Logos Bible Study

Daniel 4:1–6:28

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Sueño y locura de Nabucodonosor

1Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Que abunde vuestra paz2a.

2Me ha parecido bien declarar las señales y maravillas que ha hecho conmigo el Dios Altísimoa.

3¡Cuán grandes son sus señales,

y cuán poderosas sus maravillasa!

Su reino es un reino eterno,

y su dominio de generación en generaciónb.

41Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y prósperoa en mi palacio.

5Tuve1 un sueño que me hizo temblara; y estas fantasías, estando en mi cama, y las visiones de mi mente2 me aterraronb.

6Por lo cual di órdenes que trajeran ante mí a todos los sabios de Babilonia para que me dieran a conocer la interpretación del sueñoa.

7Entonces vinieron los magos1, los encantadores, los caldeos2 y los adivinos y les3 conté el sueño; pero no pudieron darme su interpretacióna.

8Pero al fin vino ante mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasara, como el nombre de mi dios, en quien está el espíritu de los dioses santos1b, y yo le2 conté el sueño, diciendo:

9«Oh Beltsasar, jefe de los magos, ya que sé que en ti está el espíritu de los dioses santosa y que ningún misteriob te confunde, declárame las visiones del sueño que he visto, y su interpretaciónc.

10»Y las visiones de mi mente1, que vi estando en mi camaa, fueron así:

Vi un árbol en medio de la tierra,

cuya altura era muy grandeb.

11»El árbol creció y se hizo fuerte,

su copa1 llegaba hasta el cieloa,

y era visible desde los confines de la tierra.

12»Su follaje era hermosoa y su fruto abundante,

y en él había alimento para todos.

Debajo de él hallaban sombrab las bestias del campo,

las aves del cielo hacían morada en sus ramasc,

y de él se alimentaban todos los seres vivientes1.

13»En las visiones de mi mente1 que vi estando en mi camaa, he aquí, un vigilante, un santob, descendió del cieloc.

14»Clamando fuertemente, dijo así:

“Derribad el árbol, cortad sus ramasa,

arrancad su follaje, desparramad su fruto;

huyan las bestias que están debajo de élb,

y las aves de sus ramas.

15“Pero dejad en tierra el tocón1 con2 sus raícesa,

con ataduras de hierro y bronce

entre la hierba del campo;

que se empape con el rocío del cielo,

y comparta3 con las bestias la4 hierba de la tierra.

16“Sea cambiado su corazón de hombre,

y séale dado corazón de bestia,

y pasen sobre él siete tiempos1a.

17“Esta sentencia es por decreto de los vigilantes,

y la orden es por decisión de los santos,

con el fin de que sepan los vivientes

que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres,

y se lo da a quien le placea,

y pone sobre él al más humilde de los hombresb”.

18»Este es el sueño que yo, el rey Nabucodonosor, he tenido1. Y tú, Beltsasar, dime su interpretación, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretacióna; pero tú puedes, porque el espíritu de los dioses santos está en tib».

19Entonces Daniel, a quien llamaban Beltsasar, se quedó atónito por un momento, y le turbaron sus pensamientosa. El rey habló, y dijo: «Beltsasar, no dejes que el sueño ni su interpretación te turbenb».” Beltsasar respondió, y dijo: «Señor míoc; sea el sueño para los que te odian, y su interpretación para tus adversariosd.

20»El árbol que viste, que se hizo fuerte y corpulento, cuya copa1 llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierraa,

21y cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, y en el que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,

22eres tú, oh rey, que te has hecho grande y fuerte, y tu grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y tu dominioa hasta los confines de la tierrab.

23»Y en cuanto al vigilante, al santo que el rey vio, que descendía del cielo y decía: ‘Derribad el árbol y destruidlo, pero dejad el tocón con1 sus raíces en la tierra, con ataduras de hierro y bronce en la hierba del campo, y que se empape con el rocío del cielo, y que comparta2 con las bestias del campoa, hasta que pasen sobre él siete tiempos3b”,

24esta es la interpretación, oh rey, y este es el decreto del Altísimo que ha venido sobre mi señor el reya:

25Serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo, y te darán hierba para comer como al ganado, y serás empapado con el rocío del cielo; y siete tiempos1 pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le placea.

