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Ezequiel 27:5–24

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Te construyeron con tablas

de cipreses de Senir;

usaron cedro del Líbano

para fabricar tu mástil,

con encinas de Basán

hicieron tus remos;

te pusieron cubierta de ciprés

traído de las costas de Quitín;

hecha de lino recamado de Egipto,

tu vela te servía de enseña;

tu toldo, de púrpura y grana,

era de las costas de Elisá.

Los habitantes de Sidón y Arvad

eran tus remeros.

Tus expertos, que iban a bordo,

hacían de timoneles.

Los ancianos de Guebal,

con sus expertos a bordo,

reparaban tus averías.

Navíos y marineros

intercambiaban contigo mercancías.

Los de Persia, Lud y Put

se alistaban como soldados en tu ejército;

en ti colgaban escudos y yelmos,

y así te daban esplendor.

Los de Arvad, con tu ejército, guarnecían el contorno de tus murallas; los de Gamad custodiaban tus torres. Colgaban sus escudos en torno a tus murallas y hacían de ti un dechado de belleza. Tarsis era tu cliente, atraída por la abundancia de tus riquezas; a cambio te daba plata, hierro, estaño y plomo. Javán, Túbal y Mésec comerciaban contigo; a cambio te proporcionaban esclavos y utensilios de bronce. Los de Bet Togarmá te daban a cambio caballos de tiro y de competición, así como mulos. También comerciaba contigo la gente de Rodán; numerosos enclaves marítimos eran clientes tuyos, y a cambio de tus servicios te daban colmillos de marfil y madera de ébano. Edom era cliente tuyo, atraído por la abundancia de tus manufacturas; a cambio te daba malaquita, púrpura, telas recamadas, lino, corales y rubíes. También Judá e Israel comerciaban contigo; a cambio de tus servicios te proporcionaban trigo de Minit, galletas, miel, aceite y bálsamo. Damasco era cliente tuya, atraída por la abundancia de tus manufacturas y de tus riquezas; a cambio te daba vino de Jelbón y lana de Sajar. Dan y Javán, desde Uzal, te proporcionaban hierro forjado, canela y caña aromática. Dedán comerciaba contigo en sillas de montar. Arabia y todos los príncipes de Quedar intercambiaban contigo productos: corderos, carneros y machos cabríos. Los mercaderes de Sabá, Asur, Quilmad y Ramá comerciaban contigo; te daban a cambio perfumes exquisitos, piedras preciosas de toda clase y oro. Jarán, Cané y Edén comerciaban contigo en vestidos de lujo, mantos de púrpura, telas recamadas, tapices multicolores y sólidas cuerdas trenzadas.

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