Lucas 8:43–56
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Entonces, una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años y que había gastado toda su fortuna en médicos*, sin lograr que ninguno la curase, se acercó a Jesús por detrás y le tocó el borde del manto. En aquel mismo instante se detuvo su hemorragia. Jesús preguntó:
— ¿Quién me ha tocado?
Todos negaban haberlo hecho, y Pedro le dijo:
— Maestro, es la gente que te rodea y casi te aplasta.
Pero Jesús insistió:
— Alguien me ha tocado, porque he sentido que un poder [curativo[ salía de mí.
Al ver la mujer que no podía ocultarse, fue temblando a arrodillarse a los pies de Jesús y, en presencia de todos, declaró por qué lo había tocado y cómo había quedado curada instantáneamente. Jesús le dijo:
— Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz.
Aún estaba hablando Jesús, cuando llegó uno de casa del jefe de la sinagoga a decirle a este:
— Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.
Pero Jesús, que lo había oído, le dijo a Jairo:
— No tengas miedo. ¡Sólo ten fe, y ella se salvará!
Fueron, pues, a la casa, y Jesús entró, sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Juan, Santiago y los padres de la niña. Todos estaban llorando y haciendo duelo por la muerte de la niña. Jesús les dijo:
— No lloren, pues no está muerta; está dormida.
Pero todos se burlaban de Jesús porque sabían que la niña había muerto. Jesús, tomándola de la mano, exclamó:
— ¡Muchacha, levántate!
Y el espíritu volvió a la niña, que al instante se levantó. Y Jesús ordenó que le dieran de comer. Los padres se quedaron atónitos, pero Jesús les encargó que no contaran a nadie lo que había sucedido.
Footnotes
- *Signo indicativo de nota
- *que había gastado toda su fortuna en médicos: Este inciso no figura en alguno de los mejores y más antiguos
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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