Jueces 14:12–19
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
LA ADIVINANZA DE SANSÓN
Sansón les dijo:
— Les voy a proponer una adivinanza. Si me la resuelven correctamente dentro de los siete días de la fiesta, les daré treinta túnicas y treinta mudas. Pero si no logran resolverla, ustedes me darán a mí treinta túnicas y treinta mudas.
Ellos le dijeron:
— Propón tu adivinanza, que te escuchamos.
Sansón les dijo:
“Del que come salió comida,
y del fuerte salió dulzura”.
Pasaron tres días y no consiguieron resolver la adivinanza. Al cuarto día dijeron a la mujer de Sansón:
— Consigue que tu marido nos descifre la adivinanza. De otro modo, tú y tu familia serán pasto de las llamas. ¿O es que nos han invitado para robarnos?
La mujer de Sansón se puso a lloriquearle, y le decía:
— Tú me odias, no me amas. Has propuesto una adivinanza a mi gente y no me la quieres descifrar.
Sansón le respondió:
— No se la he descifrado a mi padre ni a mi madre ¿y te la voy a descifrar a ti?
Ella estuvo lloriqueándole los siete días que duró la fiesta. Hasta que al séptimo día se la descifró, porque lo tenía aburrido. Acto seguido, ella comunicó a su gente la solución del enigma. Así que el séptimo día, antes de que Sansón entrara en la alcoba, la gente de la ciudad dijo a Sansón:
— ¿Qué hay más dulce que la miel,
y qué más fuerte que el león?
Sansón les replicó:
— Si no hubieran arado con mi novilla, no habrían descifrado mi adivinanza.
Entonces el espíritu del Señor invadió a Sansón que bajó a Ascalón y mató allí a treinta hombres; recogió sus despojos y entregó las mudas a los acertantes de la adivinanza. Luego, enfurecido, subió a casa de su padre.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España