Salmo 34:5–23
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Yo busqué al Señor y me respondió,
me libró de todos mis miedos.
Quienes lo miran, se llenan de luz
y no se sonrojan sus rostros.
Clama el humilde y el Señor lo escucha,
de todas sus angustias lo salva.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los defiende.
Sientan y vean qué bueno es el Señor,
feliz todo el que en él confía.
Que veneren al Señor sus consagrados
pues al que lo venera nada le falta.
Los ricos* se empobrecen, pasan hambre;
al que busca al Señor nada bueno le falta.
Hijos míos, ¡vengan y escúchenme!
Yo les enseñaré cómo venerar al Señor.
¿Quién es el que ama la vida,
y desea días para ser feliz?
Guarda tu lengua del mal,
y tus labios de la mentira;
aléjate del mal, haz el bien,
busca la paz, marcha tras ella.
La mirada del Señor está sobre los justos,
sus oídos junto a su grito de socorro;
el Señor se encara con los malhechores
para borrar de la tierra su recuerdo.
Gritan y el Señor los escucha,
de todas sus angustias los libra.
El Señor está cerca de los afligidos,
salva a los que están tristes.
Muchos son los males del justo,
pero de todos lo libra el Señor;
protege cada uno de sus huesos
y ni uno de ellos se ha roto.
La maldad hará morir al malo,
quienes odian al justo serán castigados.
El Señor libera a sus siervos,
los que en él confían no serán castigados.
Footnotes
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