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Juan 8–20
La mujer sorprendida en adulterio
8 Pero Jesús se fue al monte de los Olivosa.
2 Al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a Él; y sentándose, les enseñabaa.
3 Los escribas y los fariseos trajeron* a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio,
4 dijeron* a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.
5 »Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeresa. ¿Tú, pues, qué dices?»
6 Decían esto, poniendo a prueba a Jesúsa, para tener de qué acusarlob. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra.
7 Pero como insistían en preguntar, Jesús se enderezóa y les dijo: «El que de ustedes esté sin pecado, sea el primerob en tirarle una piedrac».
8 E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
9 Al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.
10 Enderezándosea Jesús, le dijo: «Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?».
11 «Ninguno, Señor», respondió ella. Entonces Jesús le dijo: «Yo tampoco te condenoa. Vete; y desde ahora no peques másb».
12 Jesús les habló otra vez, diciendo: «Yo soy la Luz del mundoa; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luzb de la vida».
13 Entonces los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es verdadero1a»
14 Jesús les respondió: «Aunque Yo doy testimonioa de Mí mismo, Mi testimonio es verdadero, porque Yo sé de dónde he venido y adónde voyb; pero ustedes no saben de dónde vengoc ni adónde voy.
15 »Ustedes juzgan según la carne1a; Yo no juzgo a nadieb.
16 »Pero si Yo juzgo, Mi juicio es verdadero; porque no soy Yo solo, sino Yo y el Padre que1 me envióa.
17 »Aun en la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es verdaderoa.
18 »Yo soy el que doy testimonio de Mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de Mía».
19 Entonces le decían: «¿Dónde está Tu Padre?». «Ustedes no me conocen a Mí ni a Mi Padre», les respondió Jesús. «Si me conocieran, conocerían también a Mi Padrea».
20 Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoroa, cuando enseñaba en el templob; y nadie lo prendió, porque todavía no había llegado Su horac.
21 Entonces Jesús les dijo de nuevo: «Yo me voy, y me buscarána, y ustedes morirán en su pecadob; adonde Yo voy, ustedes no pueden ir».
22 Por eso los judíosa decían: «¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: “Adonde Yo voy, ustedes no pueden irb”?».
23 Y Jesús les decía: «Ustedes son de abajo, Yo soy de arribaa; ustedes son de este mundob, Yo no soy de este mundoc.
24 »Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si no creen que Yo soy* a, morirán en sus pecadosb».
25 «¿Tú quién eres?», le preguntaron. Jesús les contestó: «¿Qué les he estado diciendo desde el principio1?
26 »Tengo mucho que decir y juzgar de ustedes, pero Aquel que me envió es veraza; y Yo, las cosas que oí de Él, estas digo al mundob».
27 Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
28 Por eso Jesús les dijo: «Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombrea, entonces sabrán que Yo soy* b y que no hago nada por Mi cuentac, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó.
29 »Y Aquel que me envió está conmigo; no me ha dejado1 soloa, porque Yo siempre hago lo que le agradab».
30 Al hablar estas cosas, muchos creyeron en Éla.
Los verdaderos hijos de Abraham
31 Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: «Si ustedes permanecen en Mi palabraa, verdaderamente son Mis discípulosb;
32 y conocerán la verdada, y la verdad los hará libresb».
33 Ellos le contestaron: «Somos descendientes de Abrahama y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices Tú: “Serán libres”?».
34 Jesús les respondió: «En verdad les digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecadoa;
35 y el esclavo no queda en la casa para siemprea; el hijo sí permanece para siempreb.
36 »Así que, si el Hijo los hace libresa, ustedes serán realmente libres.
37 »Sé que ustedes son descendientes de Abrahama; y sin embargo, me quieren matarb porque Mi palabra no tiene aceptación en ustedes1.
38 »Yo hablo lo que he visto con Mi Padre1; ustedes, entonces, hacen también lo que oyeron de su padrea».
39 Ellos le contestaron: «Abraham es nuestro padrea». Jesús les dijo*: «Si son hijos de Abrahamb, hagan las obras de Abraham.
40 »Pero ahora me quieren matara, a Mí1 que les he dicho la verdad que oí de Diosb. Esto no lo hizo Abraham.
41 »Ustedes hacen las obras de su padrea». Ellos le dijeron: «Nosotros no nacimos de fornicación; tenemos un Padre, es decir, Diosb».
42 Jesús les dijo: «Si Dios fuera su Padre, me amaríana, porque Yo salí de Dios y vine de Elb, pues no he venido por Mi propia iniciativac, sino que Él1 me enviód.
43 »¿Por qué no entienden lo que digo1a? Porque no pueden oír Mi palabrab.
44 »Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padrea. Él fue un asesino desde el principiob, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira1, habla de su propia naturalezac, porque es mentirosod y el padre de la mentira2.
45 »Pero porque Yo digo la verdada, no me creen.
46 »¿Quién de ustedes me prueba que tengo pecado? Y si digo verdada, ¿por qué ustedes no me creen?
47 »El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso ustedes no escuchan, porque no son de Diosa».
