Apocalipsis 4–20
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Capitulo 4
Visión del trono de Dios
Después de esto miréa, y vi1 una puerta abierta en el cielob; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompetac que hablaba conmigo, decía: Subed acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de estase.
2Al instante estaba yo en el Espíritu1a, y vi2 un trono colocado en el cielob, y a uno sentado en el tronoc.
3Y el que estaba sentado era de aspecto semejante a una piedra de jaspea y sardio1b, y alrededor del trono había un arco iris2c, de aspecto semejante a la esmeraldad.
4Y alrededor del tronoa había veinticuatro tronosb; y sentadosc en los tronos, veinticuatro ancianosd vestidos de ropas blancase, con coronas de oro en la cabezaf.
5Del trono salían relámpagosa, voces1 y truenos; y delante del trono había siete lámparasb de fuego ardiendo, que son los siete Espíritus de Diosc.
6Delante del trono había como un mar transparente semejante al cristala; y en medio del trono y alrededor del tronob, cuatro seres vivientesc llenos de ojos por delante y por detrásd.
7El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo ser era semejante a un becerro; el tercer ser tenía el rostro como el de un hombre, y el cuarto ser era semejante a un águila volandoa.
8Y los cuatro seres vivientesa, cada uno de ellos con1 seis alasb, estaban llenos de ojos alrededor y por dentroc, y día y noched no cesaban de decir2:
Santo, Santo, Santo, es el Señore Dios,
el Todopoderosof, el que era, el que es y el que ha de venirg.
9Y cada vez que1 los seres vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el tronoa, al que vive por los siglos de los siglosb,
10los veinticuatro ancianosa se postran1 delante delb que está sentado en el tronoc, y adoran2 al que vive por los siglos de los siglosd, y echan3 sus coronas delante del tronoe, diciendo:
Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el podera, porque tú creaste todas las cosasb, y por tu voluntad existen1 y fueron creadas.
Capitulo 5
El Cordero y el libro de los siete sellos
Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el tronoa un libro1 escrito por dentro y por fuera2b, sellado con siete sellosc.
2Y vi a un ángel poderoso1a que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?
3Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierraa, podía abrir el libro ni mirar su contenido1.
4Y yo lloraba mucho, porque nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido1.
5Entonces uno de los ancianos me dijo*: No llores; mira, el Leóna de la tribu de Judáb, la Raíz de Davidc, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.
6Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos1a, a un Corderob, de pie, como inmoladoc, que tenía siete cuernosd y siete ojose, que son los siete Espíritus de Diosf enviados por toda la tierra.
7Y vino, y tomó el libro de la mano derechaa del que estaba sentado en el tronoa.
8Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientesa y los veinticuatro ancianosb se postraronc delante del Corderod; cada uno tenía un arpae y copas1 de orof llenas de incienso, que son las oraciones de los santosg.
9Y cantaban* un cántico nuevoa, diciendo:
Digno eres de tomar el librob y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmoladoc, y con tu sangre compraste1 para Diosd a gente de toda tribue, lengua, pueblo y nación.
Y los has hecho1 un reinoa y sacerdotesa para nuestro Dios; y reinarán2 sobre la tierrab.
11Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del tronoa y de los seres vivientesb y de los ancianosc; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millaresd,
12que decían a gran voz:
El Corderoa que fue inmoladob digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza.
13Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos haya, oí decir:
Al que está sentado en el tronob, y al Corderoc, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglosd.
14Y los cuatro seres vivientesa decían: Aménb. Y los ancianosc se postraron y adoraron1d.
Capitulo 6
Los primeros cuatro sellos
Vi cuando el Corderoa abrió uno de los siete sellosb, y oí a uno de los cuatro seres vivientesc que decía, como con voz de truenod: Ven1.
2Miré, y he aquí, un caballo blancoa; y el que estaba montado en él tenía un arco; se le dio una coronab, y salió conquistando y para conquistarc.
3Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser vivientea que decía: Ven.
4Entonces salió otro caballo, rojoa; y al que estaba montado en él se le concedió quitar la paz de la tierrab y que los hombres se mataran unos a otros; y se le dio una gran espada.
5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser vivientea que decía: Ven. Y miré, y he aquí, un caballo negrob; y el que estaba montado en él tenía una balanza en la manoc.
6Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientesa que decía: Un litro1 de trigo por un denario2, y tres litros1 de cebada por un denario2, y no dañes el aceite y el vinob.
7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser vivientea que decía: Ven.
8Y miré, y he aquí, un caballo amarillento1a; y el que estaba montado en él se llamaba Muerteb; y el Hades2b lo seguía. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierrac, para matar con espada, con hambre, con pestilencia3 y con las fieras de la tierra.
