2º Samuel 18–19
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Capitulo 18
Derrota y muerte de Absalón
David contó1 el pueblo que estaba con él, y puso sobre ellos jefes de mil y jefes de ciena.
2Y envió David al pueblo: una tercera parte bajo el mando1a de Joab, una tercera parte bajo el mando1 de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte bajo el mando1 de Itai geteob. Y el rey dijo al pueblo: Ciertamente yo también saldré con vosotros.
3Pero el pueblo dijo: No debes salira; porque si tenemos que huir, no harán caso de nosotros; aunque muera la mitad de nosotros, no harán caso de nosotros. Pero tú vales por diez mil de1 nosotros; ahora pues, será mejor que tú estés listo para ayudarnos desde la ciudad.
4Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que os parezca mejor1. Y el rey se puso junto a la puertaa, y todo el pueblo salió por centenares y por millares.
5Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Por amor a mí tratad bien al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando el rey mandó a todos los jefes acerca de Absalóna.
6El pueblo salió al campo al encuentro de Israel, y se entabló la batalla en el bosque de Efraína.
7Allí fue derrotado1 el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y la matanza aquel día allí fue grande: veinte mil hombres.
8La1 batalla se extendió por toda aquella región2, y el bosque devoró más gente aquel día que la que devoró la espada.
9Y Absalón se encontró con los siervos de David; y Absalón iba montado en su mulo, y pasó el mulo debajo del espeso ramaje de una gran encina, y se le trabó la cabezaa a Absalón en la encina, y quedó colgado1 entre el cielo y la tierra, mientras que el mulo que estaba debajo de él siguió de largo.
10Cuando uno de los hombres vio esto, avisó a Joab, diciendo: He aquí, vi a Absalón colgado de una encina.
11Joab dijo al hombre que le había avisado: He aquí, tú lo viste, ¿por qué no lo heriste allí derribándolo a tierra? Yo te hubiera dado diez piezas de plata y un cinturón.
12Respondió el hombre a Joab: Aunque yo recibiera mil piezas de plata en la mano1, no extendería la mano contra el hijo del rey; porque ante nuestros oídos el rey te ordenó a ti, a Abisai y a Itai, diciendo: «Protegedme2 al joven Absalóna».
13De otro modo, si yo hubiera hecho traición contra su vida (y no hay nada oculto al reya), tú mismo te hubieras mostrado indiferente1.
14Respondió Joab: No malgastaré mi tiempo1 aquí contigo. Y tomando tres dardos en la mano2, los clavó en el corazón de Absalóna mientras todavía estaba vivo en medio3 de la encina.
15Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón y lo remataron.
16Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo regresó de perseguir a Israel, porque Joab detuvo al puebloa.
17Y tomaron a Absalón, lo echaron en una fosa profunda1 en el bosque y levantaron sobre él un gran montón de piedrasa. Y todo Israel huyó, cada uno a su tiendab.
18En vida, Absalóna había tomado y erigido para sí una columna que está en el Valle del Reyb, pues se había dicho: No tengo hijo para perpetuar1 mi nombrec. Y llamó la columna por su propio nombre, y hasta hoy día se llama Monumento de Absalón.
19Y Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: Te ruego que me dejes correr y llevar las noticias al reya de que el Señor lo ha liberado1 de la mano de sus enemigosb.
20Pero Joab le dijo: Tú no eres el hombre para llevar hoy las noticias, las llevarás otro día; no llevarás noticias hoy, porque el hijo del rey ha muerto.
21Entonces Joab dijo al cusita1: Ve, anuncia al rey lo que has visto. Y el cusita1 se inclinó ante Joab, y corrió.
22Y Ahimaas, hijo de Sadoc, volvió a decir a Joab: Pase lo que pasea, te ruego que me dejes correr tras el cusita. Y Joab dijo: ¿Por qué correrás, hijo mío, ya que no tendrás recompensa por ir?
23Pero él dijo: Pase lo que pase, correré. Entonces le dijo: Corre. Y Ahimaas corrió por el camino de la llanura, y pasó al cusita.
24David estaba sentado entre las dos puertasa; y el atalaya subió al terrado de la puerta en el muro, y alzando los ojos miró, y he aquí, un hombre que corría solob.
25Y el atalaya llamó y avisó al rey. Y el rey dijo: Si viene solo hay buenas noticias en su boca. Mientras se acercaba más y más,
26el atalaya vio a otro hombre corriendo; y el atalaya dio voces al portero, y dijo: He aquí, otro hombre corriendo solo. Y el rey dijo: Este también trae buenas noticias.
27Y el atalaya dijo: Creo1 que el correr del primero es como el correr de Ahimaas, hijo de Sadoca. Y el rey dijo: Este es un buen hombre y viene con buenas noticiasb.
