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La Biblia de las Américas
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Jeremías compra un campo en Anatot

Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor en el año décimo de Sedequías, rey de Judá, que fue el año dieciocho de Nabucodonosora.

2 En aquel tiempo el ejército del rey de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estaba encerrado en el patio de la guardiaa, que estaba en la casa del rey de Judá,

3 porque Sedequías, rey de Judá, lo había encerradoa, diciendo: ¿Por qué profetizas, diciendo: «Así dice el Señorb: “He aquí, voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babiloniac, y él la tomarád;

4 y Sedequías, rey de Judá, no escapará de la mano de los caldeos, sino que ciertamente será entregado en manos del rey de Babiloniaa que hablará con él cara a cara1, y sus ojos verán sus ojos;

5 y él llevará a Sedequías a Babilonia, y allí estará hasta que yo lo visite”—declara el Señor—“si peleáis contra los caldeosa, no tendréis éxitob”»?

6 Y Jeremías dijo: Vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

7 «He aquí, Hanameel, hijo de tu tío Salum, viene a ti, diciendo: “Cómprate el campo que tengo en Anatota, porque tú tienes el derecho de rescate para comprarlob”».

8 Y vino a mí Hanameel, hijo de mi tío, al patio de la guardia conforme a la palabra del Señor, y me dijoa: «Te ruego que compres el campo que tengo en Anatot, que está en la tierra de Benjamín, porque tú tienes el derecho de posesiónb y el rescate es tuyo; cómpralo para ti». Entonces supe que esta era la palabra del Señorc.

9 Y compré a Hanameel, hijo de mi tío, el campo que estaba en Anatot, y le pesé la plata, diecisiete siclos1 de plataa.

10 Firmé la escrituraa y la1 selléb, llamé testigosc y pesé la plata en la balanza.

11 Luego tomé la escrituraa de compra, la copia sellada con los términos y condiciones, y también la copia abierta;

12 y di la escritura de compra a Baruc, hijo de Neríasa, hijo de Maasíasb, en presencia de Hanameel, hijo de mi tío, en presencia de los testigos que firmaron la escritura de compra y en presencia de todos los judíos que se encontraban en el patio de la guardia.

13 Y di orden a Baruc en presencia de ellos, diciendo:

14 «Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Toma estas escrituras, esta escritura de compra sellada y esta escritura abierta, y ponlas en una vasija de barro para que duren mucho tiempo1».

15 »Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “De nuevo se comprarán casas, campos y viñas en esta tierraa”».

16 Entonces oré al Señor, después de haber dado la escritura de compra a Baruc, hijo de Nerías, diciendoa:

17 «¡Ah, Señor Dios1! He aquía, tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendidob; nada es imposible para tic,

18 que muestras misericordia a millares, pero que castigas la iniquidad de los padres en1 sus hijos después de ellosa, oh grandeb y poderoso Diosc, el Señor de los ejércitos es su nombred;

19 grande en consejo y poderoso en obrasa, cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombresb, para dar a cada uno conforme a sus caminos y conforme al fruto de sus obrasc.

20 »Tú realizaste1 señales y portentos en la tierra de Egiptoa hasta este día, y en Israel y entre los hombres, y te has hecho un nombre, como se ve hoyb.

21 »Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y con brazo extendido y con gran terrora,

22 y les diste esta tierra, que habías jurado dar a sus padres, tierra que mana leche y miela.

23 »Y ellos entraron y tomaron posesión de ellaa, pero no obedecieron tu voz ni anduvieron en tu leyb; no hicieron nada de todo lo que les mandaste hacerc; por tanto tú has hecho venir sobre ellos toda esta calamidadd.

24 »He aquí, los terraplenes de asalto han llegado a la ciudad para tomarlaa, y la ciudad va a ser entregada en manos de los caldeos que pelean contra ella, por causa de la espada, el hambre y la pestilenciab; lo que habías hablado ha venido a serc, y he aquí, tú lo estás viendo.

25 »Y tú me has dicho, oh Señor Dios1: “Cómprate el campo con dinero, y llama testigos”; aunque la ciudad sea entregada en manos de los caldeos».

26 Entonces vino palabra del Señor a Jeremías, diciendo:

27 He aquí, yo soy el Señor, el Dios de toda carnea, ¿habrá algo imposible para míb?

28 Por tanto, así dice el Señor: He aquí, entregaré esta ciudad en mano de los caldeos y en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y él la tomaráa.

29 Y entrarán los caldeos que atacan esta ciudad, prenderán fuego a la1 ciudad y la quemarána, junto con las casas en las que han ofrecido incienso a Baal sobre sus terrazas y han derramado libaciones a otros diosesb para provocarme a ira.

