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Isaías 14:9–32

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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El reino de los muertos se estremece

en lo profundo al salir a tu encuentro,

despertando en tu honor a las sombras,

a los grandes del mundo,

haciendo que se alcen de sus tronos

los reyes de los pueblos.

Todos te entonan un canto:

¡También tú estás consumido,

ya eres parecido a nosotros

y entierras tu fausto

en el reino de los muertos

con el son melodioso de tus arpas!

Te acuestas en lecho de gusanos,

te cubre una colcha de lombrices.

¡Cómo has caído del cielo,

lucero, hijo de la aurora!

¡Cómo yaces ahora por tierra,

tú, sometedor de naciones!

Tú, que solías decirte:

“Voy a escalar el cielo;

por encima de los astros divinos

pienso establecer mi trono.

Me sentaré en el monte de los dioses,

allá por los confines del norte;

cabalgaré en las crestas de las nubes

y seré lo mismo que el Altísimo”.

Pero acabaste hundido

en el reino de los muertos,

en lo más profundo de la fosa.

Los que te ven te miran atentos,

observando hasta el último detalle:

“¿No es este el que atemorizaba la tierra,

el que hacía temblar a los reinos,

convertía la tierra en desierto,

dejaba sus ciudades arrasadas

y negaba a los cautivos la libertad?”.

Los reyes de la tierra

reposan con honor,

cada cual en su morada.

Pero tú has sido tirado

y privado de tu tumba,

igual que un feto asqueroso;

estás cubierto de muertos,

de traspasados a espada,

como un cadáver pisado.

No compartirás su sepulcro,

pues arruinaste tu país

y masacraste a tu pueblo.

Nunca será mencionada

la estirpe del malvado.

Preparen la matanza de sus hijos,

debido a la culpa de su padre;

que no vuelvan a adueñarse del país

y no llenen la tierra de ciudades.

Voy a levantarme contra ellos

—oráculo del Señor del universo—,

arrancaré a Babilonia apellido,

vestigio, retoño y vástago.

—Oráculo del Señor—.

Haré de ella un habitáculo de erizos,

una zona de aguas pantanosas.

La allanaré con llana de destrucción

—oráculo del Señor del universo—.

CONTRA ASIRIA

Lo ha jurado el Señor del universo:

“Sucederá según lo he planeado,

se cumplirá según lo he decidido:

acabaré con Asiria en mi tierra,

será pisoteada en mis montes;

se librarán los míos de su yugo,

caerá su carga de sus hombros”.

Este es el plan adoptado sobre toda la tierra,

esta es la mano extendida sobre todos los pueblos.

¿Quién puede desbaratar

el plan del Señor del universo?

¿Quién puede desviar

su mano extendida amenazante?

CONTRA FILISTEA

El año de la muerte del rey Ajab, tuvo lugar el siguiente oráculo:

No te alegres a coro, Filistea,

porque se haya roto la vara que te hería,

pues la raíz de la culebra dará una víbora,

su fruto será un dragón volador.

Los desvalidos pastarán como corderos,

los pobres reposarán confiados.

Matará de hambre tu raíz,

asesinando lo que quede de ti.

¡Clama, puerta; ciudad, grita;

tiembla, Filistea toda!

Una polvareda se acerca desde el norte,

sin nadie que escape a su ímpetu.

¿Qué se puede responder

a los legados de esa nación?

Que el Señor fundó Sión como refugio

para los desvalidos de su pueblo.

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