Jueces 12:1–6
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
GUERRA CONTRA EFRAÍN Y GALAAD. MUERTE DE JEFTÉ
Los de Efraín se juntaron, cruzaron el Jordán en dirección a Safón y dijeron a Jefté:
— ¿Por qué has ido a combatir contra los amonitas y no nos has invitado a acompañarte? Vamos a prender fuego a tu casa contigo dentro.
Jefté les respondió:
— Cuando yo y los míos tuvimos un gran conflicto con los amonitas, les pedí ayuda y no me la dieron. Como vi que nadie venía a ayudarme, arriesgué mi vida, combatí contra los amonitas y el Señor los entregó en mis manos. ¿Por qué, pues, vienen hoy contra mí para hacerme la guerra?
Jefté reunió a todos los hombres de Galaad y atacó a Efraín; los de Galaad derrotaron a los de Efraín, y eso que estos solían decir: “Ustedes los galaaditas no son más que fugitivos de Efraín, unas veces en medio de Efraín, otras en medio de Manasés”.
Galaad cortó a Efraín los vados del Jordán. Cuando los fugitivos de Efraín decían: “Déjenme pasar”, los hombres de Galaad les preguntaban: “¿Eres de Efraín?”. Si respondía: “No”, le añadían: “Pues di Shibólet”. Pero si no podía pronunciarlo correctamente y decía: “Sibólet”, entonces le echaban mano y lo degollaban junto a los vados del Jordán. Perecieron en aquella ocasión cuarenta y dos mil hombres de Efraín.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España