Loading…
Nueva Versión Internacional

Isaiah 4:6–7:25

Embed This Verse

Add this verse to your website by copying the code below. Customize

que servirá de cobertizo, para dar sombra contra el calor del día, y de refugio y protección contra la lluvia y la tormenta.

El canto a la viña

Cantaré en nombre de mi amigo querido

una canción dedicada a su viña.

Mi amigo querido tenía una viña

en una ladera fértil.

La cavó, la limpió de piedras

y la plantó con las mejores cepas.

Edificó una torre en medio de ella

y además preparó un lagar.

Él esperaba que diera buenas uvas,

pero acabó dando uvas agrias.

Y ahora, hombres de Judá,

habitantes de Jerusalén,

juzguen entre mi viña y yo.

¿Qué más se podría hacer por mi viña

que yo no lo haya hecho?

Yo esperaba que diera buenas uvas;

¿por qué dio uvas agrias?

Voy a decirles

lo que haré con mi viña:

Le quitaré su cerco, y será destruida;

derribaré su muro, y será pisoteada.

La dejaré desolada,

y no será podada ni cultivada;

le crecerán espinos y cardos.

Mandaré que las nubes

no lluevan sobre ella.

La viña del Señor Todopoderoso es el pueblo de Israel;

los hombres de Judá son su huerto preferido.

Él esperaba justicia,

pero encontró ríos de sangre;

esperaba rectitud,

pero encontró gritos de angustia.

Maldiciones contra los explotadores

¡Ay de aquellos que acaparan casa tras casa

y se apropian de campo tras campo

hasta que no dejan lugar para nadie más,

y terminan viviendo solos en el país!

El Señor Todopoderoso me ha dicho al oído:

«Muchas casas quedarán desoladas,

y no habrá quien habite las grandes mansiones.

10 Tres hectáreas de viña sólo producirán un tonel,

y diez medidas de semilla

darán tan sólo una.»*

11 ¡Ay de los que madrugan

para ir tras bebidas embriagantes,

que quedan hasta muy tarde

embriagándose con vino!

12 En sus banquetes hay vino y arpas,

liras, tambores y flautas;

pero no se fijan en los hechos del Señor

ni tienen en cuenta las obras de sus manos.

13 Por eso mi pueblo será exiliado

porque no me conoce;

sus nobles perecerán de hambre

y la multitud se morirá de sed.

14 Por eso el sepulcro ensancha su garganta,

y desmesuradamente abre sus fauces.

Allí bajan nobles y plebeyos,

con sus juergas y diversiones.

15 El hombre será humillado,

la humanidad, doblegada,

y abatidos los ojos altivos.

16 Pero el Señor Todopoderoso será exaltado en justicia,

el Dios santo se mostrará santo en rectitud.

17 Los corderos pastarán como en praderas propias,

y las cabras* comerán entre las ruinas de los ricos.

18 ¡Ay de los que arrastran iniquidad con cuerdas de mentira,

y el pecado con sogas de carreta!

19 Dicen: «¡Que Dios se apure,

que apresure su obra

para que la veamos;

que se acerque y se cumpla

el plan del Santo de Israel,

para que lo conozcamos!»

20 ¡Ay de los que llaman a lo malo bueno

y a lo bueno malo,

que tienen las tinieblas por luz

y la luz por tinieblas,

que tienen lo amargo por dulce

y lo dulce por amargo!

21 ¡Ay de los que se consideran sabios,

de los que se creen inteligentes!

22 ¡Ay de los valientes para beber vino,

de los valentones que mezclan bebidas embriagantes,

23 de los que por soborno absuelven al culpable,

y le niegan sus derechos al indefenso!

24 Por eso, así como las lenguas de fuego devoran la paja

y el pasto seco se consume en las llamas,

su raíz se pudrirá

y, como el polvo, se disipará su flor.

Porque han rechazado la ley del Señor Todopoderoso

y han desdeñado la palabra del Santo de Israel.

25 Por eso se enciende la ira del Señor contra su pueblo,

levanta la mano contra él y lo golpea;

las montañas se estremecen,

los cadáveres quedan como basura

en medio de las calles.

Con todo, no se aplacó su ira,

y su brazo aún sigue extendido.

26 Con una bandera le hará señas a una nación lejana,

con un silbido la llamará desde el extremo de la tierra,

y esta nación llegará presta y veloz.

27 Ninguno de ellos se cansa ni tropieza,

ni dormita ni se duerme;

a ninguno se le afloja el cinturón

ni se le rompe la correa de las sandalias.

28 Sus flechas son puntiagudas,

tensos todos sus arcos;

parecen pedernal los cascos de sus caballos,

y torbellino las ruedas de sus carros.

29 Su rugido es el de una leona,

como el de los leoncillos:

gruñe y atrapa la presa,

y se la lleva sin que nadie se la arrebate.

