Jueces 13:1–15
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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SANSÓN (13–16)
ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE SANSÓN
Los israelitas volvieron a hacer lo que desagrada al Señor y el Señor los dejó a merced de los filisteos durante cuarenta años.
Había un hombre en Sorá, de la tribu de Dan, llamado Manóaj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. El ángel del Señor se apareció a esta mujer y le dijo:
— Mira, eres estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y darás a luz un hijo. En adelante guárdate de beber vino o bebidas fermentadas y no comas nada impuro. Porque vas a concebir y a dar a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño será un consagrado a Dios desde el vientre de su madre. Él librará a Israel del dominio filisteo.
La mujer fue a decírselo a su marido:
— Un hombre de Dios ha venido a verme; su aspecto era sobrecogedor, como el de un ángel de Dios. No le he preguntado de dónde venía ni él me ha manifestado su nombre. Pero me ha dicho: “Vas a concebir y a dar a luz un hijo. En adelante no bebas vino ni bebida fermentada y no comas nada impuro, porque el niño será un consagrado a Dios desde el vientre de su madre hasta el día de su muerte”.
Manóaj invocó al Señor de esta manera:
— Te ruego, Señor, que el hombre de Dios que has enviado venga otra vez a vernos y nos instruya sobre lo que tenemos que hacer con el niño cuando nazca.
Dios escuchó a Manóaj y el ángel de Dios se le presentó otra vez a la mujer cuando estaba ella sentada en el campo. Su marido Manóaj no estaba con ella. La mujer corrió en seguida a informar a su marido:
— Mira, aquel hombre que vino a verme el otro día, se me ha aparecido.
Manóaj se levantó y, siguiendo a su mujer, llegó donde estaba el hombre y le dijo:
— ¿Eres tú el que ha hablado con esta mujer?
Él respondió:
— Yo soy.
Le dijo Manóaj:
— Cuando tu palabra se cumpla, ¿cuál deberá ser el estilo de vida y la conducta del niño?
El ángel del Señor respondió a Manóaj:
— Deberá abstenerse de todo lo que indiqué a esta mujer. No probará nada de lo que procede de la vid, no beberá vino ni bebida fermentada, ni comerá nada impuro; así observará todo lo que le he mandado.
Manóaj dijo entonces al ángel del Señor:
— Por favor, permanece un poco más con nosotros y te prepararemos un cabrito.
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