Génesis 16–17
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NACIMIENTO DE ISMAEL
Saray, la mujer de Abrán, no le había dado hijos. Pero Saray tenía una esclava egipcia, llamada Agar. Y dijo Saray a Abrán:
— El Señor no me ha permitido tener hijos; acuéstate con mi esclava y quizás podamos tener familia gracias a ella.
Abrán aceptó su propuesta. Diez años habían transcurrido desde que Abrán se instaló en Canaán, cuando Saray, su mujer, tomó a Agar, su esclava egipcia, y se la dio como mujer a Abrán, su marido. Abrán se acostó con Agar, y ella quedó embarazada. Pero cuando Agar supo que esperaba un hijo, perdió el respeto a su señora. Entonces Saray dijo a Abrán:
— ¡Tú tienes la culpa de que esta me menosprecie! Yo puse a mi esclava en tus brazos y, cuando ella ha visto que espera un hijo, me ha perdido el respeto. ¡Que el Señor actúe de juez entre nosotros!
Abrán respondió a Saray:
— Mira, la esclava es cosa tuya; haz con ella como mejor te parezca.
Entonces Saray empezó a tratarla tan mal que Agar tuvo que huir de ella. El ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial de agua —la fuente que hay en el camino de Sur— y le preguntó:
— Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?
Ella respondió:
— Vengo huyendo de mi señora Saray.
Y el ángel del Señor le dijo:
— Vuelve con tu señora y sométete a su autoridad.
Luego añadió:
— Multiplicaré tu descendencia de suerte que nadie será capaz de contarla.
Y siguió diciendo:
— Estás embarazada y darás a luz un hijo a quien pondrás el nombre de Ismael, porque el Señor escuchó tu aflicción. Indómito como un potro salvaje, luchará contra todos y todos lucharán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos.
Agar entonces se dijo: ¿Será verdad que yo he visto aquí a aquel que me ve? Por lo que Agar invocó al Señor, que le había hablado, con el nombre de El-Roí. Por eso al pozo aquel, el que se encuentra entre Cadés y Bared, lo llamó Lajay Roí —es decir, Pozo del Viviente que me ve—.
Agar dio un hijo a Abrán, y Abrán le puso el nombre de Ismael. Abrán tenía ochenta y seis años cuando nació Ismael.
LA CIRCUNCISIÓN, SEÑAL DE LA ALIANZA
Cuando Abrán tenía noventa y nueve años se le apareció el Señor y le dijo:
— Yo soy el Todopoderoso. Tenme presente en tu vida y vive rectamente. Yo haré una alianza contigo y multiplicaré tu descendencia inmensamente.
Entonces Abrán cayó rostro en tierra mientras Dios continuaba diciendo:
— Mira, esta es la alianza que yo hago contigo: tú serás padre de una muchedumbre de pueblos. No te llamarás ya Abrán, sino que tu nombre de ahora en adelante será Abrahán porque yo te hago padre de una muchedumbre de pueblos. Te haré extraordinariamente fecundo; de ti surgirán naciones y reyes. Establezco mi alianza contigo y, después de ti, con todas las generaciones que desciendan de ti. Será una alianza perpetua: yo seré tu Dios y el de tus descendientes. A ti y a los descendientes que te sucedan les daré en posesión perpetua la tierra que ahora recorres como inmigrante, toda la tierra de Canaán. Y yo seré su Dios.
Y Dios añadió:
— Tú y tus descendientes, de generación en generación, habrán de guardar mi alianza. Esta será la señal de la alianza que establezco con ustedes y con tu descendencia, y que deberán cumplir: circunciden a todos sus varones. Circuncidarán la carne de su prepucio y esa será la señal de mi alianza con ustedes. De generación en generación, todos sus varones serán circuncidados a los ocho días de nacer; también los esclavos nacidos en casa o comprados por dinero a cualquier extranjero que no sea de la raza de ustedes. Todos sin excepción, tanto el esclavo nacido en casa como el comprado por dinero, deberán ser circuncidados. Así mi alianza estará marcada en la carne de ustedes como una alianza perpetua. Pero el varón incircunciso, a quien no se haya cortado la carne de su prepucio, será extirpado del pueblo, porque habrá quebrantado mi alianza.
ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE ISAAC
Dijo Dios a Abrahán:
— A Saray, tu mujer, ya no la llamarás Saray, sino Sara. Yo la bendeciré y ella te dará un hijo. La bendeciré y será madre de naciones; de ella saldrán reyes de pueblos.
Cayó Abrahán rostro en tierra y se puso a reír pensando para sí: “¿Cómo va un centenario a engendrar un hijo, y Sara dar a luz a los noventa?”.
Entonces Abrahán dijo a Dios:
— Me contento con que Ismael viva bajo tu protección.
Dios le replicó:
— Te digo que Sara te dará un hijo, al que llamarás Isaac. Con él y con sus descendientes mantendré perpetuamente mi alianza. En cuanto a Ismael, he escuchado tu petición y voy a bendecirlo; lo haré fecundo y le daré una descendencia muy numerosa; será padre de doce príncipes y haré de él un gran pueblo. Pero mi alianza será con Isaac, el hijo que te dará Sara dentro de un año por estas fechas.
Cuando Dios acabó de hablar con Abrahán, ascendió alejándose de su lado. Aquel mismo día Abrahán tomó a su hijo Ismael y a todos los varones que estaban a su servicio —tanto los que habían nacido en su casa como los que había comprado— y circuncidó la carne de sus prepucios, tal como Dios le había ordenado. Abrahán tenía noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio, y su hijo Ismael tenía trece cuando fue circuncidado. En el mismo día fueron circuncidados Abrahán y su hijo Ismael; y fueron circuncidados con él todos los varones de su casa, tanto los nacidos en ella como los que fueron comprados a extranjeros.
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