28Y Ahimaas dio voces, y dijo al rey: Todo está bien1. Se postró rostro en tierra delante del reya, y dijo: Bendito es el Señor tu Dios, que ha entregado a los hombres que levantaron sus manosb contra mi señor el rey.
29Y el rey dijo: ¿Le va bien al jovena Absalón? Y Ahimaas respondió: Cuando Joab envió al siervo del rey y a tu siervo, vi un gran tumulto, pero no supe qué erab.
30Entonces el rey dijo: Ponte a un lado y quédate aquí. Y él se puso a un lado, y se quedó allí.
31Y he aquí, llegó el cusita, y dijo1: Reciba mi señor el rey buenas noticias, porque el Señor te ha librado2 hoy de la mano de todos aquellos que se levantaron contra tia.
32Dijo el rey al cusita: ¿Le va bien al joven Absalóna? Y el cusita respondió: Sean como ese joven los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levantan contra ti para malb.
331Y el rey se conmovió profundamente, y subió al aposento que había encima de la puerta y lloró. Y decía así mientras caminaba: ¡Hijo mío Absalón; hijo mío, hijo mío Absalóna! ¡Quién me diera haber muerto yo en tu lugar! ¡Absalón, hijo mío, hijo míob!
Capitulo 19
Joab reprende a David
Entonces dieron aviso a Joab: He aquí, el rey llora y se lamenta por Absalóna.
2Y la victoria1 aquel día se convirtió en duelo para todo el pueblo, porque el pueblo oyó decir aquel día: El rey está entristecido por su hijo.
3Aquel día el pueblo entró calladamente en la ciudad, como pueblo que humillado, entra a escondidas cuando huye de la batalla.
4Y el rey con su rostro cubierto, clamaba1a en alta voz: ¡Oh hijo mío Absalón, oh Absalón, hijo mío, hijo míob!
5Joab entró en la casa del rey, y dijo: Hoy has cubierto de vergüenza el rostro de todos tus siervos que han salvado hoy tu vida, la vida de tus hijos e hijas, la vida de tus mujeres y la vida de tus concubinas,
6al amar a aquellos que te odian y al odiar a aquellos que te aman. Pues hoy has demostrado que príncipes1 y siervos no son nada para ti; porque ahora en este día sé que si Absalón estuviera vivo y todos nosotros hoy estuviéramos muertos, entonces tú estarías complacido2.
7Ahora pues, levántate, sal y habla bondadosamente a1 tus siervos, porque juro por el Señor que si no sales, ciertamente ni un solo hombrea pasará la noche contigo, y esto te será peor que todo el mal que ha venido sobre ti desde tu juventud hasta ahora.
8Entonces el rey se levantó y se sentó a la puerta. Y cuando avisaron a todo el pueblo, diciendo: He aquí, el rey está sentado a la puertaa, entonces todo el pueblo vino delante del rey.
David regresa a Jerusalén
Pero los de Israel habían huido, cada uno a su tiendab.
Y todo el pueblo reñía en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano1 de nuestros enemigos y nos ha salvado de mano1 de los filisteosa, pero ahora ha huido de la tierra, de Absalónb.
10Sin embargo, Absalón, a quien ungimos sobre nosotros, ha muerto en combate. Ahora pues, ¿por qué guardáis silencio respecto a restaurar al rey?
11Entonces el rey David envió mensaje a los sacerdotes Sadoc y Abiatara, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles1: «¿Por qué sois los últimos en hacer volver al rey a su casa, ya que la palabra de todo Israel ha llegado al rey, a su casa?
12»Sois mis hermanos; mi hueso y mi carne soisa. ¿Por qué, pues, sois los últimos en hacer volver al rey?».
13Y decid a Amasaa: «¿No eres hueso mío y carne míab? Así haga Dios conmigo y aun más si no has de ser jefe del ejércitoc delante de mí para siempre en lugar de Joabd».
14Así inclinó el corazón de todos los hombres de Judá como el de un solo hombrea, y enviaron palabra al rey, diciendo: Regresa, tú y todos tus siervos.
15Volvió el rey y llegó hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para ir al encuentro del reya, para conducir al rey al otro lado del Jordán.
16Entonces Simei, hijo de Gera, el benjamita que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá al encuentro del rey Davida.
17Con él había mil hombres de Benjamín, y Siba, siervoa de la casa de Saúl, y con él sus quince hijos y sus veinte siervos; y se apresuraron a pasar el Jordán delante del rey.
18Y seguían cruzando el vado para pasar a toda la casa del rey, y hacer lo que le pareciera bien1. Y Simei, hijo de Gera, se postró ante el rey cuando este iba a pasar el Jordán.
19Y dijo al rey: No me considere culpablea mi señor, ni te acuerdes del mal que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; que el rey no lo guarde en su corazón.
