Éxodo 32–34
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 32
El becerro de oro
Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del montea, la gente se congregó alrededor de Aarón, y le dijeron: Levántate1, haznos un dios que vaya2 delante de nosotros; en cuanto a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egiptob, no sabemos qué le haya acontecidoc.
2Y Aarón les dijo: Quitad los pendientes de oroa de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.
3Entonces todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que tenían en las orejas y los llevaron a Aarón.
4Y él los tomó de sus manos y les dio forma con buril, e hizo de ellos un becerro de fundición. Y ellos dijeron: Este es tu dios, Israel, que te ha sacado1 de la tierra de Egiptoa.
5Cuando Aarón vio esto, edificó un altar delante del becerro1. Y Aarón hizo una proclama, diciendo: Mañana será fiesta para el Señor.
6Y al día siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustosa y trajeron ofrendas de paz; y el pueblo se sentó a comerb y a beber, y se levantó a regocijarsec.
7Entonces el Señor habló a Moisés: Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egiptoa, se ha corrompidob.
8Bien pronto se han desviado del camino que yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundicióna y lo han adorado, le han ofrecido sacrificiosb y han dicho: «Este es tu dios, Israel, que te ha sacado1 de la tierra de Egiptoc».
9aY el Señor dijo a Moisés: He visto a este pueblo, y he aquí, es pueblo de dura cervizb.
10Ahora pues, déjame, para que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; mas de ti yo haré una gran nacióna.
11aEntonces Moisés suplicó ante el Señor su Dios, y dijo: Oh Señor, ¿por qué se enciende tu ira contra tu pueblo, que tú has sacado de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerteb?
12¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: «Con malas intenciones los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la faz de la tierraa»? Vuélvete del ardor de tu ira, y desiste de hacer daño a tu pueblo.
13Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismoa, y les dijiste: «Yo multiplicaré vuestra descendencia1 como las estrellas del cielob, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré a vuestros descendientes2, y ellos la heredarán para siemprec».
14Y el Señor desistió de hacer el daño que había dicho que haría a su puebloa.
Moisés rompe las tablas del testimonio
15Entonces se volvió Moisés y descendió del monte con las dos tablas del testimonio en su manoa, tablas escritas por ambos1 ladosb; por uno y por el otro estaban escritas.
16Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
17Al oír Josué el ruido del pueblo que gritaba1, dijo a Moisés: Hay gritos de guerra en el campamento.
18Pero él respondió:
No es ruido de gritos de victoria,
ni es ruido de lamentos de derrota;
sino que oigo voces de canto.
19Y sucedió que tan pronto como Moisés se acercó al campamento, vio el becerro y las danzasa; y se encendió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie1 del monteb.
20Y tomando el becerro que habían hecho, lo quemó en el fuego, lo molió hasta reducirlo a polvo y lo esparció sobre el aguaa, e hizo que los hijos de Israel lo bebieran.
Castigo del pueblo
21Entonces dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo para que hayas traído sobre él tan gran pecado?
22Y Aarón respondió: No se encienda la ira de mi señor; tú conoces al pueblo, que es propenso al mal1a.
23Porque me dijeron: «Haznos un dios que vaya1 delante de nosotros; pues no sabemos qué le haya acontecido a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egiptoa».
24Y yo les dije: «El que tenga oro, que se lo quite». Y me lo dieron, y lo eché al fuego y salió este becerroa.
25Y viendo Moisés al pueblo desenfrenado, porque Aarón les había permitido el desenfreno para ser burla de sus enemigos1a,
26se paró Moisés a la puerta del campamento, y dijo: El que esté por el Señor, venga a mí. Y se juntaron a él todos los hijos de Leví.
27Y él les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: «Póngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino1».
28Y los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisésa; y cayeron aquel día unos tres mil hombres del pueblo.
29Y Moisés dijo: Consagraos1 hoy al Señor, pues cada uno ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy Él os dé una bendición.
30Y sucedió que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido1 un gran pecadoa, y yo ahora voy a subir al Señor, quizá pueda hacer expiación por vuestro pecadob.
31Entonces volvió Moisés al Señor y dijo: ¡Ay!, este pueblo ha cometido1 un gran pecado: se ha hecho un dios2 de oroa.
32Pero ahora, si es tu voluntad, perdona su pecado, y si no, bórrame del1 libro que has escritoa.
