Estudio bíblico Logos

Marcos 4:34–38

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Y sin parábolas no les decía nada. Luego, a solas, se lo explicaba todo a sus discípulos.

JESÚS APACIGUA UNA TEMPESTAD

Ese mismo día, al anochecer, Jesús dijo a sus discípulos:

— Vayamos a la otra orilla del lago.

En seguida, dejando allí a la gente, lo llevaron en la barca tal como estaba. Otras barcas iban con él. De pronto, se levantó una gran tormenta de viento. Las olas azotaban la barca que comenzó a inundarse. Jesús, entretanto, estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Los discípulos lo despertaron, diciendo:

— Maestro, ¿no te importa que estemos a punto de perecer?

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