El quinto sello
9Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajoa del altarb las almasc de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Diosd y del testimonio que habían mantenidoe;
10y clamaban a gran voz, diciendoa: ¿Hasta cuándo, oh Señor1b santoc y verdadero, esperarás para juzgard y vengar2 nuestra sangre de los que moran en la tierrae?
11Y se les dio a cada uno una vestidura blancaa; y se les dijo que descansaran un poco más de tiempob, hasta que se completarac también el númerod de sus consiervos y de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido.
El sexto sello
12Vi cuando el Cordero abrió el sexto sello, y hubo un gran terremotoa, y el sol se puso negrob como cilicioc hecho de cerda, y la luna toda se volvió como sangre,
13y las estrellas del cielo cayeron a la tierraa, como la higuerab deja caer sus higos verdes al ser sacudida por un fuerte viento.
14Y el cielo desapareció1 como un pergamino2 que se enrollaa, y todo monte e isla fueron removidos de su lugarb.
15Y los reyes de la tierraa, y los grandes, los comandantes1, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;
16y decían* a los montes y a las peñasa: Caed sobre nosotros y escondednos de la presencia1 del que está sentado en el tronob y de la ira del Corderoc,
17porque ha llegado el gran día de la ira de ellosa, ¿y quién podrá1 sostenerse2b?
Capitulo 7
Los ciento cuarenta y cuatro mil sellados
Después de esto, vi a cuatro ángelesa de pie en los cuatro extremos1b de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierrac, para que no soplara viento alguno, ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbold.
2Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sola y que tenía el sellob del Dios vivoc; y gritó a gran voz a los cuatro ángelesd a quienes se les había concedido hacer daño a la tierra y al mar,
3diciendo: No hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árbolesa, hasta que hayamos puesto un sellob en la frente a los siervos de nuestro Diosc.
4Y oí el número de los que fueron selladosa: ciento cuarenta y cuatro mil selladosb de todas las tribus de los hijos de Israel;
5de la tribu de Judá fueron sellados doce mil; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil;
6de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil;
7de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil;
8de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil, y de la tribu de Benjamín fueron sellados doce mil.
Los redimidos de todas las naciones
9Después de esto miré, y vi1 una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguasa, de pie delante del tronob y delante del Corderoc, vestidos con vestiduras blancasd y con palmas en las manose.
10Y clamaban1 a gran voz, diciendo:
La salvación pertenece a nuestro Diosa que está sentado en el tronob, y al Cordero.
11Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del tronoa y alrededor de los ancianosa y de los cuatro seres vivientesb, y cayeron sobre sus rostrosc delante del trono, y adoraron a Dios,
12diciendo:
¡Aména! La bendiciónb, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Aména.
13Y uno de los ancianos habló1a diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancasb, ¿quiénes son y de dónde han venido?
14Y yo le respondí1: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulacióna, y han lavado sus vestidurasb y las han emblanquecidoc en la sangre del Corderod.
15Por eso están delante del trono de Diosa, y le sirvenb día y noche en su templo1c; y el que está sentado en el tronod extenderá su tabernáculo sobre ellose.
16Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá1, ni calor algunoa,
17pues el Cordero en medio del trono los pastorearáa y los guiará a manantiales de aguas de vidab, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojosc.
Capitulo 8
El séptimo sello
Cuando el Cordero abrió el séptimo selloa, hubo silencio en el cielo como por media hora.
2Y vi a los siete ángelesa que están de pie delante de Dios, y se les dieron siete trompetasb.
3Otro ángela vino y se paró ante el altarb con1 un incensario de oroc, y se le dio mucho inciensod para que lo añadiera2 a las oraciones de todos los santosd sobre el altar de oroe que estaba delante del trono.
4Y de la mano del ángel…
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Footnotes
- 1, he aquí
- 1O, en espíritu
- 2, he aquí
- 1O, cornalina
- 2O, una aureola
- 1O, ruidos
- 1, teniendo
- 2, no tienen descanso, diciendo:
- 1, Y cuando
- 1, se postrarán
- 2, adorarán
- 3, echarán
- 1O, eran
- 1O, rollo y así en el resto del cap.