33Y el Señor dijo a Moisés: Al que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libroa.
34Pero ahora ve, conduce al pueblo adonde te he dichoa. He aquí, mi ángel irá delante de tib; mas el día que yo los visite, los castigaré por su pecado1c.
35Y el Señor hirió al puebloa por lo que hicieron con el becerro que Aarón había hechob.
Capitulo 33
La presencia del Señor
Entonces el Señor dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacoba, diciendo: «A tu descendencia1 la daréb».
2Y enviaré un ángel delante de tia, y echaré fuera al cananeo, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseob.
3Sube a una tierra que mana leche y miela; pues yo no subiré en medio de ti, oh Israel, no sea que te destruya en el caminob, porque eres un pueblo de dura cervizc.
4Cuando el pueblo oyó esta mala noticia1, hicieron dueloa, y ninguno de ellos se puso sus atavíos.
5Porque el Señor había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel: «Sois un pueblo de dura cerviza; si por un momento yo me presentara1 en medio de ti, te destruiría. Ahora pues, quítate tus atavíos, para que yo sepa qué he de hacer contigo».
6Y a partir del monte Horeb los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos.
7Y acostumbraba Moisés tomar la tiendaa, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de él1, y la llamó la tienda de reuniónb. Y sucedía que todo el que buscaba al Señor salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento.
8Y sucedía que cuando Moisés salía a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permanecía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguía con la vista a Moisés hasta que él entraba en la tienda.
9Y1 cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nubea descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y el Señor hablaba con Moisésb.
10Cuando todo el pueblo veía la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunión todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda.
11Y acostumbraba hablar el Señor con Moisés cara a caraa, como habla un hombre con su amigo. Cuando Moisés regresaba al campamento, su joven ayudante Josuéb, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.
Moisés responde al Señor
12Y Moisés dijo al Señor: Mira, tú me dices: «Haz subir a este puebloa»; pero tú no me has declarado a quién enviarás conmigob. Además has dicho: «Te he conocido por tu nombre, y también has hallado gracia ante mis ojosc».
13Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tus caminos para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojosa. Considera también que esta nación es tu pueblob.
14Y Él respondió: Mi presencia irá contigoa, y yo te daré descansob.
15Entonces le dijo Moisés: Si tu presencia no va con nosotros, no nos hagas partir1 de aquía.
16¿Pues en qué se conocerá que he hallado gracia ante tus ojos, yo y tu pueblo? ¿No es acaso en que tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierraa?
17Y el Señor dijo a Moisés: También haré esto que has hablado, por cuanto has hallado gracia ante mis ojos y te he conocido por tu nombrea.
18Entonces Moisés dijo: Te ruego que me muestres tu gloriaa.
19Y Él respondió: Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre del Señor delante de tia; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasiónb.
20Y añadió: No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivira.
21Entonces el Señor dijo: He aquí, hay un lugar junto a mí1, y tú estarás sobre la peñaa;
22y sucederá que al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano1 hasta que yo haya pasadoa.
23Después apartaré mi mano1 y verás mis espaldas; pero no se verá mi rostroa.
Capitulo 34
Nuevas tablas de la ley
Y el Señor dijo a Moisés: Lábrate dos tablas de piedra como las anterioresa, y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que tú quebrasteb.
2Prepárate, pues, para la mañana1, y sube temprano al monte Sinaía, y allí preséntate a mí en la cumbre del monte.
3Y que no suba nadie contigo, ni se vea a nadie en todo el monte; ni siquiera ovejas ni bueyes pasten delante de ese montea.
4Moisés, pues, labró dos tablas de piedra como las anterioresa, se levantó muy de mañana y subió al monte Sinaí, como el Señor le había mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra.
5Y el Señor descendió en la nube y estuvo allí con él, mientras este invocaba el nombre del Señora.