48 Los judíosa le contestaron: «¿No decimos con razón que Tú eres samaritanob y que tienes un demonioc?».
49 Jesús respondió: «Yo no tengo ningún demonioa, sino que honro a Mi Padre, y ustedes me deshonran a Mí.
50 »Pero Yo no busco Mi gloriaa; hay Uno que la busca, y juzga.
51 »En verdad les digo que si alguien guarda Mi palabraa, no verá jamás la muerteb».
52 Los judíosa le dijeron: «Ahora sí sabemos que tienes un demoniob. Abraham murió, y también los profetas, y Tú dices: “Si alguien guarda Mi palabrac no probará jamás la muerted”.
53 »¿Eres Tú acaso mayor que nuestro padrea Abraham que murió? Los profetas también murieron; ¿quién crees que eres?1»
54 Jesús respondió: «Si Yo mismo me glorificoa, Mi gloria no es nada; es Mi Padre el que me glorificab, de quien ustedes dicen: “Él es nuestro Dios”.
55 »Ustedes no lo han conocidoa, pero Yo lo conozco; y si digo que no lo conozco seré un mentiroso como ustedesb; pero sí lo conozcoc y guardo Su palabrad.
56 »Abraham, el padre de ustedesa, se regocijó esperando ver1 Mi día; y lo vio y se alegrób».
57 Por esto los judíosa le dijeron: «Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?»
58 Jesús les dijo: «En verdad les digo, que antes que Abraham naciera1, Yo soya».
59 Entonces tomaron piedras para tirárselasa, pero Jesús se ocultó1b y salió del templo2.
9 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.
2 Y Sus discípulos le preguntaron: «Rabí1a, ¿quién pecó, esteb o sus padresc, para que naciera ciego?»
3 Jesús respondió: «Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Diosa se manifiesten en él.
4 »Nosotros debemos1 hacer las obras del que me envió mientras es de díaa; la noche viene cuando nadie puede trabajar.
5 »Mientras estoy en el mundo, Yo soy la Luz del mundoa».
6 Habiendo dicho esto, escupió en tierraa, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos al ciego,
7 y le dijo: «Ve y lávate en el estanque de Siloéa» (que quiere decir Enviado). El ciego fue, pues, y se lavób y regresó viendoc.
8 Entonces los vecinos y los que antes lo habían visto que era mendigo, decían: «¿No es este el que se sentaba y mendigabaa?»
9 «Él es», decían unos. «No, pero se parece a él», decían otros. Él decía: «Yo soy»
10 Entonces le decían: «¿Cómo te fueron abiertos los ojos?»
11 Él respondió: «El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: “Ve al estanque de Siloé y lávate”. Así que fui, me lavé y recibí la vistaa».
12 «¿Dónde está Él?», le preguntaron. Y él les dijo*: «No lo sé»
13 Llevaron* ante los fariseos al que antes había sido ciego.
14 Y era día de reposo el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojosa.
15 Por eso los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vistaa. Y él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, y me lavé y veo»
16 Por eso algunos de los fariseos decían: «Este hombre no viene1 de Dios, porque no guarda el día de reposoa». Pero otros decían: «¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales2b?». Y había división entre ellosc.
17 Entonces preguntaron* otra vez al ciegoa: «¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos?». «Es un profetab», les respondió.
18 Pero los judíosa no le creyeron que había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,
19 y les preguntaron: «¿Es este su hijo, el que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?»
20 Entonces sus padres les contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego;
21 pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Pregúntenle a él; ya es mayor de edad, él hablará por sí mismo»
22 Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíosa; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdob en que si alguien confesaba que Jesús era el Cristo1, fuera expulsado de la sinagogac.
23 Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor de edad; pregúntenle a éla»
24 Por segunda vez los judíos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios* a; nosotros sabemos que este hombre es un pecadorb»
25 Entonces él les contestó: «Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo»
26 Ellos volvieron a preguntarle: «¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?»
27 Él les contestó: «Ya les dijea y no escucharonb; ¿por qué quieren oírlo otra vez? ¿Es que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?»
28 Entonces lo insultaron, y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisésa.
29 »Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a Este, no sabemos de dónde esa»
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| 1 | O válido. |
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| 1 | I.e. según un criterio carnal. |
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| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: yo y el que. |
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| 1 | O Lo que les he dicho desde el principio. |
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| 1 | O no me dejó. |
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| 1 | O no progresa en ustedes. |
| 1 | O en la presencia del Padre. |
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| 1 | Lit. a un hombre. |
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| 1 | Lit. Aquél. |
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| 1 | O mi manera de hablar. |
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| 1 | Lit. la mentira. |
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| 2 | Lit. el padre de ella. |
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| 1 | Lit. ¿quién te haces? |
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| 1 | Lit. para que viera. |
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| 1 | Lit. viniera a ser. |
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| 1 | Lit. fue ocultado. |
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| 2 | Algunos mss. agregan: y pasando por en medio de ellos, se fue, y así pasó. |
| 1 | O Maestro. |
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| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: Me es necesario. |
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| 1 | Lit. no es. |
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| 2 | O milagros. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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