- 2O, el anverso y el reverso
- 1O, fuerte
- 1, ni mirarlo
- 1, ni mirarlo
- 1, Y vi en medio del trono, y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos
- 1O, tazones
- 1O, redimiste; algunos dicen: nos ha comprado
- 1Algunos posteriores dicen: nos has hecho
- 2Algunas versiones dicen: reinaremos
- 1Algunas versiones agregan: al que vive por los siglos de los siglos
- 1Algunos agregan: y ve; también en los vers. 3, 5 y 7
- 1Gr., khoinix; i.e., medida de capacidad equivalente a un litro
- 2Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
- 1O, de color muy pálido
- 2I.e., la región de los muertos
- 3O, muerte
- 1O, Dueño
- 2, no juzgas y vengas
- 1, se separó
- 2, rollo o libro
- 1Gr., quiliarcas; i.e., oficiales militares romanos al mando de mil soldados
- 1, del rostro
- 1, puede
- 2O, mantenerse en pie
- 1, las cuatro esquinas; i.e., puntos cardinales
- 1, he aquí
- 1, claman
- 1, respondió
- 1, Y le he dicho
- 1O, santuario
- 1, no caerá sobre ellos
- 1, teniendo
- 2, diera
Cross references
- aApoc. 1:12 y sig., 19
- bEzeq. 1:1; Apoc. 19:11
- cApoc. 1:10
- dApoc. 11:12
- eApoc. 1:19; 22:6
- aApoc. 1:10
- b1 Rey. 22:19; Isa. 6:1; Ezeq. 1:26; Dan. 7:9; Apoc. 4:9, 10
- cApoc. 4:9
- aApoc. 21:11
- bApoc. 21:20
- cEzeq. 1:28; Apoc. 10:1
- dApoc. 21:19
- aApoc. 4:6; 5:11; 7:11
- bApoc. 11:16
- cMat. 19:28; Apoc. 20:4
- dApoc. 4:10; 5:6, 8, 14; 19:4
- eApoc. 3:18
- fApoc. 4:10
- aEx. 19:16; Apoc. 8:5; 11:19; 16:18
- bEx. 25:37; Zac. 4:2
- cApoc. 1:4
- aEzeq. 1:22; Apoc. 15:2; 21:18, 21
- bApoc. 4:4
- cEzeq. 1:5; Apoc. 4:8, 9; 5:6; 6:1, 6; 7:11; 14:3; 15:7; 19:4
- dEzeq. 1:18; 10:12
- aEzeq. 1:10; 10:14
- aEzeq. 1:5; Apoc. 4:6, 9; 5:6; 6:1, 6; 7:11; 14:3; 15:7; 19:4
- bIsa. 6:2
- cEzeq. 1:18; 10:12
- dApoc. 14:11
- eIsa. 6:3
- fApoc. 1:8
- gApoc. 1:4
- aSal. 47:8; Isa. 6:1; Apoc. 4:2
- bDeut. 32:40; Dan. 4:34; 12:7; Apoc. 10:6; 15:7
- aApoc. 4:4
- bApoc. 5:8, 14; 7:11; 11:16; 19:4
- cSal. 47:8; Isa. 6:1; Apoc. 4:2
- dDeut. 32:40; Dan. 4:34; 12:7; Apoc. 10:6; 15:7
- eApoc. 4:4
- aApoc. 1:6; 5:12
- bHech. 14:15; Apoc. 10:6; 14:7
- aApoc. 4:9; 5:7, 13
- bEzeq. 2:9, 10
- cIsa. 29:11; Dan. 12:4
- aApoc. 10:1; 18:21
- aFil. 2:10; Apoc. 5:13
- aGén. 49:9
- bHeb. 7:14
- cIsa. 11:1, 10; Rom. 15:12; Apoc. 22:16
- aApoc. 4:4; 5:8, 14
- bJuan 1:29; Apoc. 5:8, 12, 13; 13:8
- cApoc. 5:9, 12; 13:8
- dDan. 8:3, 4
- eZac. 3:9; 4:10
- fApoc. 1:4
- aApoc. 5:1
- aApoc. 4:6; 5:6, 14
- bApoc. 4:4; 5:14
- cApoc. 4:10
- dJuan 1:29; Apoc. 5:6, 12, 13; 13:8
- eApoc. 14:2; 15:2
- fApoc. 15:7
- gSal. 141:2; Apoc. 8:3, 4
- aSal. 33:3; 40:3; 98:1; 149:1; Isa. 42:10; Apoc. 14:3; 15:3
- bApoc. 4:11
- cApoc. 5:6, 12; 13:8
- d1 Cor. 6:20; Apoc. 14:3, 4
- eDan. 3:4; 5:19; Apoc. 7:9; 10:11; 11:9; 13:7; 14:6; 17:15
- aApoc. 1:6
- bApoc. 3:21; 20:4
