Éxodo 7:27–8:10
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Si te opones a dejarlo salir, infestaré tu reino con una plaga de ranas. El Nilo bullirá de ranas, que saldrán de él y se meterán en tu casa, en tu alcoba, y en tu misma cama; se meterán también en las casas de tus cortesanos y de tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Llegarán incluso a saltar sobre ti, sobre tus cortesanos y sobre todo tu pueblo”.
Dijo, pues, el Señor a Moisés:
— Manda a Aarón que extienda su vara sobre los ríos, canales y estanques, para que se llene de ranas el país de Egipto.
Extendió Aarón su mano sobre las aguas de Egipto, y salió tal cantidad de ranas que se llenó de ellas el país. Pero los magos, con sus artes mágicas, hicieron lo mismo: consiguieron que las ranas invadieran todo el país. Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y Aarón y les dijo:
— Supliquen al Señor para que retire las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré salir a los israelitas para que ofrezcan sacrificios al Señor.
Moisés contestó al faraón:
— ¿Cuándo quieres que interceda por ti, por tus cortesanos y por tu pueblo, para que el Señor retire las ranas de ti y de tu palacio, y se queden tan solo en el río?
— Mañana mismo, respondió el faraón.
Moisés asintió:
— Así se hará, para que reconozcas que no hay nadie como el Señor nuestro Dios. Las ranas se alejarán de ti y de tu palacio, de tus cortesanos y de todo tu pueblo; únicamente encontrarás ranas en el río.
Moisés y Aarón salieron de la presencia del faraón, y Moisés suplicó al Señor a propósito de las ranas con que había abrumado al faraón. El Señor accedió a la petición de Moisés y murieron las ranas de las casas, patios y campos. Los egipcios las recogieron y las amontonaron; y un hedor insoportable se extendió por todo el país.
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