Logos Bible Study

Jeremías 8:5–10

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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¿Por qué, pues, se ha extraviado este pueblo,

y Jerusalén es una apóstata recalcitrante?

Se aferran al engaño, se niegan a volver.

Presté atención y escuché:

Sus palabras no eran de fiar;

nadie se arrepiente de su maldad

preguntándose: “¿Qué he hecho?”.

Cada cual sigue sus correrías,

como caballo lanzado al ataque.

Hasta la cigüeña en el cielo

conoce el tiempo establecido;

la tórtola, la golondrina y la grulla

están atentas al tiempo del regreso.

Pero mi pueblo no conoce

el orden fijado por el Señor.

¿Cómo dicen “Somos sabios,

tenemos la ley del Señor”,

si resulta que la ha corrompido

la pluma corrupta de los expertos?

Los sabios están avergonzados,

asustados, y quedan atrapados.

Si han rechazado la palabra del Señor,

¿de qué puede servirles su sabiduría?

Por eso, voy a dar a otros sus mujeres,

entregaré sus campos a los conquistadores.

Es que del pequeño al grande

todos piensan en medrar;

del profeta al sacerdote

todos andan entre fraudes.

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