26»Y en cuanto a la orden de dejar el tocón con1 las raíces del árbola, tu reino te será afirmado2 después que reconozcas que es el Cielo el que gobiernab.

27»Por tanto, oh rey, que mi consejo te sea gratoa: pon fin a1 tus pecados haciendo justicia, y a tus iniquidadesb mostrando misericordia a los pobresc; quizás sea prolongada tu prosperidadd».

28Todo esto le sucedióa al rey Nabucodonosor.

29Doce meses despuésa, paseándose por la azotea del palacio real de Babilonia,

30el rey reflexionó1, y dijo: «¿No es esta la gran Babilonia que yo he edificado como residencia2 real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestada?».

31Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando una voz vino1 del cielo: «Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: El reino te ha sido quitado,

32y serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo; te darán hierba para comer como al ganado, y siete tiempos1 pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien le placea».

33En aquel mismo instante se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, comía hierba como el ganado y su cuerpo se empapó con el rocío del cieloa hasta que sus cabellos crecieron como las plumas de las águilas y sus uñas como las de las aves.

34Pero al fin de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón1, y bendije al Altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre;

porque su dominio es un dominio eternoa,

y su reino permanece de generación en generaciónb.

35Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nadaa,

mas Él actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo

y entre los habitantes de la tierrab;

nadie puede detener1 su manoc,

ni decirle: «¿Qué has hechod?».

36En ese momento recobré mi razón1. Y mi majestad y mi esplendor me fueron devueltosa para gloriab de mi reino, y mis consejeros2 y mis nobles vinieron a buscarme; y fui restablecido en mi reino3, y mayor grandeza me fue añadidac.

37Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cieloa, porque sus obras son todas verdaderas1 y justos2 sus caminosb; Él puede humillarc a los que caminan con soberbia.

Capitulo 5

El festín y la escritura en la pared

El rey Belsasar dio un gran banquete a mil de sus nobles, y en presencia de los mil se puso a beber vinoa.

2Mientras saboreaba el vino, Belsasar ordenó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor su padre1 había sacado del templo que estaba en Jerusaléna, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.

3Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del templo, la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos.

4Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedraa.

5De pronto aparecieron los dedos de una mano humana y comenzaron a escribir frente al candelabro sobre lo encalado de la pared del palacio del rey, y el rey vio el dorso1 de la mano que escribía.

6Entonces el rostro del rey palideció1, y sus pensamientos lo turbarona, las coyunturas de sus caderas se le relajaronb y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otrac.

7El rey gritó fuertemente que trajeran a los encantadores, a los caldeos1 y a los adivinos. El rey habló, y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que pueda leer esta inscripción y declararme su interpretacióna, será vestido de púrpura, llevará un collar de oro al cuello y tendrá autoridad como tercero2 en el reinob.

8Entonces entraron todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la inscripción ni dar a conocer al rey su interpretacióna.

9Y el rey Belsasar se turbó en gran manera, su rostro palidecióa aún más1; también sus nobles quedaron perplejosb.

10La reina, al enterarse de las palabras del rey y de sus nobles, entró en la sala1 del banquete y2 tomando la palabra, dijo: ¡Oh rey, vive para siemprea! No te turben tus pensamientos ni se mude tu semblante3.

11Hay un hombre en tu reino en quien está el espíritu de los dioses santos1; y en los días de tu padre se halló en él luz, inteligencia y sabiduría como la sabiduría de los diosesa. Y tu padre, el rey Nabucodonosor, tu padre el rey2, lo nombró jefe de los magos3b, encantadores, caldeos4 y adivinosc,

12debido a que se halló un espíritu extraordinario, ciencia e inteligenciaa, interpretación de sueños, explicación de enigmas y solución de problemas difíciles en este hombre, Daniel, a quien el rey llamaba Beltsasar. Llámese, pues ahora, a Danielb, y él declarará la interpretación.

13Entonces Daniel fue traído ante el rey. El rey habló y dijo a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los deportados1 de Judáa, que el rey mi padre trajo de Judáb?

14He oído de ti que el espíritu de los dioses1 está en ti, y que luz, inteligencia y extraordinaria sabiduría se hallan en ti.

15Ahora mismo los sabios y encantadores fueron traídos delante de mí para que leyeran esta inscripción y me dieran a conocer su interpretacióna, pero no pudieron declarar la interpretación del escrito1b.

16Mas yo he oído decir de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas difíciles. Ahora, si puedes leer la inscripción y darme a conocer su interpretacióna, serás vestido de púrpura y llevarás un collar de oro al cuello, y tendrás autoridad como tercero1 en el reinob.

17Entonces Daniel respondió, y dijoa delante del rey: Sean para ti tus regalos y da tus recompensas a otro. Yo leeré, sin embargo, la inscripción al rey y…

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Daniel 6:27: Él rescata y salva; hace prodigios en EL CIELO Y maravillas EN LA TIERRA. ¡Ha salvado a Daniel de las garras de los leones!

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Footnotes

  1. 1Los vers. 1–3 aparecen en el texto arameo como 3:31–33
  2. 2O, vuestro bienestar
  3. 1En arameo, cap. 4:1
  4. 1, Vi
  5. 2, cabeza
  6. 1O, sacerdotes adivinos, y así en el vers. 9
  7. 2O, astrólogos
  8. 3, ante ellos
  9. 1O posiblemente, el espíritu del Dios santo, y así en el resto del cap.
  10. 2, ante él
  11. 1, cabeza
  12. 1O, altura
  13. 1, toda carne
  14. 1, cabeza
  15. 1O, cepa, y así en los vers. 23 y 26
  16. 2, de
  17. 3, sea su porción
  18. 4O, en la
  19. 1I.e., años
  20. 1, he visto
  21. 1O, altura
  22. 1, de
  23. 2, sea su porción
  24. 3I.e., años
  25. 1I.e., años
  26. 1, de
  27. 2, duradero
  28. 1O, redime ahora
  29. 1, respondió
  30. 2, casa
  31. 1, respondió
  32. 1I.e., años
  33. 1, conocimiento
  34. 1, golpear
  35. 1, conocimiento
  36. 2O, altos oficiales
  37. 3O, soberanía
  38. 1, verdad
  39. 2, justicia
  40. 1O, antepasado, y así en el resto del cap.
  41. 1, la palma
  42. 1, se le cambió su brillantez
  43. 1O, astrólogos
  44. 2O, un triumviro
  45. 1, su brillantez cambió en él
  46. 1, casa
  47. 2, la reina
  48. 3, se cambie tu brillantez
  49. 1O posiblemente, el Espíritu del Dios santo
  50. 2U, oh rey
  51. 3O, sacerdotes adivinos
  52. 4O, astrólogos
  53. 1, hijos del destierro
  54. 1O posiblemente, el Espíritu de Dios
  55. 1, de la palabra
  56. 1O, un triumviro

