Mateo 22:15–32
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
El pago del impuesto al César
15aEntonces se fueron los fariseos y deliberaron entre sí cómo atraparle, sorprendiéndole en alguna palabra.
16Y le enviaron* sus discípulos junto con los herodianosa, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con verdad, y no buscas el favor1 de nadie, porque eres imparcial2.
17Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito pagar1 impuestoa al Césarb, o no?
18Pero Jesús, conociendo su malicia, dijo: ¿Por qué me ponéis a prueba, hipócritas?
19Mostradme la monedaa que se usa para pagar ese impuesto. Y le trajeron un denario1.
20Y Él les dijo*: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción?
21Ellos le dijeron*: Del César. Entonces Él les dijo*: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Diosa.
22Al oír esto, se maravillaron; y dejándole, se fuerona.
Pregunta sobre la resurrección
23aEse día se le acercaron algunos saduceosb (los que dicen que no hay resurrecciónc), y le preguntaron,
24diciendo: Maestro, Moisés dijo: «Si alguno muere sin tener hijos, su hermano, como pariente más cercano, se casará con su mujer y levantará descendencia a su hermanoa».
25Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos; y el primero se casó, y murió; pero no teniendo descendencia, le dejó la mujer a su hermano;
26de igual manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.
27Y después de todos, murió la mujer.
28Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos ellos la tuvieron.
29Pero Jesús respondió y les dijo: Estáis equivocados por no comprender1 las Escrituras ni el poder de Diosa.
30Porque en la resurrección, ni se casana ni son dados en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios1 en el cielo.
31Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:
32«Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacoba»? Él no es Dios de muertos, sino de vivos.
Footnotes
Cross references
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation