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Juan 20.19–28

Aparición a los discípulos

19 Entonces, al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíosa, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo*: Paz a vosotrosb.

20 Y diciendo esto, les mostró las manos y el costadoa. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señorb.

21 Jesús entonces les dijo otra vez: Paz a vosotrosa; como el Padre me ha enviado, así también yo os envíob.

22 Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo*: Recibid el Espíritu Santo.

23 A quienes perdonéis los pecados, éstos les son1 perdonados; a quienes retengáis los pecados, éstos les son1 retenidosa.

Incredulidad de Tomás

24 Tomás, uno de los docea, llamado el Dídimo1b, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

25 Entonces los otros discípulos le decían: ¡Hemos visto al Señor! Pero él les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en su costadoa, no creeréb.

26 Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez dentro, y Tomás con ellos. Y estando las puertas cerradas, Jesús vino* y se puso en medio de ellos, y dijo: Paz a vosotrosa.

27 Luego dijo* a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incréduloa, sino creyente.

28 Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!

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