Cross references

  1. aEsd. 4:17; Dan. 6:25
  2. aDan. 3:26; 4:17, 24, 25, 32, 34
  3. aSal. 77:19; 105:27; Isa. 25:1; Dan. 6:27
  4. bDan. 2:44; 4:34; 6:26
  5. aSal. 30:6; Isa. 47:7, 8
  6. aDan. 2:3
  7. bDan. 2:1, 28; 4:10, 13
  8. aGén. 41:8; Dan. 2:2
  9. aGén. 41:8; Isa. 44:25; Jer. 27:9, 10; Dan. 2:7, 10, 27; 5:7
  10. aDan. 1:7; 2:26; 5:12
  11. bDan. 4:9, 18; 5:11, 14
  12. aGén. 41:38; Dan. 1:20; 2:48; 4:8; 5:11
  13. bEzeq. 28:3; Dan. 2:47
  14. cGén. 41:15; Dan. 2:4, 5
  15. aDan. 4:5
  16. bEzeq. 31:3, 6
  17. aDeut. 9:11; Dan. 4:21, 22
  18. aEzeq. 31:7
  19. bLam. 4:20
  20. cJer. 27:6; Ezeq. 17:23; 31:6; Mat. 13:32; Luc. 13:19
  21. aDan. 7:1
  22. bDeut. 33:2; Sal. 89:7; Dan. 8:13
  23. cDan. 4:17, 23
  24. aEzeq. 31:10–14; Dan. 4:23; Mat. 3:10; 7:19; Luc. 13:7–9
  25. bEzeq. 31:12, 13; Dan. 4:12
  26. aJob 14:7–9
  27. aDan. 4:23, 25, 32
  28. aSal. 9:16; 83:18; Jer. 27:5–7; Dan. 2:21; 4:25; 5:18, 19
  29. b1 Sam. 2:8; Dan. 11:21
  30. aGén. 41:8, 15; Dan. 4:7; 5:8, 15
  31. bDan. 4:8, 9
  32. aJer. 4:19; Dan. 7:15, 28; 8:27; 10:16, 17
  33. b1 Sam. 3:17; Dan. 4:4, 5
  34. c2 Sam. 18:31; Dan. 4:24; 10:16
  35. d2 Sam. 18:32
  36. aDan. 4:10–12
  37. a2 Sam. 12:7; Dan. 2:37, 38
  38. bJer. 27:6, 7
  39. aDan. 4:14, 15
  40. bDan. 4:16
  41. aJob 40:11, 12; Sal. 107:40
  42. aSal. 83:18; Jer. 27:5; Dan. 2:37; 4:2, 17, 33; 5:21
  43. aDan. 4:15, 23
  44. bDan. 2:18, 19, 28, 37, 44; 4:31
  45. aGén. 41:33–37
  46. bProv. 28:13; Isa. 55:6, 7; Ezeq. 18:7, 21, 22; Hech. 8:22
  47. cSal. 41:1–3; Isa. 58:6, 7, 10
  48. d1 Rey. 21:29; Jon. 3:9
  49. aNúm. 23:19; Zac. 1:6
  50. a2 Ped. 3:9
  51. aHab. 2:4
  52. aDan. 4:16, 17, 25
  53. aDan. 4:25; 5:21
  54. aDan. 4:2; 5:18, 21
  55. bSal. 102:24–27; 145:13; Jer. 10:10; Dan. 4:3; 6:26; 12:7; Miq. 4:7; Luc. 1:33; Apoc. 4:10
  56. aSal. 39:5; Isa. 40:15, 17
  57. bSal. 33:11; 115:3; 135:6; Dan. 6:27
  58. cJob 42:2; Isa. 43:13
  59. dJob 9:12; Isa. 45:9; Rom. 9:20
  60. a2 Crón. 33:12, 13; Dan. 4:34
  61. bDan. 2:31
  62. cProv. 22:4; Dan. 4:22
  63. aDan. 4:26; 5:23
  64. bDeut. 32:4; Sal. 33:4, 5; Isa. 5:16
  65. cEx. 18:11; Job 40:11, 12; Dan. 5:20
  66. aEst. 1:3; Isa. 22:12–14
  67. a2 Rey. 24:13; 25:15; Esd. 1:7–11; Dan. 1:2
  68. aSal. 115:4; 135:15; Isa. 40:19, 20; 42:8; Dan. 3:1; 5:23; Hab. 2:19; Apoc. 9:20
  69. aDan. 5:9, 10; 7:28
  70. bSal. 69:23
  71. cEzeq. 7:17; 21:7; Nah. 2:10
  72. aIsa. 44:25; 47:13; Dan. 4:6, 7; 5:11, 15
  73. bGén. 41:42–44; Ezeq. 16:11; Dan. 2:48; 5:16, 29; 6:2, 3
  74. aGén. 41:8; Dan. 2:27; 4:7; 5:15
  75. aJob 18:11; Isa. 21:2–4; Jer. 6:24; Dan. 2:1; 5:6
  76. bIsa. 13:6–8
  77. aDan. 3:9; 6:6
  78. aGén. 41:11–15; Dan. 2:47
  79. bDan. 4:8, 9, 18; 5:14
  80. cDan. 2:48
  81. aDan. 5:14; 6:3
  82. bDan. 1:7; 4:8
  83. aEsd. 4:1; 6:16, 19, 20; Dan. 2:25; 6:13
  84. bDan. 1:1, 2
  85. aDan. 5:7
  86. bIsa. 47:12, 13; Dan. 5:8
  87. aGén. 40:8
  88. bDan. 5:7, 29
  89. a2 Rey. 5:16