Logos Bible Study

Hebreos 9:23–28

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Se necesitaban, pues, tales sacrificios para purificar lo que sólo era esbozo de las realidades celestiales; pero estas mismas realidades celestiales precisaban de sacrificios más valiosos. Por eso Cristo no entró en un santuario construido por manos humanas —que era simple imagen del verdadero santuario—, sino que entró en el cielo mismo donde ahora intercede por nosotros en presencia de Dios. Y tampoco tuvo que ofrecerse muchas veces, como tiene que hacerlo el sumo sacerdote judío que año tras año entra en “el lugar santísimo” con una sangre que no es la suya. De no ser así, Cristo debería haber padecido muchas veces desde que el mundo es mundo; y, sin embargo, le ha bastado con manifestarse una sola vez ahora, en el momento culminante de la historia, destruyendo el pecado con el sacrificio de sí mismo.

Y así como está establecido que todos los seres humanos deben pasar por la muerte una sola vez para ser a continuación juzgados, así también Cristo se ofreció una sola vez para cargar con los pecados de la humanidad. Después se mostrará por segunda vez, pero ya no en relación con el pecado, sino para salvar a quienes han puesto su esperanza en él.

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Hebreos 9:24: PORQUE CRISTO NO ENTRÓ EN UN LUGAR SANTO HECHO POR MANOS, UNA REPRESENTACIÓN DEL VERDADERO, SINO EN EL CIELO MISMO, PARA PRESENTARSE AHORA EN LA PRESENCIA DE DIOS POR NOSOTROS.