y endureció1 su corazón, tanto él como2 sus siervos.

35Y se endureció1 el corazón de Faraón y no dejó ir a los hijos de Israel, tal como el Señor había dicho por medio2 de Moisésa.

Capitulo 10

Octava plaga: las langostas

Entonces el Señor dijo a Moisés: Preséntate1 a Faraón, porque yo he endurecido2 su corazón y el corazón de sus siervosa, para mostrar3 estas señales mías en medio de ellos4,

2y para que cuentes a1 tu hijo y a tu nieto, cómo me he burlado de los egipciosa, y cómo he mostrado2 mis señales entre ellos, y para que sepáis que yo soy el Señorb.

3Moisés y Aarón fueron a Faraón, y le dijeron: Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: «¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de mía? Deja ir a mi pueblo, para que me sirvab.

4»Porque si te niegas a dejar ir a mi pueblo, he aquí,…

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Éxodo 14:14: USTEDES QUÉDENSE QUIETOS, QUE EL SEÑOR PRESENTARÁ BATALLA POR USTEDES.

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Footnotes

  1. 1En el texto heb., cap. 8:1
  2. 2O, canales
  3. 1, la rana subió y cubrió
  4. 1O, sacerdotes adivinos
  5. 2, así
  6. 3O, ciencias ocultas
  7. 1, Gloríate sobre mí
  8. 2, cortadas
  9. 1I.e., daba mal olor
  10. 1, hizo pesado
  11. 1O, jejenes
  12. 1O, jejenes
  13. 1O, sacerdotes adivinos
  14. 2O, jejenes
  15. 3O, ciencias ocultas
  16. 1O, sacerdotes adivinos
  17. 2, se hizo fuerte
  18. 1, he aquí, él sale
  19. 1, está en pie
  20. 2O, que yo soy el Señor
  21. 1Así en algunas versiones antiguas; en heb., redención
  22. 1, pesados
  23. 1, de
  24. 1, nos dice
  25. 1, conforme a la palabra de Moisés
  26. 1, hizo pesado
  27. 1, y todavía los detienes
  28. 1, será
  29. 1, se hizo pesado
  30. 1, se convertirá en
  31. 2, brotando
  32. 1, se pusieron de pie
  33. 2, se convirtió en
  34. 3, brotando
  35. 1O, sacerdotes adivinos
  36. 1, hizo fuerte
  37. 1, a tu corazón
  38. 1, estar de pie
  39. 1, como para no dejarlos
  40. 1, haré llover
  41. 2, y hasta
  42. 1, y
  43. 1O, reverenció
  44. 2, las
  45. 1, no puso su corazón en
  46. 2, entonces dejó
  47. 1, haya
  48. 1, dio
  49. 2, ruidos, y así en el resto del cap.
  50. 1, fuego asiéndose a sí mismo
  51. 1, palmas
  52. 1O, reverenciáis
  53. 2, delante del
  54. 1, heridos
  55. 1, heridos
  56. 1, palmas
  57. 2, no fue derramada
  58. 1, e hizo pesado
  59. 2, él y
  60. 1, se hizo fuerte
  61. 2, mano
  62. 1, Ve
  63. 2, hecho pesado
  64. 3, poner
  65. 4, él
  66. 1, en los oídos de
  67. 2, puesto

Cross references

  1. aEx. 7:19
  2. aSal. 78:45; 105:30
  3. aEx. 7:11, 22
  4. aEx. 8:25; 9:27; 10:16
  5. bEx. 8:28; 9:28; 10:17; Núm. 21:7; 1 Rey. 13:6
  6. cEx. 8:15, 29, 32
  7. aEx. 9:14; Deut. 4:35, 39; 33:26; 2 Sam. 7:22; 1 Crón. 17:20; Sal. 86:8; Isa. 46:9; Jer. 10:6, 7
  8. aEx. 8:13
  9. aEx. 8:30; 9:33; 10:18
  10. aEx. 7:4
  11. aSal. 105:31
  12. aEx. 7:11, 12; 8:7; 9:11
  13. aEx. 7:5; 10:7; Sal. 8:3; Luc. 11:20
  14. aEx. 2:5; 7:15
  15. bEx. 3:18; 4:23; 5:1, 3; 8:1; 9:13
  16. aEx. 9:4, 6, 24; 10:23; 11:7
  17. bEx. 9:29; 19:5; 20:11
  18. aSal. 78:45; 105:31
  19. aEx. 8:8; 9:27; 10:16
  20. bEx. 9:28; 10:8, 24; 12:31
  21. aGén. 43:32; 46:34; Deut. 7:25, 26
  22. aEx. 3:18; 5:3
  23. aEx. 8:8, 15, 29, 32
  24. bEx. 9:28; 1 Rey. 13:6
  25. aEx. 8:8, 15
  26. aEx. 8:12
  27. aEx. 4:21; 8:8, 15
  28. aEx. 4:23; 8:1
  29. aEx. 8:2
  30. aEx. 7:4; 1 Sam. 5:6; Sal. 39:10; Hech. 13:11
  31. aEx. 8:22
  32. bEx. 9:6
  33. aEx. 9:19, 20, 25; Sal. 78:48
  34. bEx. 9:4
  35. aEx. 7:14; 8:32
  36. aDeut. 28:27; Apoc. 16:2
  37. aEx. 8:18
  38. aEx. 4:21; 10:1, 20; 14:8; Jos. 11:20; Juan 12:40
  39. aEx. 4:23; 8:20
  40. aEx. 8:10; Deut. 3:24; 2 Sam. 7:22; 1 Crón. 17:20; Sal. 86:8; Isa. 45:5–8; 46:9; Jer. 10:6, 7
  41. aProv. 16:4; Rom. 9:17
  42. aEx. 9:23, 24
  43. aEx. 9:6
  44. bEx. 9:25
  45. aProv. 13:13
  46. aApoc. 16:21
  47. aGén. 19:24; Jos. 10:11; Sal. 18:13; 78:47; 105:32; Isa. 30:30; Ezeq. 38:22; Apoc. 8:7
  48. aEx. 9:19; Sal. 78:47, 48; 105:32, 33
  49. aEx. 8:22; 9:4, 6; 11:7
  50. aEx. 8:8
  51. bEx. 10:16, 17; 2 Crón. 12:6; Sal. 129:4; 145:17; Lam. 1:18
  52. aEx. 8:8, 28; 10:17
  53. bEx. 8:25; 10:8, 24
  54. a1 Rey. 8:22, 38; Sal. 143:6; Isa. 1:15
  55. bEx. 8:22; 19:5; 20:11; Sal. 24:1; 1 Cor. 10:26
  56. aEx. 8:29; Isa. 26:10
  57. aRut 1:22; 2:23
  58. aEx. 8:12; 9:29
  59. aEx. 4:21
  60. aEx. 4:21; 7:13; Jos. 11:20; Juan 12:40; Rom. 9:18
  61. aEx. 12:26, 27; 13:8, 14, 15; Deut. 4:9; Sal. 44:1; 78:5; Joel 1:3
  62. bEx. 7:5, 17
  63. a1 Rey. 21:29; 2 Crón. 34:27; Sant. 4:10; 1 Ped. 5:6
  64. bEx. 4:23