2º Crónicas 15:8–15
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Cuando Asá escuchó las palabras de la profecía de Azarías, hijo del profeta Oded*, se armó de valor e hizo desaparecer los ídolos de todo el territorio de Judá y Benjamín y de las ciudades que había conquistado en la sierra de Efraín, y restauró el altar del Señor que había delante del atrio del Templo. Luego convocó a todo Judá y Benjamín y a los de Efraín, Manasés y Simeón que vivían entre ellos (pues muchos israelitas se habían pasado a su lado al comprobar que el Señor su Dios estaba con él) y los reunió en Jerusalén el tercer mes del año décimo quinto del reinado de Asá. Aquel día ofrecieron al Señor setecientos toros y siete mil ovejas del botín que habían traído, y se comprometieron en alianza a seguir al Señor, Dios de sus antepasados, con todo el corazón y toda el alma, y a declarar reo de muerte a todo aquel que no siguiese al Señor Dios de Israel, fuese niño o adulto, hombre o mujer. Lo juraron ante el Señor en voz alta, con gritos de júbilo y al son de trompetas y cuernos. Todo Judá estaba feliz con el juramento, pues lo habían hecho de todo corazón y habían seguido al Señor con su mejor voluntad por lo que el Señor se había dejado encontrar por ellos, concediéndoles paz con sus vecinos circundantes.
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