6Entonces pasó el Señor por delante de él y proclamó: El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad1a;
7el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpablea; el que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta…
This passage has been shortened. Keep reading Éxodo 32–34 in Logos
Footnotes
- 1, Ven
- 2O, unos dioses que vayan
- 1O, Estos son tus dioses que te han sacado
- 1, de él
- 1O, Estos son tus dioses que te han sacado
- 1, simiente
- 2, vuestra simiente
- 1, por los dos de sus
- 1, en su gritería
- 1, debajo
- 1, que está en el mal
- 1O, unos dioses que vayan
- 1, de los que se levantan contra ellos
- 1O, pariente
- 1, Llenad vuestra mano
- 1, pecado
- 1, pecado
- 2O, unos dioses
- 1, de tu
- 1, visitaré su pecado sobre ellos
- 1, simiente
- 1, palabra
- 1, subiera
- 1, del campamento
- 1, Y sucedía que
- 1O, subir
- 1, conmigo
- 1, palma
- 1, palma
- 1O, de mañana
- 1O, verdad
Cross references
- aEx. 24:18; Deut. 9:11, 12
- bHech. 7:40
- cEx. 14:11
- aEx. 35:22
- aDeut. 9:16; Neh. 9:18; Sal. 106:19; Hech. 7:41
- aHech. 7:41
- b1 Cor. 10:7
- cEx. 32:17–19; Núm. 25:2
- aEx. 32:4, 11; Deut. 9:12
- bGén. 6:11, 12
- aEx. 20:3, 4, 23
- bEx. 22:20; 34:15; Deut. 32:17
- c1 Rey. 12:28
- aNúm. 14:11–20
- bEx. 33:3, 5; 34:9; Isa. 48:4; Hech. 7:51
- aNúm. 14:12; Deut. 9:14
- aNúm. 14:13–19
- bDeut. 9:18, 26
- aDeut. 9:28; Jos. 7:9
- aGén. 22:16–18; Heb. 6:13
- bGén. 15:5; 26:4
- cGén. 12:7; 13:15; 15:18; 17:8; 35:12; Ex. 13:5, 11; 33:1
- aSal. 106:45
- aDeut. 9:15
- bEx. 31:18
- aEx. 32:6; Deut. 9:16
- bDeut. 9:17
- aDeut. 9:21
- aDeut. 9:24
- aEx. 32:1–4
- aEx. 32:4
- a1 Rey. 12:28–30; 14:16
- aNúm. 25:7–13; Deut. 33:9
- a1 Sam. 12:20, 23
- bNúm. 25:13
- aEx. 20:23
- aSal. 69:28; Isa. 4:3; Dan. 12:1; Mal. 3:16, 17; Fil. 4:3; Apoc. 3:5; 21:27
- aEx. 17:14; Deut. 29:20; Sal. 9:5; Apoc. 3:5
- aEx. 3:17
- bEx. 23:20
- cDeut. 32:35; Sal. 99:8; Rom. 2:5, 6
- aEx. 32:28
- bEx. 32:4, 24
- aGén. 28:10
- bGén. 12:7; 26:1–3; Ex. 32:13
- aEx. 32:34
- bEx. 23:27–31; Jos. 24:11
- aEx. 3:8, 17
- bEx. 32:9; 33:5
- cEx. 32:10
- aNúm. 14:1, 39
- aEx. 33:3
- aEx. 18:7, 12–16
- bEx. 29:42, 43
- aEx. 13:21
- bSal. 99:7
- aNúm. 12:8; Deut. 34:10
- bEx. 24:13
- aEx. 3:10; 32:34
- bEx. 33:2
- cEx. 33:17
- aSal. 25:4; 27:11; 51:13; 86:11; 119:33
- bEx. 3:7, 10; 5:1; 32:12, 14; Deut. 9:26, 29
- aDeut. 4:37; Isa. 63:9
- bDeut. 12:10; 25:19; Jos. 21:44; 22:4
- aSal. 80:3, 7, 19
- aLev. 20:24, 26
- aEx. 33:12
- aEx. 33:20–23
- aEx. 34:6, 7
- bRom. 9:15
- aIsa. 6:5; 1 Tim. 6:16
- aSal. 18:2, 46; 27:5; 61:2; 62:7
- aSal. 91:1, 4; Isa. 49:2; 51:16
- aEx. 33:20; Juan 1:18
- aEx. 24:12; 31:18; 32:16, 19
- bDeut. 10:2, 4
- aEx. 19:11, 18, 20
- aEx. 19:12, 13
- aEx. 34:1
- aEx. 19:9; 33:9
- aNúm. 14:18; Deut. 4:31; Neh. 9:17; Sal. 86:15; 103:8; 108:4; 145:8; Joel 2:13; Rom. 2:4
- aEx. 20:5, 6; Deut. 5:10; 7:9; Sal. 103:3; 130:3, 4; 1 Jn. 1:9
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation