Josué 22:1–9
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III.— EPÍLOGOS (22:1–24:28)
LAS TRIBUS DE TRANSJORDANIA REGRESAN A SU TERRITORIO
Josué convocó a las tribus de Rubén y de Gad y a la media tribu de Manasés, y les dijo:
— Han cumplido todo lo que les mandó Moisés, siervo del Señor, y me han obedecido en todo lo que les he mandado. No han abandonado a sus hermanos en ningún momento durante todo este largo tiempo; han cumplido así lo que el Señor, su Dios, les mandó. Ahora que el Señor su Dios ha dado a sus hermanos el descanso que les había prometido, pueden regresar a sus tiendas, a la tierra que Moisés, siervo del Señor, les dio en propiedad al otro lado del Jordán. Únicamente pongan cuidado en cumplir los mandamientos y la ley que les dio Moisés, siervo del Señor, amando al Señor, su Dios, siguiendo todos sus caminos, guardando sus mandamientos, permaneciendo unidos a él y sirviéndole con todo su corazón y con toda su alma.
Josué los bendijo y los despidió, y ellos se fueron a sus tiendas. Moisés había dado a media tribu de Manasés la parte de heredad que le correspondía en la región de Basán; a la otra media se la dio Josué entre sus hermanos, en la Cisjordania. Al mandarlos a sus tiendas, Josué les dio la bendición y les dijo:
— Regresan a sus tiendas con grandes riquezas, con rebaños numerosos, con plata, oro, bronce, hierro y muchos vestidos; deben, pues, repartir con sus hermanos el botín arrebatado a sus enemigos.
Los rubenitas y los gaditas, con la media tribu de Manasés, regresaron a su territorio, dejando a sus hermanos israelitas en Siló, en el país de Canaán; regresaron al país de Galaad, tierra de su propiedad, en la que se habían establecido siguiendo el mandato del Señor dado por medio de Moisés.
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