Salmo 4:2–9:21
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Respóndeme cuando te llame,
tú, oh Dios, que eres mi defensor;
tú que en la angustia me confortaste,
apiádate de mí, escucha mi oración.
Y ustedes, ¿hasta cuándo me deshonrarán,
amarán lo vano y desearán lo falso? [Pausa[
Sepan que el Señor enaltece al que es fiel,
el Señor me escucha cuando lo llamo.
Tiemblen y no pequen más,
mediten en su lecho y guarden silencio; [Pausa[
ofrezcan sacrificios justos, confíen en el Señor.
Muchos dicen: “¿Quién nos mostrará el bien?”.
¡Extiende sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!
Tú has alegrado mi corazón
más que cuando abunda el trigo y el mosto.
En paz me acuesto y al instante me duermo
porque sólo tú, Señor, me haces vivir tranquilo.
SALMO 5
SEÑOR, POR LA MAÑANA ESCUCHAS MI VOZ
Al maestro del coro; con flautas. Salmo de David.
Señor, escucha mis palabras, atiende mi queja;
Rey mío, Dios mío, oye mi grito de socorro,
que a ti dirijo mi ruego.
Señor, por la mañana escuchas mi súplica;
de madrugada ante ti la presento
y me quedo esperando.
No eres un Dios que desee la maldad,
en ti no encuentra refugio el malvado.
No resisten tu mirada los necios,
odias a los malhechores,
aniquilas a los mentirosos;
al cruel y al traidor, el Señor lo aborrece.
Pero yo, por tu inmenso amor,
acudiré a tu morada
y me postraré venerándote en tu santuario.
Señor, guíame con tu justicia
porque tengo enemigos,
allana ante mí tu camino.
No es su boca sincera,
su interior es perverso,
una tumba abierta es su garganta,
aduladora es su lengua.
Castígalos, Señor,
que fracasen sus planes;
expúlsalos por sus muchos crímenes,
porque se han rebelado contra ti.
¡Que se alegren los que en ti confían,
que por siempre se regocijen!
Protege a los que te aman,
para que se gocen en ti;
porque tú, Señor, bendices al justo
y tu bondad lo rodea como escudo.
SALMO 6
VUÉLVETE, SEÑOR, PONME A SALVO
Al maestro del coro; para instrumentos de cuerda; en octava. Salmo de David.
Señor, no me reprendas airado,
no me castigues con furia.
Señor, apiádate de mí que estoy débil;
fortaléceme, pues me siento sin fuerzas
y estoy profundamente abatido.
Señor, ¿hasta cuándo?
Mírame, Señor, y ponme a salvo;
que tu amor me libre de la muerte,
pues si uno muere pierde tu recuerdo;
pues ¿quién puede alabarte
en el reino de los muertos?
Estoy cansado de llorar,
cada noche baño en lágrimas mi cama,
con mi llanto inundo mi lecho.
Mis ojos se consumen de dolor,
envejecen de tanta tristeza.
¡Aléjense de mí, malvados,
porque el Señor ha escuchado mi llanto!
El Señor ha escuchado mi ruego,
el Señor ha acogido mi súplica.
Mis enemigos, confusos y aterrados,
huirán, quedarán de repente humillados.
SALMO 7
EL SEÑOR ES UN JUEZ JUSTO
Himno que David entonó al Señor a propósito de Kus, el benjaminita.
Señor, Dios mío, en ti me refugio,
líbrame de los que me acosan, protégeme;
que no me devoren como un león
que despedaza sin salvación alguna.
Señor, Dios mío, si algo de esto hice,
si hay maldad en mis manos,
si dañé al que estaba en paz conmigo,
si protegí sin motivo a mi adversario,
que el enemigo me persiga y me dé alcance,
que tire por tierra mi vida
y hunda mi honor en el polvo. [Pausa[
Señor, decídete a actuar lleno de ira,
álzate contra la furia de mis rivales,
vela por mí, tú que estableces la justicia.