- aApoc. 4:4
- bApoc. 4:6; 5:6, 8, 14
- cApoc. 4:4; 5:6, 14
- dDan. 7:10; Heb. 12:22; Jud. 14; Apoc. 9:16
- aApoc. 1:6; 4:11; 5:9
- bJuan 1:29; Apoc. 5:6, 13; 13:8
- aFil. 2:10; Apoc. 5:3
- bApoc. 5:1
- cJuan 1:29; Apoc. 5:6, 12, 13; 13:8
- dRom. 11:36; Apoc. 1:6
- aApoc. 4:6; 5:6, 8, 11
- b1 Cor. 14:16; Apoc. 7:12; 19:4
- cApoc. 4:4; 5:6, 8
- dApoc. 4:10
- aJuan 1:29; Apoc. 5:6, 12, 13; 13:8
- bApoc. 5:1
- cApoc. 4:6; 5:6, 8, 11, 14
- dApoc. 14:2; 19:6
- aZac. 1:8; 6:3, 4; Apoc. 19:11
- bZac. 6:11; Apoc. 9:7; 14:14; 19:12
- cApoc. 3:21
- aApoc. 4:7
- aZac. 1:8; 6:2
- bMat. 10:34
- aApoc. 4:7
- bZac. 6:2, 6
- cEzeq. 4:16
- aApoc. 4:6, 7
- bApoc. 7:3; 9:4
- aApoc. 4:7
- aZac. 6:3
- bProv. 5:5; Os. 13:14; Mat. 11:23; Apoc. 1:18; 20:13, 14
- cJer. 15:2, 3; 24:10; 29:17, 18; Ezeq. 5:12, 17; 14:21
- aEx. 29:12; Lev. 4:7; Juan 16:2
- bApoc. 14:18; 16:7
- cApoc. 20:4
- dApoc. 1:2, 9
- eApoc. 12:17
- aZac. 1:12
- bLuc. 2:29; 2 Ped. 2:1
- cApoc. 3:7
- dDeut. 32:43; Sal. 79:10; Luc. 18:7; Apoc. 19:2
- eApoc. 3:10
- aApoc. 3:4, 5; 7:9
- b2 Tes. 1:7; Heb. 4:10; Apoc. 14:13
- cHech. 20:24; 2 Tim. 4:7
- dHeb. 11:40
- aMat. 24:7; Apoc. 8:5; 11:13; 16:18
- bIsa. 13:10; Joel 2:10, 31; 3:15; Mat. 24:29; Mar. 13:24
- cIsa. 50:3; Mat. 11:21
- aMat. 24:29; Mar. 13:25; Apoc. 8:10; 9:1
- bIsa. 34:4
- aIsa. 34:4; 2 Ped. 3:10; Apoc. 20:11; 21:1
- bNeh. 1:5; Isa. 54:10; Jer. 4:24; Ezeq. 38:20; Apoc. 16:20
- aIsa. 2:10, 11, 19, 21; 24:21; Apoc. 19:18
- aOs. 10:8; Luc. 23:30; Apoc. 9:6
- bApoc. 4:9; 5:1
- cMar. 3:5
- aIsa. 63:4; Jer. 30:7; Joel 1:15; 2:1, 2, 11, 31; Sof. 1:14, 15; Apoc. 16:14
- bNah. 1:6; Sal. 76:7; Mal. 3:2; Luc. 21:36
- aApoc. 9:14
- bIsa. 11:12; Ezeq. 7:2; Apoc. 20:8
- cJer. 49:36; Dan. 7:2; Zac. 6:5; Mat. 24:31
- dApoc. 7:3; 8:7; 9:4
- aIsa. 41:2
- bApoc. 7:3; 9:4
- cMat. 16:16
- dApoc. 9:14
- aApoc. 6:6
- bJuan 3:33; Apoc. 7:3–8
- cEzeq. 9:4, 6; Apoc. 13:16; 14:1, 9; 20:4; 22:4
- aApoc. 9:16
- bApoc. 14:1, 3
- aApoc. 5:9
- bApoc. 7:15
- cApoc. 22:3
- dApoc. 6:11; 7:14
- eLev. 23:40
- aSal. 3:8; Apoc. 12:10; 19:1
- bApoc. 22:3
- aApoc. 4:4
- bApoc. 4:6
- cApoc. 4:10
- aApoc. 5:14
- bApoc. 5:12
- aHech. 3:12
- bApoc. 7:9
- aDan. 12:1; Mat. 24:21; Mar. 13:19
- bZac. 3:3–5; Apoc. 22:14
- cApoc. 6:11; 7:9
- dHeb. 9:14; 1 Jn. 1:7
- aApoc. 7:9
- bApoc. 4:8, 9; 22:3
- cApoc. 11:19; 21:22
- dApoc. 4:9
- eLev. 26:11; Ezeq. 37:27; Juan 1:14; Apoc. 21:3
- aSal. 121:5, 6; Isa. 49:10
- aSal. 23:1, 2; Mat. 2:6; Juan 10:11
- bJuan 4:14; Apoc. 21:6; 22:1
- cIsa. 25:8; Mat. 5:4; Apoc. 21:4
- aApoc. 5:1; 6:1, 3, 5, 7, 9, 12
- aApoc. 1:4; 8:6–13; 9:1, 13; 11:15
- b1 Cor. 15:52; 1 Tes. 4:16
- aApoc. 7:2
- bAmós 9:1; Apoc. 6:9
- cHeb. 9:4
- dApoc. 5:8
- eEx. 30:3; Núm. 4:11; Apoc. 8:5; 9:13
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