1 Timoteo 1:3–11
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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I.— INSTRUCCIONES ACERCA DE LA IGLESIA Y DE SUS MINISTROS (1:3‒3:16)
PELIGRO DE LAS FALSAS DOCTRINAS
Cuando partí para Macedonia, te pedí que permanecieras en Éfeso para hacer frente a esos que andan enseñando extrañas doctrinas y no hacen más que enzarzarse en discursos interminables sobre mitos y genealogías, cosas que sólo sirven para suscitar disputas y en nada contribuyen al plan de Dios basado en la fe. El propósito de esta advertencia es promover el amor que brota de un corazón limpio, de una conciencia sana y de una fe sincera. Algunos se han desviado de esta línea de conducta y se han perdido en estéril palabrería. Pretenden ser maestros de la ley y ni siquiera entienden lo que dicen ni lo que con tanta seguridad sostienen.
COMETIDO DE LA LEY
Sabido es que la ley es cosa excelente si se la utiliza con rectitud. Como es también sabido que no está hecha para el buen ciudadano, sino para los malvados y rebeldes; para los impíos y pecadores; para los sacrílegos y profanadores de lo sagrado; para los parricidas, los matricidas y los asesinos; para los lujuriosos, los homosexuales y los que trafican con personas; para los embaucadores y perjuros; y para cualquier vicio que se oponga a la auténtica enseñanza, en conformidad con el glorioso mensaje evangélico que me ha confiado el Dios de la felicidad.
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