La asamblea de las naciones te rodea,
¡vuélvete hacia ella desde el cielo!
Señor, haz justicia a los pueblos;
júzgame, Señor, como mi rectitud merece,
como corresponde a mi honradez.
¡Que acabe la maldad de los malvados!
Fortalece a la persona recta,
tú que sondeas el corazón y las entrañas,
tú que eres un Dios justo.
Dios es mi defensor,
él salva a los de corazón íntegro.
Dios es un juez justo,
Dios descarga su ira en todo tiempo.
Si no se arrepiente, afila su espada,
tensa su arco y apunta.
Armas mortales dispone contra el malvado,
flechas de fuego tiene preparadas
contra el que concibe el mal,
contra el que engendra injusticia
y hace que nazca la mentira;
ese que cava una fosa, ahonda en ella
y acaba cayendo en su propia trampa.
Su maldad se vuelve contra él,
su violencia caerá sobre él.
Alabaré al Señor porque es justo,
cantaré al Dios Altísimo.
SALMO 8
¡QUÉ GRANDE ES TU NOMBRE EN LA TIERRA ENTERA!
Al maestro del coro; según la melodía de Gad. Salmo de David.
Señor Dios nuestro,
¡qué grande es tu nombre en la tierra entera!
Alzas tu gloria sobre los cielos
y de la boca de lactantes y niños,
has hecho un baluarte frente a tus rivales
para silenciar al enemigo y al rebelde.
Miro el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has fijado,
¿qué es el mortal para que te acuerdes de él,
el ser humano para que de él te ocupes?
Lo has hecho algo inferior a un dios,
lo has revestido de honor y de gloria,
lo has puesto al frente de tus obras,
todo lo has sometido a su poder:
el ganado menor y mayor, todo él,
y también los animales del campo,
los pájaros del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de los mares.
Señor Dios nuestro,
¡qué grande es tu nombre en la tierra entera!
SALMO 9
TE DOY GRACIAS, SEÑOR, CON TODO MI CORAZÓN
Al maestro del coro; con instrumentos de música. Salmo de David.
Te doy gracias, Señor, con todo mi corazón,
yo proclamaré todas tus maravillas.
En ti me alegraré y me regocijaré;
alabaré, Altísimo, tu nombre.
Mis enemigos retroceden,
se debilitan, sucumben ante ti,
porque tú me has hecho justicia
sentado, juez justo, en tu trono.
Tú castigas al pagano, destruyes al malvado
borrando su nombre para siempre.
El enemigo se ha derrumbado sin remedio,
has demolido sus ciudades, anulado su recuerdo.
Pero el Señor permanecerá por siempre;
él prepara su trono para el juicio,
para juzgar al mundo con justicia,
para juzgar con rectitud a las naciones.
Sea el Señor refugio del oprimido,
refugio en tiempo de angustia.
En ti confían los que conocen tu nombre
pues tú, Señor, no abandonas a quien te busca.
¡Ensalcen al Señor que mora en Sión,
canten a los pueblos sus proezas!
El vengador se acuerda de ellos,
no olvida el grito de los humildes.
¡Ten piedad, Señor, de mí;
mira cómo mis enemigos me afligen!
Tú que me alejas de las puertas de la muerte
para que pueda proclamar tus alabanzas
y alegrarme en tu salvación a las puertas de Sión.
Los paganos se hundieron en la fosa que excavaron,
su pie quedó aprisionado en la trampa que tendieron.
El Señor se ha revelado, ha hecho justicia,
el malvado está atrapado en sus propias obras. [Pausa[
¡Que vuelvan al reino de los muertos los malvados,
todos los paganos que se olvidan de Dios!
El pobre no caerá para siempre en el olvido,
ni se desvanecerá eternamente la esperanza del humilde.
Ponte, Señor, en acción;
que no cante victoria el ser humano,
que los paganos sean juzgados ante ti.
Señor, infúndeles temor,
Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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