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Marcos 8:17–38

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Pero, dándose cuenta de ello, Jesús les dijo:

— ¿Por qué están comentando que les falta el pan? ¿Tan embotada tienen la mente que no son capaces de entender ni comprender nada? ¡Ustedes tienen ojos, pero no ven; tienen oídos, pero no oyen! ¿Ya no se acuerdan de cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas? ¿Cuántos cestos llenos de trozos sobrantes recogieron?

Le contestaron:

— Doce.

— Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas espuertas de trozos sobrantes recogieron?

Le contestaron:

— Siete.

Y Jesús les dijo:

— ¿Y aún siguen sin entender?

CURACIÓN DE UN CIEGO EN BETSAIDA

Cuando llegaron a Betsaida, le presentaron a Jesús un ciego y le pidieron que lo tocase. Jesús tomó de la mano al ciego y lo condujo fuera de la aldea. Allí le untó los ojos con saliva, puso las manos sobre él y le preguntó:

— ¿Ves algo?

El ciego abrió los ojos y dijo:

— Veo a la gente. Son como árboles que andan.

Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos, y entonces el ciego comenzó a ver perfectamente. Estaba curado y hasta de lejos podía ver todo con toda claridad. Después Jesús lo mandó a su casa, encargándole que ni siquiera entrase en la aldea*.

DECLARACIÓN DE PEDRO ACERCA DE JESÚS

Jesús y sus discípulos se fueron a las aldeas de Cesarea de Filipo. Por el camino les preguntó:

— ¿Quién dice la gente que soy yo?

Ellos contestaron:

— Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, que alguno de los profetas.

Jesús volvió a preguntarles:

— Y ustedes, ¿quién dicen que soy?

Entonces Pedro declaró:

— ¡Tú eres el Mesías!

Pero Jesús les mandó que no hablaran a nadie sobre él.

III.— REVELACIÓN DE JESÚS COMO MESÍAS SUFRIENTE (8:31–16:8)

HACIA JERUSALÉN (8:31–10:52)

JESÚS ANUNCIA POR PRIMERA VEZ SU MUERTE Y SU RESURRECCIÓN

Entonces Jesús empezó a explicarles que el Hijo del hombre tenía que sufrir mucho; que había de ser rechazado por los ancianos del pueblo, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley; que luego lo matarían, pero que al tercer día resucitaría. Les hablaba con toda claridad. Pedro entonces, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús se volvió y, mirando a sus discípulos, reprendió a su vez a Pedro, diciéndole:

— ¡Apártate de mí, Satanás! ¡Tú no piensas como piensa Dios, sino como piensa la gente!

Luego Jesús convocó a la gente y a sus propios discípulos y les dijo:

— Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que entregue su vida por mi causa *y por la causa de la buena noticia, ese la salvará. Pues ¿de qué le sirve a uno ganar el mundo entero si pierde su propia vida? ¿O qué podrá dar una persona a cambio de su vida? Pues bien, si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje delante de esta gente infiel y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga rodeado de la gloria de su Padre y acompañado de los santos ángeles.

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Footnotes

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *en la aldea: Numerosos dicen: encargándole que ni entrara en la aldea ni tampoco dijera nada a nadie de la aldea.
  3. *por mi causa: Varios omiten estas palabras.