20Pues yo tu siervo reconozco que he pecado; por tanto, he aquí que hoy he venido, el primero de toda la casa de José, para descender al encuentro de mi señor el reya.
21Pero Abisai, hijo de Sarvia, respondió, y dijo: ¿No ha de morir Simei por estoa, porque maldijo al ungido del Señorb?
22Entonces David dijo: ¿Qué tengo yo que ver con vosotros, hijos de Sarviaa, para que en este día me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy hombre alguno en Israelb? ¿Acaso no sé que hoy soy rey sobre Israel?
23Y el rey dijo a Simei: No morirás. Así el rey se lo juróa.
24También Mefiboset, hijo1 de Saúl, descendió al encuentro del reya; y no se había aseado2 los pies, ni recortado2 el bigote, ni lavado la ropab, desde el día en que el rey se marchó hasta el día en que volvió en paz.
25Y sucedió que cuando vino de Jerusalén al encuentro del rey, este1 le dijo: ¿Por qué no fuistea conmigo, Mefiboset?
26Y él respondió: Oh rey, señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo se dijo: «Me aparejaré un asno para montar en él e ir con el rey», porque…
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Footnotes
- 1O, alistó
- 1, por mano
- 1Así en dos y algunas versiones antiguas; en el , porque ahora hay diez mil como
- 1, lo que sea bueno ante vuestros ojos
- 1, herido
- 1, Y fue allí que la
- 2, tierra
- 1, colocado
- 1, palma
- 2, Así en dos y algunas versiones antiguas; en el , Proteged, quien sea,
- 1O, en contra
- 1, No me quedaré
- 2, palma
- 3, el corazón
- 1, la gran fosa
- 1, por amor al recuerdo de
- 1, vindicado
- 1O, etíope, y así en el resto del cap.
- 1, Veo
- 1, Paz
- 1, el cusita dijo
- 2, vindicado
- 1En el texto heb., cap. 19:1
- 1, salvación
- 1, y el rey clamó
- 1O, jefes
- 2, porque entonces estaría bien ante tus ojos
- 1, al corazón de
- 1, la palma
- 1, diciendo
- 1, lo bueno ante sus ojos
- 1I.e., nieto
- 2, hecho
- 1, y el rey
Cross references
- aEx. 18:25; Núm. 31:14; 1 Sam. 22:7
- aJue. 7:16; 1 Sam. 11:11
- b2 Sam. 15:19–22
- a2 Sam. 21:17
- a2 Sam. 18:24
- a2 Sam. 18:12
- aJos. 17:15, 18; 2 Sam. 17:26
- a2 Sam. 14:26
- a2 Sam. 18:5
- a2 Sam. 14:19, 20
- a2 Sam. 14:30
- a2 Sam. 2:28; 20:22
- aDeut. 21:20, 21; Jos. 7:26; 8:29
- b2 Sam. 19:8; 20:1, 22
- a1 Sam. 15:12
- bGén. 14:17
- c2 Sam. 14:27
- a2 Sam. 15:36
- b2 Sam. 18:31
- a2 Sam. 18:29
- a2 Sam. 19:8
- b2 Sam. 13:34; 2 Rey. 9:17
- a2 Rey. 9:20
- b1 Rey. 1:42
- a1 Sam. 25:23; 2 Sam. 14:4
- b1 Sam. 17:46
- a2 Sam. 20:9; 2 Rey. 4:26
- b2 Sam. 18:22
- aJue. 5:31; 2 Sam. 18:19
- a2 Sam. 18:29
- b1 Sam. 25:26
- a2 Sam. 19:4
- bEx. 32:32; Rom. 9:3
- a2 Sam. 18:5, 14
- a2 Sam. 15:30
- b2 Sam. 18:33
- aProv. 14:28
- a2 Sam. 15:2; 18:24
- b2 Sam. 18:17
- a2 Sam. 5:20; 8:1–14
- b2 Sam. 15:14
- a2 Sam. 15:29
- a2 Sam. 5:1
- a2 Sam. 17:25
- b1 Rey. 19:2
- c2 Sam. 8:16
- d2 Sam. 3:27–39; 19:5–7
- aJue. 20:1
- aJos. 5:9; 1 Sam. 11:14, 15
- a2 Sam. 16:5–13; 1 Rey. 2:8
- a2 Sam. 16:1–4; 19:26, 27
- a1 Sam. 22:15; 2 Sam. 16:6–8
- a2 Sam. 16:5
- a2 Sam. 16:7, 8
- bEx. 22:28
- a2 Sam. 3:39; 16:9, 10
- b1 Sam. 11:13
- a1 Rey. 2:8
- a2 Sam. 9:6–10
- bEx. 19:10; 2 Sam. 12:20
- a2 Sam. 16:17
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