30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá solo han hecho lo malo ante mis ojos desde su juventud; ciertamente los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manosa—declara el Señorb.

31 Porque motivo de mi ira y de mi furor ha sido esta ciudad para mí, desde el día en que la edificarona hasta hoy, de modo que será quitada de mi presenciab

32 por todo el mal que los hijos de Israel y los hijos de Judá hicieron para provocarme a ira, ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes, sus profetas, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusaléna.

33 Ellos me dieron la espalda, y no el rostro; aunque les enseñaba, enseñándoles una y otra vez1, no escucharon ni aceptaron2 correccióna,

34 sino que pusieron sus abominaciones en la casa que es llamada por mi nombre, profanándolaa.

35 Y edificaron los lugares altos de Baal que están en el valle de Ben-hinom, para hacer pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas en honor de Moloca, lo cual no les había mandado, ni me pasó por la mente1 que ellos cometieran esta abominaciónb, para hacer que Judá pecara.

36 Ahora pues, así dice el Señor, Dios de Israel, en cuanto a esta ciudad de la cual vosotros decís: «Va a ser entregada en mano del rey de Babilonia por la espada, por el hambre y por la pestilenciaa».”

37 He aquí, los reuniré de todas las tierras a las cuales los he echado en mi ira, en mi furor y con gran enojo, y los haré volver a este lugar y los haré morar segurosa.

38 Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Diosa;

39 y les daré un solo corazóna y un solo camino, para que me teman siempre, para bien de ellos y de sus hijos después de ellosb.

40 Haré con ellos un pacto eternoa, por el que no me apartaré de ellosb, para hacerles bien, e infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de míc.

41 Me regocijaré en ellos haciéndoles biena, y ciertamente los plantaré en esta tierrab, con todo mi corazón y con toda mi almac.

42 Porque así dice el Señor: «Como he traído a este pueblo toda esta gran calamidad así he de traer sobre ellos todo el biena que les prometob.

43 »Y se comprarán campos en esta tierra de la cual decís vosotros: “Es una desolación, sin hombres ni animalesa; entregada está en mano de los caldeosb.’

44 »La gente comprará campos por dinero, firmarán y sellarán escrituras1 y llamarán a testigosa, en la tierra de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén, en las ciudades de Judá, en las ciudades de la región montañosa, en las ciudades de la llanura y en las ciudades del Neguev2b, porque restauraré su bienestar3»—declara el Señorc.

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Reconociendo la crítica necesidad de una traducción exacta de la Biblia, y en un español contemporáneo, Lockman Bible Ministries, a través del departamento de traducciones, ha producido La Biblia de las Américas®, la cual es una traducción de los idiomas originales de las Escrituras y presenta la Palabra de Dios en forma clara y comprensible; por tanto, fácil de leerse y de ser entendida por todos, además de ser muy conveniente para estudios bíblicos serios.

LITERAL: Porque es traducida directamente del hebreo, arameo y griego al español, tomando en cuenta cada palabra en estos idiomas originales. La Biblia de las Américas® traduce (no interpreta) el sentido de las palabras de los idiomas originales. Por eso, Ud. puede leerla con la seguridad y convicción de que está leyendo la PALABRA DE DIOS.

CONFIABLE: Porque se tradujo literal y objetivamente. Ud. puede confiar que en el español se representan con exactitud y claridad las palabras de los idiomas originales. LBLA® es la primera Biblia en español que fue producida por un equipo internacional e interdenominacional de eruditos evangélicos de varios países de América Latina y también de España y los Estados Unidos. Se terminó en 1986 después de quince años de ardua labor. The Lockman Foundation, que produjo LBLA® , es conocida en el campo bíblico como un líder en la producción y publicación de Biblias fieles a los idiomas originales.

FÁCIL DE LEER: Porque se han observado las reglas de la gramática española moderna en un estilo ágil y ameno en un texto de alta calidad literaria y sumamente comprensible. Esta versión se ha producido con la firme convicción de que las Sagradas Escrituras, según fueron escritas originalmente en hebreo, arameo y griego, fueron inspiradas por Dios, y son de provecho para la formación integral del cristiano. Puesto que las Escrituras son la eterna palabra de Dios, hablan siempre con renovado poder a cada generación para dar sabiduría que lleva a la salvación en Cristo, equipando al creyente para disfrutar de una vida abundante y feliz en la tierra, y constituyéndolo en testimonio viviente de la verdad para la gloria eterna de Dios.

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