Hebreos 4:9–16
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
9Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios.
10Pues el que ha entrado a su reposo1, él mismo ha reposado de sus obrasa, como Dios reposó de las suyasb.
11Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemploa de desobedienciab.
Poder de la palabra de Dios
12Porque la palabra de Diosa es vivab y eficazc, y más cortante que cualquier espada de dos filosd; penetra hasta la división del alma y del espíritue, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir1 los pensamientos y las intenciones del corazónf.
13Y no hay cosa creada oculta a su vista1a, sino que todas las cosas están al descubierto2 y desnudasb ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Jesús, el gran sumo sacerdote
14Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdotea que trascendió1b los cielos, Jesús, el Hijo de Diosc, retengamos nuestra fe2d.
15Porque no tenemos un sumo sacerdotea que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotrosb, pero sin pecadoc.
16Por tanto, acerquémonosa con confianzab al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Footnotes
Cross references
- aApoc. 14:13
- bGén. 2:2; Heb. 4:4
- a2 Ped. 2:6
- bHeb. 3:18; 4:6
- aJer. 23:29; Ef. 5:26; Heb. 6:5; 1 Ped. 1:23
- bHech. 7:38
- c1 Tes. 2:13
- dEf. 6:17
- e1 Tes. 5:23
- fJuan 12:48; 1 Cor. 14:24, 25
- aSal. 33:13–15; 2 Crón. 16:9
- bJob 26:6
- aHeb. 2:17
- bEf. 4:10; Heb. 6:20; 8:1; 9:24
- cMat. 4:3; Heb. 1:2; 6:6; 7:3; 10:29
- dHeb. 3:1
- aHeb. 2:17
- bHeb. 2:18
- c2 Cor. 5:21; Heb. 7:26
- aHeb. 7:19
- bHeb. 3:6
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation