Logos Bible Study

Salmo 72:1–83:19

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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CONFÍA TUS JUICIOS AL REY

De Salomón.

Oh Dios, confía tus juicios al rey,

tu justicia al hijo del monarca.

Él juzgará a tu pueblo con justicia,

a los humildes con rectitud.

De los montes llegará al pueblo la paz,

de las colinas la justicia.

Hará justicia a los humildes,

salvará a los oprimidos,

aplastará al explotador.

Que dure tanto como el sol,

tanto como la luna,

generación tras generación.

Que descienda como la lluvia sobre la hierba,

como aguacero que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia

y abunde la paz mientras dure la luna.

Que domine de mar a mar,

desde el gran río al confín de la tierra.

Que se postren ante él las tribus del desierto,

que muerdan el polvo sus enemigos.

Que los reyes de Tarsis y las islas

le traigan obsequios,

que los reyes de Sabá y de Sebá

le ofrezcan presentes.

¡Que todos los reyes se inclinen ante él,

que todas las naciones lo sirvan!

Pues él salvará al desvalido que clama,

al humilde a quien nadie ayuda;

se apiadará del oprimido y del pobre,

a los desvalidos salvará la vida;

los librará del engaño y la violencia

porque estima mucho sus vidas.

Que viva y reciba el oro de Sabá,

que oren siempre por él,

que sin cesar se le bendiga.

Que haya grano abundante en la tierra,

que la mies ondee en la cima de los montes,

que sus frutos florezcan como el Líbano,

sus gavillas como la hierba del campo.

Que su fama dure por siempre,

que perdure por siempre bajo el sol;

que en su nombre se bendiga,

que todas las naciones lo elogien.

Bendito sea Dios, el Señor, el Dios de Israel,

el único que hace prodigios;

bendito sea su glorioso nombre por siempre,

que llene su gloria la tierra entera.

¡Amén, amén!

Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Jesé.

SALMO 73

AHORA ESTOY SIEMPRE CONTIGO

Salmo de Asaf.

En verdad es bondadoso Dios con Israel,

con los que tienen limpio el corazón.

Pero mis pasos casi se tuercen,

mis pies por poco resbalan,

pues envidié a los soberbios

al ver la dicha de los malos.

No se angustian por su muerte,

todo su cuerpo está sano;

ignoran las fatigas humanas,

no sufren su azote como los demás.

Por eso, el orgullo ciñe su cuello,

un manto de violencia los cubre.

La maldad surge de sus entrañas,

la ambición desborda su corazón.

Se burlan y hablan con malicia,

se expresan con arrogante tiranía.

Ofenden al cielo con su boca,

con su lengua a los que habitan la tierra.

Por eso el pueblo los sigue

y bebe con deleite su enseñanza.

Dicen: “¡Qué puede saber Dios!

¿Está el saber junto al Altísimo?”.

Mira, estos son los malvados:

viven en paz y atesoran riqueza.

¿De qué me vale purificar mi corazón,

lavar mis manos en señal de inocencia,

si cada día soy golpeado,

castigado cada mañana?

Si dijese: “Hablaré como ellos”,

traicionaría al linaje de tus hijos.

Yo medité tratando de entenderlo

y fue para mí una dura tarea,

hasta que llegué al santuario de Dios

y comprendí entonces su destino.

Porque en verdad tú los colocas

sobre una pendiente resbaladiza,

los empujas a la ruina.

¡Qué pronto son destruidos,

perecen muertos de miedo!

Son, Señor, como un sueño al despertar,

imágenes que olvidas al levantarte.

Cuando mi corazón se enfurecía

y sentía envidia en mi interior,

yo, necio, no comprendía nada,

era como un animal ante ti.

Pero ahora estoy siempre contigo,

tú me agarras de la mano,

con tus consejos me conduces

y después me colmas de gloria.

¿A quién sino a ti tengo en el cielo?

A tu lado no me agrada ya la tierra.

Aunque mi corazón y mi cuerpo desfallezcan,

mi refugio y mi heredad por siempre es Dios.

Quienes de ti se alejan, mueren;

tú destruyes a quien de ti se aparta.

Pero yo junto a Dios soy feliz,

en Dios mi Señor me refugio

para proclamar todas sus obras.

SALMO 74

DEFIENDE TU CAUSA, SEÑOR

Poema de Asaf.

¿Por qué, Dios, nos has abandonado para siempre

y tu ira se ha encendido contra tu rebaño?

Recuerda a la comunidad que antaño adquiriste,

a la tribu que rescataste como heredad tuya,

a este monte Sión donde tú habitas.

Encamina tus pasos hacia las ruinas eternas:

el enemigo ha devastado todo en el santuario.

Tus rivales rugían en medio de tu asamblea,

levantaban como señal de victoria sus estandartes.

Aparecieron como quien blande

un hacha en un bosque espeso;

con hachas y martillos

destrozaron los bajorrelieves;

prendieron fuego a tu santuario,

profanaron la morada de tu nombre.

Pensaron: “¡Destruyámoslos de una vez!”.

Y quemaron las moradas de Dios en la tierra.

No tenemos bandera, no queda un profeta

y nadie entre nosotros sabe cuánto durará.

¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el rival?

¿Difamará siempre tu nombre el enemigo?

¿Por qué está inactiva tu mano

y tu diestra reposa en tu regazo?

Dios es mi rey desde antiguo,

mi salvador en medio de la tierra.

Tú dividiste el mar con poder,

rompiste la cabeza de los monstruos marinos;

destrozaste las cabezas de Leviatán,

lo diste como pasto a una jauría de alimañas.

Tú hiciste fluir manantiales y arroyos,

secaste los ríos de corrientes sin fin.

Tuyo es el día, tuya la noche;

tú creaste la luna y el sol,

fijaste los límites de la tierra,

verano e invierno tú formaste.

Recuerda, Señor, que el enemigo te ha injuriado,

que un pueblo miserable difama tu nombre.

¡No arrojes a las fieras la vida de tu tórtola,

no olvides jamás la vida de tus humildes!

Dirige tu mirada a la alianza,

pues hasta los últimos rincones del país

están repletos de violencia.

Que el oprimido no regrese avergonzado,

que el humilde y el pobre alaben tu nombre.

Oh Dios, ponte en acción, defiende tu causa,

recuerda que sin cesar te ofende el insensato.

No olvides el clamor de tu adversario,

el grito de tus rivales que no para de crecer.

SALMO 75

ES DIOS QUIEN JUZGA

Al maestro del coro. Según la melodía “No destruyas”. Salmo de Asaf. Canto.

Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias,

invocando tu nombre, proclamando tus maravillas.

“Cuando yo lo decida, juzgaré con rectitud;

aunque tiemble la tierra y quienes la habitan,

soy yo quien sostiene sus columnas. [Pausa[

Dije a los insolentes: ¡no se insolenten!

Y a los malvados: ¡no alcen la frente!

No alcen tanto su frente,

no hablen con el cuello erguido”.

No vendrá del este ni del oeste,

ni del desierto ni de las montañas;

es Dios quien juzga:

a este humilla, a aquel exalta.

Una copa hay en la mano del Señor,

un vino espumoso mezclado con especias;

de él escancia y los malvados de la tierra

lo beben, lo apuran hasta el fondo.

Pero yo siempre proclamaré

y cantaré al Dios de Jacob:

combatiré a los malvados,

el justo saldrá victorioso.

SALMO 76

DIOS HABITA EN SIÓN

Al maestro del coro. Con instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Canto.

En Judá Dios se da a conocer,

en Israel es grande su nombre;

en Salén tiene su tienda,

en Sión está su morada.

Allí rompió las flechas del arco,

el escudo, la espada y las armas. [Pausa[

Esplendoroso, majestuoso eres tú,

más que los montes llenos de caza.

Los valientes, despojados, cayeron dormidos;

quedaron sin fuerza los hombres valerosos.

Oh Dios de Jacob, a tu grito

se aturdieron caballos y carros.

Tú eres temible, ¿quién resistirá

ante ti cuando tu cólera estalle?

Desde el cielo proclamas la sentencia;

la tierra se atemoriza y guarda silencio

cuando Dios se levanta para juzgar,

para salvar a los humildes de la tierra. [Pausa[

Hasta el furor de los humanos te engrandece,

los que escapan a tu cólera te sirven de corona.

Hagan promesas a Dios su Señor y cúmplanlas;

que cuantos lo rodean traigan ofrendas al Temible,

pues él deja sin aliento a los príncipes

e infunde respeto a los reyes de la tierra.

SALMO 77

MI VOZ ALZO A DIOS Y PIDO AUXILIO

Al maestro del coro. De Yedutún. Salmo de Asaf.

Mi voz alzo a Dios y pido auxilio,

mi voz alzo a Dios y él me escucha.

Cuando estoy angustiado busco a mi Señor,

de noche alzo mis manos sin descanso

y no acepto recibir consuelo alguno.

Recuerdo a Dios y me estremezco,

reflexiono y quedo abatido. [Pausa[

Tú me impides cerrar los ojos,

estoy inquieto y no puedo hablar.

Pienso en los días de antaño,

en los años del pasado;

de noche recuerdo mi canto,

reflexiono y me pregunto:

“¿Nos abandona para siempre el Señor

y no vuelve nunca a aceptarnos?

¿Se acabó para siempre su bondad?

¿Ha cesado eternamente su palabra?

¿Acaso olvidó Dios ser compasivo?

¿Ha cerrado con ira sus entrañas?”. [Pausa[

Y yo digo: “Esto es lo que me aflige,

que el favor del Altísimo ha cambiado”.

Recuerdo las proezas de Dios,

recuerdo tus prodigios de antaño;

sobre todos tus actos medito,

sobre tus hechos reflexiono.

Oh Dios, santo es tu camino,

¿qué dios es tan grande como Dios?

Tú eres el Dios que haces prodigios,

tú muestras tu poder entre los pueblos;

con tu brazo redimiste a tu pueblo,

a los hijos de Jacob y José. [Pausa[

Te vieron, oh Dios, las aguas,

te vieron las aguas y temblaron,

los abismos del mar se estremecieron;

las nubes vertieron lluvias,

tronaron los cielos, zigzaguearon tus rayos.

Tu voz tronaba en el torbellino,

los rayos iluminaron el mundo,

se estremeció y tembló la tierra.

En el mar trazaste tu camino,

en las aguas caudalosas tu sendero,

y nadie descubrió tu rastro.

Cual rebaño guiaste a tu pueblo

por medio de Moisés y Aarón.

SALMO 78

CONTAREMOS LAS PROEZAS DEL SEÑOR

Salmo de Asaf.

Pueblo mío, escucha mi enseñanza,

atiendan a las palabras de mi boca.

Con sentencias sabias hablaré,

proclamaré enigmas de antaño.

Lo que nosotros oímos y sabemos,

lo que nuestros padres nos contaron,

no lo ocultaremos a sus hijos;

a la nueva generación le contaremos

las proezas del Señor y su poder,

las maravillas que él hizo.

Él estableció una norma en Jacob,

una ley instituyó en Israel;

él ordenó a nuestros padres

enseñarlas a sus hijos,

para que la generación venidera lo sepa

y los hijos que habrán de nacer

se dispongan a contarlo a sus hijos.

Así estos confiarán en Dios,

no olvidarán sus proezas

y respetarán sus mandatos;

no serán como sus padres,

generación terca y rebelde

que no fue fiel a Dios.

Los hijos de Efraín, diestros arqueros,

huyeron el día de la batalla.

No respetaron la alianza,

no quisieron seguir su ley;

olvidaron sus proezas,

los portentos que les mostró.

Ante sus padres hizo prodigios

en el país de Egipto, en los campos de Soán.

Abrió el mar y los hizo pasar,

como un dique detuvo las aguas;

con una nube los guiaba de día,

con luz de fuego durante la noche;

en el desierto hendió las rocas,

calmó su sed en caudalosos manantiales;

hizo brotar arroyos de las…

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Salmo 72:19: Bendito sea por siempre su glorioso nombre; ¡que toda la tierra se llene de su gloria!

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Footnotes

  1. [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.