30 En aquel día bramará contra ella

como brama el mar.

Si alguien contempla la tierra,

la verá sombría y angustiada,

y la luz se ocultará tras negros nubarrones.

La misión de Isaías

El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo. Por encima de él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y se decían el uno al otro:

«Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso;

toda la tierra está llena de su gloria.»

Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo. Entonces grité: «¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!»

En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. Con ella me tocó los labios y me dijo:

«Mira, esto ha tocado tus labios;

tu maldad ha sido borrada,

y tu pecado, perdonado.»

Entonces oí la voz del Señor que decía:

—¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?

Y respondí:

—Aquí estoy. ¡Envíame a mí!

Él dijo:

—Ve y dile a este pueblo:

»“Oigan bien, pero no entiendan;

miren bien, pero no perciban.”

10 Haz insensible el corazón de este pueblo;

embota sus oídos

y cierra sus ojos,

no sea que vea con sus ojos,

oiga con sus oídos,

y entienda con su corazón,

y se convierta

y sea sanado.

11 Entonces exclamé:

—¿Hasta cuándo, Señor?

Y él respondió:

«Hasta que las ciudades queden destruidas

y sin habitante alguno;

hasta que las casas queden deshabitadas,

y los campos, asolados y en ruinas;

12 hasta que el Señor haya enviado lejos a todo el pueblo,

y el país quede en total abandono.

13 Y si aún queda en la tierra una décima parte,

ésta volverá a ser devastada.

Pero así como al talar la encina y el roble

queda parte del tronco,

esa parte es la simiente santa.»

La señal de Emanuel

Acaz, hijo de Jotán y nieto de Uzías, reinaba en Judá. En ese tiempo Rezín, rey de Siria, y Pécaj hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no pudieron conquistarla.

En el palacio de David se recibió la noticia de que Siria se había aliado con Efraín, y se estremeció el corazón de Acaz y el de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.

El Señor le dijo a Isaías: «Ve con tu hijo Sear Yasub* a encontrarte con Acaz donde termina el canal del estanque superior, en el camino que conduce al Campo del Lavandero. Dile que tenga cuidado y no pierda la calma; que no tema ante el enojo ardiente de Rezín el sirio, ni ante el hijo de Remalías; que no se descorazone a causa de esos dos tizones humeantes. Dile también que Efraín, junto con el hijo de Remalías y el sirio, han tramado hacerle mal, pues piensan subir contra Judá, provocar el pánico, conquistarla y poner allí como rey al hijo de Tabel. Pero dile además que yo, el Señor omnipotente, digo:

»“Eso no se cumplirá ni sucederá.

La cabeza de Siria es Damasco,

y la cabeza de Damasco es Rezín;

pero dentro de sesenta y cinco años

Efraín será destrozado hasta dejar de ser pueblo.

La cabeza de Efraín es Samaria,

y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías;

si ustedes no creen en mí,

no permanecerán* firmes.” »

10 El Señor se dirigió a Acaz de nuevo:

11 —Pide que el Señor tu Dios te dé una señal, ya sea en lo más profundo de la tierra o en lo más alto del cielo.

12 Pero Acaz respondió:

—No pondré a prueba al Señor, ni le pediré nada.

13 Entonces Isaías dijo: «¡Escuchen ahora ustedes, los de la dinastía de David! ¿No les basta con agotar la paciencia de los hombres, que hacen lo mismo con mi Dios? 14 Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La doncella concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.* 15 Cuando sepa elegir lo bueno y rechazar lo malo, comerá cuajada con miel. 16 Porque antes de que el niño sepa elegir lo bueno y rechazar lo malo, la tierra de los dos reyes que tú temes quedará abandonada.

17 »El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la dinastía de tu padre, días como no se conocieron desde que Efraín se separó de Judá, pues hará venir al rey de Asiria.»

18 En aquel día el Señor llamará con un silbido a la mosca que está en los lejanos ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria. 19 Todas ellas vendrán y anidarán en las quebradas profundas, en las hendiduras de las rocas, en todos los matorrales espinosos y sobre todos los abrevaderos.

20 En aquel día, con el rey de Asiria como navaja prestada del otro lado del río Éufrates, el Señor le afeitará a Israel la cabeza y el vello púbico,* y también la barba.

21 En aquel día, un hombre criará un ternero y dos cabras; 22 y le darán tanta leche que tendrá leche cuajada para comer. Además, todos los que permanezcan en la tierra comerán cuajada con miel.

23 En aquel día, allí donde hubo mil viñedos que costaban mil monedas de plata* cada uno, no quedarán más que zarzas y espinos, 24 los cuales cubrirán toda la tierra. Sólo se podrá entrar allí con arco y flecha. 25 Y por temor a estos espinos y a estas zarzas, ya no irás a los cerros que antes se cultivaban con el azadón, pues se convertirán en lugares donde se suelta el ganado y corretean las ovejas.

Read More