Logos Bible Study

Salmo 113:1–116:9

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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ALABEN EL NOMBRE DEL SEÑOR

¡Aleluya!

¡Alaben, servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor!

Que el nombre del Señor sea bendecido

desde ahora y para siempre;

desde que sale el sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor se alza sobre todas las naciones,

sobre los cielos está su gloria.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

que en las alturas tiene su trono,

que se inclina para contemplar

los cielos y la tierra?

Él levanta del polvo al pobre,

saca al desvalido del estiércol,

para sentarlo con los príncipes,

con los príncipes de su pueblo;

él da un hogar a la estéril,

feliz al ser madre de hijos.

¡Aleluya*!

SALMO 114 (113A)

CUANDO ISRAEL SALIÓ DE EGIPTO

Cuando Israel salió de Egipto,

la casa de Jacob de un pueblo extranjero,

Judá se convirtió en su santuario,

Israel en sus dominios.

Lo vio el mar y salió huyendo,

el Jordán retrocedió.

Como carneros saltaron los montes,

como corderillos las colinas.

¿Qué tienes tú, mar, que huyes

y tú, Jordán, que retrocedes?

Montes, ¿por qué saltan como carneros

y ustedes, colinas, como corderillos?

Tiembla, oh tierra, ante el Señor,

delante del Dios de Jacob,

que la roca torna en estanque,

la peña en un manantial.

SALMO 115 (113B)

CONFÍEN TODOS EN EL SEÑOR

No a nosotros, Señor, no a nosotros,

que sea a tu nombre al que des gloria,

por tu amor y tu bondad.

¿Por qué las naciones preguntan:

“Dónde se halla su Dios?”.

¡Nuestro Dios está en el cielo,

todo cuanto quiere hace!

Los ídolos paganos son plata y oro,

obra de manos humanas.

Tienen boca y no hablan,

ojos pero no ven,

oídos pero no oyen,

nariz y no pueden oler;

tienen manos y no palpan,

tienen pies y no caminan,

con su garganta no emiten sonidos.

Sean como ellos quienes los hacen,

todo el que en ellos confía.

Israel, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo;

casa de Aarón, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo;

los que veneran al Señor, confíen en él:

él es la ayuda y el escudo de ustedes.

El Señor nos recuerda y nos bendice,

bendecirá a la casa de Israel,

bendecirá a la casa de Aarón;

bendecirá a quienes lo veneran,

a los pequeños y grandes.

Que el Señor los multiplique,

a ustedes y a sus hijos,

que sean bendecidos por el Señor,

creador del cielo y de la tierra.

El cielo es del Señor,

la tierra se la dio a los humanos.

Los muertos no alaban al Señor,

ni tampoco quienes bajan al silencio,

pero nosotros bendecimos al Señor

desde ahora y para siempre.

¡Aleluya!

SALMO 116 (114–115)

EL SEÑOR HA SIDO BUENO CONMIGO

Amo al Señor porque escucha

mi voz suplicante.

Lo invocaré de por vida,

porque es todo oídos para mí.

Las cadenas de la muerte me cercaban,

me alcanzaba la tristeza del abismo,

era presa de la angustia y el dolor.

Pero invoqué el nombre del Señor:

“Te ruego, Señor, que me salves”.

El Señor es clemente y justo,

es compasivo nuestro Dios.

El Señor protege a los sencillos:

estaba yo abatido y me salvó.

¡A ver si recobro la calma,

pues el Señor ha sido bueno conmigo!

Me ha librado de la muerte,

ha preservado mis ojos de las lágrimas,

mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor

en la tierra de los vivos.

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Salmo 115:1: La gloria, SEÑOR, no es para nosotros; no es para nosotros sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad.

Footnotes

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *Aleluya: La versión griega de los elimina este aleluya del salmo 113 y lo sitúa al inicio del 114.