Éxodo 6–7
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El Señor respondió a Moisés:
— Ahora verás lo que voy a hacer con el faraón: una fuerza poderosa lo obligará a dejarlos salir y no tendrá más remedio que echarlos de su país.
VOCACIÓN RENOVADA
Dios habló a Moisés y le dijo:
— Yo soy el Señor. Me manifesté a Abrahán, Isaac y Jacob como el Todopoderoso, pero no les revelé mi nombre, el Señor. Establecí mi alianza con ellos para otorgarles la tierra de Canaán, en la que moraron como inmigrantes, y ahora he escuchado el lamento de los israelitas esclavizados en Egipto, acordándome de mi alianza. Por tanto, anuncia a los israelitas: Yo soy el Señor; yo los liberaré de la opresión de los egipcios, los libraré de su esclavitud, los rescataré con gran poder y a ellos los castigaré duramente. Los tomaré para que sean mi pueblo, y yo seré su Dios; así reconocerán que yo soy el Señor su Dios, el que los rescató de la opresión egipcia. Los guiaré a la tierra que juré dar a Abrahán, Isaac y Jacob, la tierra que les daré a ustedes en propiedad. Yo, el Señor.
Con estas palabras habló Moisés a los israelitas, pero no le hicieron caso, pues estaban desalentados a causa de su dura esclavitud. Entonces el Señor dijo a Moisés:
—Preséntate al faraón, rey de Egipto, y dile que deje salir de su país a los israelitas.
Respondió Moisés al Señor:
— Si ni siquiera los propios israelitas me hacen caso, ¿cómo me va a hacer caso el faraón, con lo torpe de palabra que soy?
Pero el Señor habló a Moisés y a Aarón y les dio órdenes para los israelitas y para el faraón, rey de Egipto, con el fin de sacar a los israelitas del país de Egipto.
GENEALOGÍA DE MOISÉS Y AARÓN
Estos son los jefes de los clanes patriarcales:
Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Janoc, Falú, Jezrón y Carmí. Estos son los clanes de Rubén.
Hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, el hijo de la cananea. Estos son los clanes de Simeón.
Leví vivió ciento treinta siete años, y los nombres de sus hijos, por familias, fueron: Guersón, Queat y Merarí. Hijos de Guersón: Libní y Simeí, con sus clanes. Queat vivió ciento treinta y siete años y sus hijos fueron: Amrán, Izhar, Hebrón y Uziel. Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Estos son los clanes de Leví, por familias.
Amrán se casó con su tía Joquébed de la que tuvo a Aarón y Moisés. Amrán vivió ciento treinta y siete años.
Hijos de Izhar: Coré, Néfeg y Zicrí.
Hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitrí.
Aarón se casó con Elisebá, hija de Aminadab, hermana de Naasón, de la que tuvo a Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
Hijos de Coré: Asir, Elcaná y Abiasaf. Estos son los clanes coraítas.
Eleazar, hijo de Aarón, se casó con una de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finés*. Estos son los jefes de los diversos clanes levitas.
A estos clanes pertenecen Aarón y Moisés a los que el Señor dijo:
— Saquen a los israelitas del país de Egipto de manera organizada.
También fueron ellos, Moisés y Aarón, los que hablaron con el faraón, rey de Egipto, para que dejara salir a los israelitas de su país.
AARÓN PROFETA DE MOISÉS
El día en que el Señor habló a Moisés en Egipto, le dijo:
— Yo soy el Señor. Repite al faraón, rey de Egipto, todo lo que voy a decirte.
Pero Moisés replicó al Señor:
— ¿Cómo me va a escuchar el faraón, con lo torpe de palabra que soy?
