2º Samuel 20:16–22
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Entonces una mujer sensata se puso a gritar desde la ciudad:
— ¡Escuchen, escuchen! Díganle a Joab que se acerque aquí, que quiero hablarle.
Él se acercó y la mujer le preguntó:
— ¿Eres tú Joab?
Él respondió:
— Sí, yo soy.
La mujer le dijo:
— Por favor, escucha las palabras de tu sierva.
Joab le dijo:
— Te escucho.
Entonces ella dijo:
— Antiguamente se solía decir: “Que pregunten en Abel, y caso resuelto”. Somos israelitas pacíficos y fieles ¡y tú pretendes destruir una ciudad importante de Israel! ¿Por qué quieres arruinar el patrimonio del Señor?
Joab contestó:
— ¡Líbreme Dios! ¡Líbreme Dios de arruinar y destruir! No es ese el caso. Se trata de un hombre de la montaña de Efraín, llamado Sebá, hijo de Bicrí, que se ha rebelado contra el rey David. Entréguennoslo a él solo y abandonaré la ciudad.
La mujer respondió a Joab:
— Te echaremos su cabeza desde la muralla.
La mujer convenció a toda la gente con su sensatez: cortaron la cabeza a Sebá, el hijo de Bicrí, y se la arrojaron a Joab. Luego Joab hizo sonar el cuerno, levantaron el asedio de la ciudad y cada cual marchó a su tienda. Joab por su parte regresó a Jerusalén, junto al rey.
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