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Mateo 12:22–37

Jesús y Beelzebú

22 aEntonces le trajeron un endemoniado ciego y mudob, y lo sanó, de manera que el mudo hablaba y veía.

23 Y todas las multitudes estaban asombradas, y decían: ¿Acaso no es este el Hijo de Davida?

24 Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demoniosa.

25 aY conociendo Jesús sus pensamientos, les dijob: Todo reino dividido contra mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra misma no se mantendrá en pie.

26 Y si Satanás expulsa a Satanása, está1 dividido contra mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino?

27 Y si yo expulso los demonios por Beelzebúa, ¿por quién los expulsan vuestros hijosb? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.

28 Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.

29 ¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata1? Y entonces saqueará su casa.

30 El que no está conmigo, está contra ; y el que no recoge conmigo, desparramaa.

31 aPor eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.

32 Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo1a ni en el venidero.

33 O haced bueno el árbol y bueno su fruto, o haced malo el árbol y malo su fruto; porque por el fruto se conoce el árbola.

34 ¡Camada de víborasa! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la bocab.

35 El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malasa.

36 Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicioa.

37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

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