Génesis 35:1–14
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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JACOB VUELVE A BETEL
Dios dijo a Jacob:
— Ponte en camino, dirígete a Betel y quédate a vivir allí, donde levantarás un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
Jacob dijo a su familia y a todos los que lo acompañaban:
— Desháganse de todos los dioses extraños que tengan, purifíquense y cambien de ropa. Luego subiremos a Betel donde erigiré un altar al Dios que me escuchó en el peligro y me acompañó en mi viaje.
Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que conservaban, así como los pendientes que llevaban en las orejas, y Jacob los enterró al pie de la encina que hay junto a Siquén. Después emprendieron camino, y nadie persiguió a los hijos de Jacob, porque Dios hizo que el pánico cundiese entre las ciudades de alrededor.
Jacob, con toda la gente que lo acompañaba, llegó a Luz, es decir, a Betel, en la tierra de Canaán. Erigió allí un altar y puso a aquel lugar el nombre de Betel, porque allí se le había aparecido Dios cuando huía de su hermano.
Por esos días murió Débora, la nodriza de Rebeca, y la enterraron más abajo de Betel, al pie de una encina a la que llamaron Encina del Llanto.
Al volver Jacob de Parán Aram, se le apareció de nuevo Dios y lo bendijo diciendo:
— Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarás así. De ahora en adelante te llamarás Israel.
Y lo llamó Israel. Luego añadió:
— Yo soy el Todopoderoso; sé fecundo y multiplícate. Un pueblo, una muchedumbre de naciones nacerá de ti y habrá reyes entre tus vástagos. La tierra que les di a Abrahán y a Isaac, te la doy a ti y a tu descendencia.
Y Dios se marchó del lugar donde había hablado con él. Entonces Jacob erigió una piedra votiva en el lugar donde Dios le había hablado, vertió sobre ella una libación y la ungió con aceite.
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