Levítico 26:27–45
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Y si aun con todo esto no me obedecen, sino que siguen enfrentándose conmigo, yo me enfrentaré contra ustedes con ira y los castigaré también siete veces más por sus transgresiones: tendrán incluso que comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas. Destruiré sus santuarios de los altos y demoleré sus altares de incienso; apilaré sus cadáveres sobre los cadáveres de sus ídolos y los detestaré. Devastaré sus ciudades, asolaré sus santuarios y no oleré la fragancia de su suave perfume. Arrasaré la tierra de suerte que sus enemigos residentes en ella se horrorizarán al verla; a ustedes los dispersaré entre las naciones, desenvainaré la espada detrás de ustedes, su tierra quedará arrasada y sus ciudades desiertas. Entonces la tierra podrá resarcirse de sus años sabáticos, mientras dure la desolación y ustedes estén en la tierra de sus enemigos. La tierra podrá descansar entonces y resarcirse de sus años sabáticos. Mientras dure la desolación, la tierra descansará los días de descanso que no le dieron cuando vivían en ella.
Y a los que de ustedes sobrevivan, los llenaré de tal cobardía que, estando en la tierra de sus enemigos, el simple sonido de una hoja que se mueva los pondrá en fuga, huirán como ante la espada y caerán sin que nadie los persiga. Y aunque nadie los persiga, tropezarán los unos con los otros como se tropieza a la vista de la espada. No podrán resistir delante de sus enemigos. Perecerán en medio de las naciones y la tierra de sus enemigos los devorará. Y los que sobrevivan se pudrirán por su maldad en las tierras de sus enemigos; por la maldad de sus antepasados se pudrirán con ellos.
ARREPENTIMIENTO Y VIGENCIA DE LA ALIANZA
Entonces confesarán su maldad y la maldad de sus antepasados, la rebeldía con la que se rebelaron contra mí. Y porque se enfrentaron a mí, también yo me enfrentaré a ellos y los llevaré a la tierra de sus enemigos; entonces su corazón incircunciso se humillará y reconocerán su pecado. Yo recordaré mi alianza con Jacob, con Isaac y con Abrahán, y también me acordaré de la tierra. Pero antes, ellos tendrán que abandonar la tierra que, estando deshabitada, podrá resarcirse de sus años sabáticos mientras ellos padecen el castigo por sus maldades, pues despreciaron mis decretos y detestaron mis estatutos. Sin embargo, aunque ellos estén en el país de sus enemigos, yo no los rechazaré ni los aborreceré hasta exterminarlos, invalidando así mi alianza con ellos, porque yo soy el Señor, su Dios. Más bien me acordaré en favor suyo de nuestra primera alianza, cuando los saqué de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Dios. Yo soy el Señor.
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