Esdras 10:9–44
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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En tres días se reunieron todos los hombres de Judá y Benjamín en Jerusalén. Era el día veinte del noveno mes cuando se sentó todo el pueblo en la plaza del Templo de Dios, temblando por el asunto a tratar y por la lluvia que caía.
Esdras, el sacerdote, se puso en pie y les dijo:
— Ustedes han pecado casándose con mujeres extranjeras y han aumentado así la culpa de Israel. Den, ahora, gracias al Señor, Dios de sus antepasados; cumplan su voluntad y apártense de las gentes del lugar y de las mujeres extranjeras.
Toda la asamblea asintió y dijo en alta voz:
— Hágase conforme a lo que dices; pero el pueblo es numeroso, el tiempo lluvioso y no podríamos resistir a la intemperie, ya que la tarea no es de un día ni de dos, pues somos muchos los que hemos pecado. Que se queden nuestros jefes en representación de toda la asamblea. Y que todos los que en nuestras ciudades se han casado con mujeres extranjeras vengan en fechas concretas y acompañados de los responsables y jueces de cada ciudad hasta que aplaquemos el furor de la ira de nuestro Dios con relación a este tema.
Sólo Jonatán, hijo de Asael, y Jajazías, hijo de Ticvá, se opusieron apoyados por Mesulán y el levita Sabtay. El resto de los repatriados actuaron conforme a lo acordado. Al respecto, junto con el sacerdote Esdras fueron designados nominalmente los jefes de las respectivas familias, y el día primero del décimo mes se sentaron a investigar el asunto. El día primero del primer mes concluyó la investigación de los casos de quienes se habían casado con mujeres extranjeras.
RELACIÓN DE CASADOS CON MUJERES EXTRANJERAS
Entre los descendientes de los sacerdotes que se habían casado con mujeres extranjeras, se encontraron los siguientes:
De los descendientes de Josué, hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasías, Eliezer, Jarib y Guedalías, los cuales se comprometieron bajo juramento a despedir a sus mujeres y a ofrecer un carnero del rebaño como reparación de su culpa. De los descendientes de Imer: Jananí y Zebadías. De los descendientes de Jarín: Maasías, Elías, Semaías, Jejiel y Ozías. De los descendientes de Pasur: Elioenay, Maasías, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasá.
Entre los levitas: Jozabad, Simí, Quelaías (este es quelita), Petaías, Judá y Eliezer. Entre los cantores: Eliasib. Entre los porteros: Salún, Télem y Urí.
Entre los israelitas seglares: de los descendientes de Parós: Ramías, Jezías, Malquías, Mijamín, Eleazar, Malquías y Benaías. De los descendientes de Elam: Matanías, Zacarías, Jejiel, Abdí, Jeremot y Elías. De los descendientes de Zatú: Elioenay, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y Azizá. De los descendientes de Bebay: Jojanán, Jananías, Zabay y Atlay. De los descendientes de Baní: Mesulán, Maluc, Adaías, Jasub, Seal y Ramot. De los descendientes de Pajat Moab: Adná, Quelal, Benaías, Maasías, Matanías, Besalel, Binúi y Manasés. De los descendientes de Jarín: Eliezer, Jisías, Malquías, Semaías, Simeón, Benjamín, Maluc y Semarías. De los descendientes de Jasún: Matenay, Matatá, Zabad, Elifélet, Jeremay, Manasés y Simí. De los descendientes de Baní: Madai, Amrán, Uel, Benaías, Bedías, Quelují, Vanías, Meremot, Eliasib, Matanías, Matenay, Jaasay, Baní, Binúi, Simí, Selemías, Natán, Adaías, Macnadbay, Sasay, Saray, Azarel, Selemías, Semarías, Salún, Amarías y José. De los descendientes de Nebo: Jeiel, Matatías, Zabad, Zebiná, Jadau, Joel y Benaías. Todos estos se habían casado con mujeres extranjeras, algunas de las cuales habían tenido hijos.
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