El Señor respondió a Moisés:
— Mira, delante del faraón, te he hecho como un dios, y tu hermano Aarón será tu profeta. Tú dirás todo lo que te ordene y Aarón, tu hermano, hablará con el faraón para que deje salir de su país a los israelitas. Sin embargo, yo haré que el faraón se muestre intransigente, y tendré que realizar muchas señales y prodigios en Egipto. Aun así, el faraón no los escuchará; pero yo descargaré mi poder sobre Egipto y sacaré de allí a Israel mi pueblo como un ejército en orden de batalla, y en medio de grandes castigos. Cuando haya desplegado mi poder y hecho salir a los israelitas de en medio de ellos, reconocerán los egipcios que yo soy el Señor.
Moisés y Aarón hicieron exactamente lo que les ordenó el Señor. Cuando hablaron con el faraón, Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres.
LAS PLAGAS DE EGIPTO (7:8–11:10)
LA VARA DE AARÓN
El Señor dijo a Moisés y Aarón:
— Cuando el faraón les pida que hagan algún prodigio, le dirás a Aarón que tome su vara y la arroje delante del faraón; entonces la vara se convertirá en una serpiente.
Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón e hicieron exactamente lo que les había ordenado el Señor. Aarón arrojó su vara ante el faraón y sus cortesanos, y la vara se convirtió en una serpiente. El faraón mandó entonces llamar a sus sabios y magos, y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus artes mágicas. Cada uno arrojó su vara que también se convirtió en serpiente; pero la vara de Aarón engulló a las otras. A pesar de ello, tal como predijo el Señor, el faraón se mantuvo intransigente y no les hizo caso.
PRIMERA PLAGA: EL AGUA CONVERTIDA EN SANGRE
El Señor dijo a Moisés:
— El faraón continúa intransigente y no deja salir al pueblo. Así pues, mañana temprano, cuando se dirija al río, hazte el encontradizo con él, a la orilla del Nilo; no olvides llevar contigo la vara que se convirtió en serpiente y dile:
— El Señor, Dios de los hebreos, me envía a decirte: “Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto en el desierto”. Pero hasta ahora no has querido obedecer. Por tanto, esto dice el Señor: Ahora vas a saber que yo soy el Señor. Por eso, cuando yo, Moisés, golpee las aguas del Nilo con la vara que llevo en mi mano, se convertirán en sangre; los peces del Nilo morirán, y el río apestará de tal manera que beber de sus aguas causará una gran repugnancia a los egipcios.
El Señor dijo a Moisés:
— Manda a Aarón que tome su vara y extienda su mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos y canales, sobre sus estanques y todos sus depósitos de agua. Todas las aguas se convertirán en sangre; habrá sangre en todo el país de Egipto, incluso en los recipientes de madera y de piedra.
Moisés y Aarón obraron según lo ordenado por el Señor: Aarón alzó su vara, golpeó las aguas del Nilo ante la mirada del faraón y sus cortesanos, y las aguas del río se convirtieron en sangre. Los peces del Nilo murieron, y el río empezó a despedir un olor tan pestilente que los egipcios no pudieron beber de sus aguas. Egipto entero se llenó de sangre.
Pero los magos de Egipto, valiéndose de sus artes mágicas, hicieron lo mismo. Así que el faraón continuó intransigente y no escuchó a Moisés y Aarón, tal como el Señor había predicho. Sin dar importancia a lo ocurrido, el faraón se volvió a su palacio. Los egipcios tuvieron que excavar pozos en las márgenes del Nilo para sacar agua potable, pues el agua del Nilo ya no lo era.
SEGUNDA PLAGA: LAS RANAS
Siete días después de que el Señor golpeara el agua del Nilo, el Señor dijo a Moisés:
— Preséntate ante el faraón y dile: “Esto dice el Señor: Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto. Si te opones a dejarlo salir, infestaré tu reino con una plaga de ranas. El Nilo bullirá de ranas, que saldrán de él y se meterán en tu casa, en tu alcoba, y en tu misma cama; se meterán también en las casas de tus cortesanos y de tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Llegarán incluso a saltar sobre ti, sobre tus cortesanos y sobre todo tu pueblo”.
Footnotes
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