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Hebreos 1:5–14

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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I.— JESUCRISTO, SUPERIOR A LOS ÁNGELES (1:5–2:18)

HIJO DE DIOS

En efecto, jamás dijo Dios a ningún ángel:

Tú eres mi Hijo,

yo te he engendrado hoy.

Ni tampoco:

Seré para él un padre,

y él será un hijo para mí.

Asimismo, al introducir a su Hijo primogénito en el mundo dice:

Adórenlo todos los ángeles de Dios.

Y mientras que de los ángeles dice la Escritura:

Dios hace espíritus a sus ángeles,

y llamas ardientes a sus ministros,

del Hijo, en cambio, dice:

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre

y gobiernas tu reino con rectitud.

Amas la justicia y odias la maldad;

por eso Dios, tu Dios, te ha ungido

con óleo de alegría haciéndote sobresalir

más que tus compañeros.

Y dice también:

Tú, Señor, pusiste al comienzo

los cimientos de la tierra,

y hechura de tus manos son los cielos.

Ellos perecerán; tú, en cambio, permaneces.

Como traje que envejece serán todos;

como si de un manto se tratara, los doblarás

y como ropa que se muda cambiarán.

Pero tú eres siempre el mismo

y tus años no tendrán fin.

¿A qué ángel, en fin, dijo alguna vez:

Siéntate junto a mí

hasta que yo ponga a tus enemigos

por estrado de tus pies?

¿No son todos ellos espíritus enviados con la función de servir a los que han de heredar la salvación?

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